Vacunar o no Vacunar?

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Hay personas que toman el gran riesgo de no vacunar a sus hijos, por cuestiones de ellos, religiosas, convicciones, modas, falsas creencias y muchas más cosas que vamos a procurar ir analizando, a mi parecer, lo de las vacunas  debe ser obligatorio para los padres llevar a sus hijos a vacunar, porque los pequeños no saben que deben de serlo, y así protegerlos del riesgo de padecer alguna enfermedad mortal o que los vaya a convertir en discapacitados. No es justo que todavía en pleno siglo XXI existan personas que no previenen las enfermedades que ya tienen vacunas altamente efectivas, todo por necedades que niegan el avance de la ciencia médica y la tecnología, o porque ven complots donde lo único que hay es el compromiso de los gobiernos, del partido que sean, de cumplir con esa función pública.

Los gobiernos al hacer obligatoria la vacunación, fomentan más la contra de la ciudadanía, pareciera que si los obligas menos lo van a querer hacer, debería pensarse en hacer mejor conciencia,  informar mejor de los grandes beneficios de aplicar las vacunas en los niños o adolescentes que no tienen la protección.

En las conversaciones entre padres, en diversos países hay controversia entre algunos tipos de vacunas como por ejemplo la de tos convulsa o la del sarampión,  ya no se las aplican a sus hijos, y cada vez más gente, incluso en Europa, está optando por la “opción natural” de no vacunarse y no vacunar a sus hijos. Las opiniones son contrarias, pero payasadas aparte, lo que está en juego la salud de nuestros hijos, la propia y por consiguiente la de toda la comunidad, por el riesgo de contagio.

Los que se oponen dicen que las vacunas suelen tener efectos negativos, que contienen sustancias peligrosas de las que no estamos informados, teorías conspiracionisitas, pues. Y para quienes las defienden, no vacunar resulta un riesgo inmenso, ya que todas las vacunas incluidas en el calendario de la cartilla de vacunación están probadas, probadas y vueltas a probar antes de liberarlas para su aplicación. La homeopatía, por su parte, propone sus propias formas de vacunación y también remedios para intentar aminorar los efectos negativos de las vacunas tradicionales. Pero entonces, deben asesorarse y que les informen antes de decidir si quieres o no vacunar a tus hijos o a ti mismo, porque se trata de una decisión importante, me quedo corto, una decisión vital.

Yo en lo personal estoy a favor de aplicar las vacunas, que no quede ninguna duda, solo estoy haciendo este relato de reflexión porque existen detractores que están tomando esos riesgos, por tener falsas creencias, ya sea religiosas, argumentando que su biblia no habla de las vacunas, ¿y así cómo que se las van a aplicar? , es un argumento a mi parecer tonto, cuando se escribió la biblia los avances en la medicina eran muy incipientes, entonces no conocían ni suponían que iban a descubrirse las vacunas siglos después, por lo tanto nunca lo iban a mencionar. Lo que si mencionan es: a Dios pidiendo y con el mazo dando, o ayúdate que yo te ayudaré, ¿y qué son las vacunas sino una ayuda en prevención?. Ya me metí en cuestiones religiosas que la verdad no nos llevan a ninguna parte cuando discutimos sobre estos temas.

Para la mayoría de los médicos, que son los que saben, no es discutible el tema de la vacunación. Los argumentos son contundentes y se disparan a partir de estos interrogantes: ¿Qué pasaría si todos dejáramos de vacunar a nuestros hijos?, ¿Por qué, cómo negar años y años de avance científico con relación a la vacunación y a la erradicación de epidemias? Las vacunas son medicamentos biológicos que provocan la generación de anticuerpos capaces de protegernos ante posibles futuros contactos con agentes infecciosos, con lo que se evitan determinadas enfermedades. Si nos negáramos a aplicárnosla, tal vez en lo inmediato no veríamos las consecuencias, porque el resto de las personas que es una gran mayoría han sido vacunadas y lo más probable es que la enfermedad no este entre nosotros circulando. Por eso, es importante también tener muy en claro que la vacunación es un proceso colectivo,  no algo que dependa pura y exclusivamente de la voluntad personal. Para los médicos a favor de la vacunación, alguien no vacunado es un riesgo para sí mismo y para el resto de personas, ya que es un probable contagio porque su cuerpo no está protegido. Las vacunas son una medida que los gobiernos la fomentan, para evitar epidemias o enfermedades mortales, es para prevenir. Aunque la gran parte de las vacunas se aplican en la infancia, los adultos también debemos vacunarnos periódicamente.

Algunos que están en contra a las vacunas sostienen que los medios de comunicación, los médicos y la industria farmacéutica tienden a replantear e indicar en cifras la disminución de ciertas enfermedades a partir del comienzo de la vacunación, pero omitiendo las cifras previas. Al no considerar el proceso por el que la epidemia o la enfermedad estaba atravesando, a menudo se adjudica la erradicación de enfermedades a la vacunación cuando podría ser que la enfermedad ya estuviera disminuyendo cuando comenzó a aplicarse la vacuna. A menudo lo que extingue una epidemia es la mejora en la calidad de vida, la mejor nutrición y contar con agua potable. Pero los argumentos en contra también apelan a la efectividad y seguridad de las vacunas. Llama la atención que antes de tomar cualquier medicamento sea posible acceder a la etiqueta donde figuran sus componentes y contraindicaciones, pero no pasa lo mismo con las vacunas. No sabemos de qué están hechas ni tampoco conocemos sus efectos secundarios. Esto no quiere decir que no existan o que no figuren en ningún lado, sino simplemente que no accedemos a ellos, pero en general las enfermeras que las aplican durante las campañas, te dicen qué hacer en caso de reacción, compresas de agua fría, un paracetamol si hay fiebre, y punto, de allí rarísima vez pasa.

Me imagino la escena en un hospital en cuidados intensivos, el niño casi muriendo de una enfermedad para la que ya existía vacuna y que los padres por negligencia o por falsas creencias no se la aplicaron al niño, que ahora lo tiene en ese estado de salud, no puedo imaginarme los porqués que les resultará o les cuestionarían a los padres, son unos zapatos que no me gustaría ocupar ni por un momento. Tendrías el sentimiento de culpabilidad tan profundo que nada te ayudaría a aminorar la angustia y la tristeza por lo que ocasionaste en el niño, a menos que creas, como muchos, que es un castigo divino o voluntad de Dios, y allí sí, ni como ayudarte.

Antes de tomar cualquier decisión, es importante consultar con su médico de cabecera, a quien más confianza le puedas tener para que te asesore y en él deposites tu confianza, dado que la única forma que tenemos de actuar frente a esto es informándonos, para poder elegir con responsabilidad y control, conscientes de los riesgos y los beneficios.


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