María, el amor de mi vida

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Sé lo que he venido a hacer.

Sé porqué estoy aquí.

Sé que no va a escucharme.

Pero sé que puede escucharme.

Porque ahora no se irá a ningún sitio.

Porque él ya no está para seguir arrebatándomela de mis manos.

Sé que es lo que estás pensando ahora mismo. No es culpa tuya. Sabes que mis emociones siempre se llevan la mejor parte de mí pese a lo que intento aparentar.
Pero ya no importa. Ahora eso ya no es relevante.

Como todas las otras veces, me encamino con paso ligero en el interior del edificio.

Sé que estás pensando. Pero no he hecho nada malo. Créeme. Como yo te creí.

Cierro la puerta tras de mí, y acciono el interruptor para iluminar el lugar. Está ahí. Esperando impaciente mi llegada. Ahora ya no tiene escapatoria. Ahora ya no puede rechazarme más. Porque le quiero. Con toda mi alma. Le quiero tanto y he sufrido tanto por ello... Que el pesar de mi corazón es imposible de definir bajo la inmensidad que puedas estar imaginando.

Me acerco a ti. Estás tan fría... Pero aun así noto tu calidez. Lágrimas caen de mi rostro, ¿o caen del tuyo? No. Te ves tan pacífica que es imposible que puedas estar sufriendo. Yo me he encargado de ello. Te he dado la felicidad que creías que él te daba. Yo sí te he amado.

Me siento en la silla que hay frente a ti. Tú estás ahí, con la espalda apoyada en la pared y los ojos cerrados. Pero sé que me ves. Sé que me oyes. Lo sé. Solamente un ciego no se daría cuenta.

Te saludo. Como siempre no espero respuesta. Claro, no soy tonto. Lo raro sería que me contestaras. Pero yo te escucho, yo te veo. Tu sonrisa es tan preciosa. Te quiero tanto.... Me alegro de poder estar al fin contigo. Esa fatiga, esa agonía, ese dolor que me carcomía como un incendio... Se ha extinguido porque por fin estoy contigo.

Si, lo sé. Es de locos, ¿verdad? Con mi forma de expresarme cualquiera pensaría que soy un chalado. Pero por suerte nadie nos escucha. Nadie nos ve. Ni falta que hace.

La gente nos miraría mal, nunca lo aceptaría.

Por eso en parte te entiendo. Créeme. Somos hermanos de sangre, después de todo.

Pero aun así no puedo quitármelo de la cabeza, María.

Te amo con tanta intensidad que me cortaría las venas ahora mismo para que vieras hasta donde llega la fuerza de mi pasión interior.

Es gracioso, ¿sabes? En toda mi vida nunca me he sentido así. Querer algo hasta tal punto... Sentir verdadera pasión por algo... Oh, nunca pensé que llegaría tal momento en mi monótona vida. Sin conseguir nada, sin recibir nada... Me aferré constantemente a una existencia vacía e incompleta. Pero tú lo cambiaste, María. Tú me cambiaste.

Me da un poco de vergüenza admitir que todo empezó como una mera fantasía. Sí... Mi miembro aún se pone erecto al recordarlo. Pero con el tiempo y desde que él llegó... Desde que él de todas las malditas personas se interpuso entre tú y yo... Todo cambió. Era imposible que fuera un mero fetiche. Me había enamorado de ti, hermana mía.

Lo sé, lo sé. Somos hermanos, ¿verdad? ¿Cómo es posible? Pero es que eres tan perfecta. No pude evitarlo. Fue como si cayera en las garras de Cupido y no tuviera escapatoria... Seducido por ti. Solo, en la oscuridad.

Beso tu rosto. Oh... No es la primera vez que hago esto pero aun así envía una sensación de calambre hipnotizante por mi columna vertebral que me recuerda a tu sonrisa.
Voy a estar siempre a tu lado. Como debería haber sido. Como era al principio, antes de que él llegara y te alejara de mí.

No, tranquila. No es culpa tuya, No son celos. Bueno, no del todo. Me refiero a que te alejó más de nosotros. De nuestros padres, de nuestros abuelos, y de mí. ¿Sabes cuánto he sufrido, María? Demasiado. He sufrido tanto que solo puedo llorar.

Por eso no lo comprendo. No comprendo aún esa mirada tuya hace días cuanto te dije como me sentía. Quizá si en vez de reírte.... Quizá si en vez de ignorarme me hubieras escuchado y me hubieras hecho caso. Podría haber sido más... Sutil. Pero no importa. Ya nadie se interpone entre nosotros.

Con cuidado, reposo tu cuerpo en un lecho de flores. ¡Ui! ¡Casi te despeino! No quiero que pase eso. Tu pelo castaño es demasiado precioso como para ensuciarlo. Recuerdo como solías peinártelo frente al espejo del baño al salir de la ducha para que quedara reluciente. Y yo me quedaba embobado, observándote. Tú me mirabas y me mostrabas esa sonrisa reluciente que me encandilaba. Hasta que él llegó y comenzaste a mostrársela a él.

Trato de apoyar tu cabeza con suavidad junto al resto de tu cuerpo. Y me tumbo a tu lado.
¿Te acuerdas de cuando éramos niños? Muchas veces, cuando nuestros padres llegaban tarde de trabajar nos acostábamos juntos en tu cama y dormíamos. Tú eras la mayor. Te admiraba tanto... Por eso, ¿por qué alguien tan perfecta como tú tuvo que degradarse con alguien como él? No lo entiendo. Sería distinto si le amaras. Pero eso no es posible. Porque yo te amo. Y tú me amas.

Con suavidad, acerco tu cabeza a mis labios y beso tu gélida frente. Y aun así te noto caliente. Ya me he quitado la ropa. Sé que no puedes sentir nada, pero yo sé que lo estás sintiendo. Ahora por fin estaremos juntos, mi María.

Es imposible que te muevas, y aun así te veo estremecerte con cada caricia.

Es imposible que abras los ojos, y aun así te veo sonriéndome.
Igual que me sonreías. Igual que le sonreías.

Pero eso ya no importa. Pues esa sonrisa ahora solo la veo yo.

Tus movimientos, tus gemidos... Ahora solo los oigo yo.

¿Sabes lo dura que fue mi imaginación? ¿Puedes comprender el dolor de saber que la persona a la que más amas esté a merced de la persona que más odias para que le haga lo que quiera cuando estén solos?¿Cuándo estén de viaje?

Es horrible. Una tortura. Pero eso ya no importa.

Porque ahora solo yo te amaré. Porque ahora solo yo te escucharé. Porque ahora solo yo hablaré contigo. Porque ahora él ya no está.

Sí, sé lo que estás pensando. No tú. La otra persona. La persona que está leyendo esto.

No lo comprenderías. He intentado esforzarme por explicártelo pero es inútil. Las personas como vosotros nunca entenderéis a las personas como yo.

Pero no importa. Porque la amo. Y lo que yo sienta por ella importa más que lo que tú pienses de mí.

Lentamente, retiro sus ropas. Se estremece y ruega por mí. Le beso el cuello. Es tan maravillosa.
Está rodeada de moscas pero aun así es hermosa. Y le digo lo mucho que la quiero.

Sé lo que he venido a hacer.

Sé porqué estoy aquí.

Sé que no va a escucharme.

Pero sé que puede escucharme.

 


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