El Perdón

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Al escuchar esta palabra, perdón, la frase o la expresión “el perdón” de inmediato nos suena a muy religioso el asunto, porque en la religión católica desde muy pollos nos inculcan que debemos perdonar. Por estárnoslo repitiendo desde la más tierna infancia, reflexionamos poco sobre su significado,  pensamos que nos estamos refiriendo a perdonar a otra persona, pero realmente el perdón es para uno mismo, para deshacernos de cargas que llevamos y que nos dañan más a nosotros que al agresor, porque el muy probable quizá ni se acuerde, a menos que también guste de cargar con culpas.

Al ver un video de una sobreviviente de los atentados terroristas de Barcelona, esta persona había perdido a su hermana, y a ella le amputaron ambas piernas a consecuencia de la explosión, sentada en silla de ruedas habla sobre el perdón, lo primero es que ella ya está convencida de que su realidad ha cambiado y que la acepta, otra que ella no quiere seguir con la carga del rencor y todos los sentimientos que conllevan el enojo contra los terroristas. Platica que ya perdonó a los terroristas, independientemente que ellos lo sepan o no, ella solo se liberó de esa carga que la agobiaba y que no le servía de nada, el perdón, cuando es hacia uno mismo permite lograr la paz espiritual, sin importar que a los otros que les avisemos. Ese perdón menciona no solo debe ser mental o de dientes para afuera, sino desde el corazón, no hacer trampa, diciendo que perdonamos pero al tiempo regresan los sentimientos malos, tiene que ser desde muy adentro del corazón.

Partiendo de la base de querer conseguir la paz espiritual, debemos liberarnos totalmente de los prejuicios que tenemos hacia lo externo, como el tratar de entender por qué y el para que la otra persona actuó como lo hizo, podríamos entender sus razones, nosotros hubiéramos hecho lo mismo de estar en su caso, pero aun así no es suficiente, aun así queremos seguir teniendo la razón, queremos que la situación cambie,  seguimos sin aceptar lo que ha sucedido o lo que está ocurriendo. Tal vez nos es difícil perdonar al exterior, entonces vamos a lo interior porque primero debemos perdonarnos a nosotros mismos.

Saber perdonarnos a nosotros mismos es algo difícil, porque somos unos auténticos verdugos cuando se trata de juzgarnos nosotros mismos, no nos damos tregua, somos duros para dañarnos a nosotros mismos y no sé porque sucede esto. Debemos dominar a nuestro yo interior y hacerlo ver que no tenemos por qué cargar con culpas y otorgarnos el perdón definitivo, desde el corazón no solo de la mente.

Podemos querer reclamar por lo sucedido, a manos de un padre violento o una madre ausente, de una ex amante o  hacia unos hijos que nos repudian, pero esos sentimientos no tenemos por qué cargarlos, porque hay personas que cuando platican en la intimidad todavía te demuestran que llevan consigo el resentimiento hacia lo que los dañó en su infancia o a adolescencia, es innecesario que estemos sufriendo toda la vida por algo que nos afectó mucho tiempo atrás, hay que dar el perdón, para liberarnos.

Hay una motivadora argentina que da conferencias sobre el perdón, basado en la filosofía Ho´oponopono, a partir de una palabra hawaiana, en la que se busca la paz interior, que es muy importante perdonar, ¿pero cómo saber si hemos perdonado? Cuando volvamos a ver a esta persona y mi reacción ya no sea la misma, que ya no me importe lo que me dijo o lo que me hizo o  lo que yo considero injusto o que no merezco, es cuando sabemos que hemos perdonado desde el interior, ya no tenemos cargada esa persona en los hombros, que ya nos liberamos.

Esta conferencista que se llama Mabel Kata, menciona que si no perdonamos, estos sentimientos que nos agobian nos pueden provocar hasta cáncer, lo que debemos elegir es la vida, es perdonar pero no sentirlo como un consuelo de tontos, sino verlo como una gran alivio para nosotros, darnos cuenta de ello es aprender a querernos nosotros mismos.

Al no perdonar nos estamos cerrando puertas hacia la prosperidad, mejor soltar esos sentimientos para ser feliz y estar en paz, porque al querer que nos vengan a pedir disculpas o que se arrepientan esas personas, nosotros vamos a perder un tiempo muy valioso en el que vamos a mantener las puertas cerradas a la prosperidad las 24 horas del día, por muchos días y eso no tiene caso, es tiempo de perdido. La prosperidad vive en el presente y si no perdonamos eso nos lleva al pasado o nos jala para atrás como si tuviéramos un ancla que no nos deja avanzar. A veces perdonamos y pronto nos llega algo muy bueno, pero no lo relacionamos de inmediato, es que cambio nuestra apertura a la prosperidad.

Cuando perdonamos no es necesario ir a decirle, escribirle una carta o hablarle por teléfono, nada de eso es necesario porque lo importante somos nosotros, que ya soltamos eso que nos hacía daño. No quiero decir que al decir que perdone inmediatamente voy a cambiar mis reacciones, pero si en un corto tiempo me daré cuenta que lo trabajé y cambié mi manera de ver las cosas sobre lo sucedido.

El ho´oponopono es una filosofía de vida en la que vamos considerando a las personas que nos han hecho daño como alguien que nos vino a enseñar a sanarnos a nosotros mismos por medio del perdón, además que hay que analizar porque esta persona se fijó en nosotros para hacernos ese daño o aquella injusticia, hay que ver que parte de nosotros es vulnerable ante el subconsciente propio y el de los demás, que los atrae a dañarnos, evitar seguir siendo víctimas de los ataques de los demás. Es algo muy profundo que nos llevara tiempo entender para evitar recibir dañados. Habla también que los daños que recibimos son 100% responsabilidad de nosotros mismos, porque nosotros lo estamos provocando., si vemos que los otros cambian hacia nosotros es porque nosotros fuimos los que cambiamos. el ho´oponopono es famoso por 4 frases: lo siento, perdóname, gracias, te amo.

En este sentido del perdón los niños son mas sabios que los adultos, digo esto porque cuando los niños se pelean, a los 10 minutos se perdonan y siguen jugando como si nada, pero que pasa cuando en ese misma pelea se involucran los adultos, se hace el problema mayor y que al inicio de la intervención van a separar a los niños de su juego, empiezan a reclamar sin saber realmente lo que sucedía o porqué estaban así las cosas y muchas problematicas que se suscitan, entonces moraleja si los niños se están peleando de una manera normal no meterse porque los adultos creamos un problema mayúsculo.

Hagamos una lista de las personas que nos han hecho daño y tratemos de perdonarlas desde el corazón, para estar mas en paz y crecer como seres humanos que somos. Les pido que comenten sobre el tema.


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