Una tarde especial (2da parte)

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Sofía se ató los cordones de las zapatillas y dijo:- Yo también tengo un superpoder- y en ese momento el barrilete se metió dentro del jardín de doña Juliana. El barrilete dió dos vueltas alrededor de la camelia y siguió hasta aterrizar al lado de la pelota. En ese instante Sofía empezó a caminar sobre el hilo que estaba bien arriba así no había peligro con la reja. Cómo los equilibristas del circo, la nena caminaba tranquila sobre el hilo cómo si no fuese un hilo como si fuese un puente. Cuando llegó a la parte que rodeaba la planta hizo una medialuna y cayó, parada, al otro lado. Siguió bajando hasta llegar al lado de la pelota y ahí Duque, el perro, comenzó a ladrar como un loco sin moverse del lugar. Tanto ladrido hizo que Doña Juliana se asomara a la ventana. Cuando Sofía la vio tomó rápidamente la pelota y comenzó a correr de vuelta por el hilo. La señora no podía creer lo que veía y se quedó congelada en la ventana. Este tiempo le alcanzó a la nena para poder volver del otro lado de la reja sana y salva.

Sebas tironeó del hilo tres veces y el barrilete se elevó, volvió a dar dos vueltas alrededor de la camelia y rápidamente volvió con el nene. Agustín, Mariano y Sabrina gritaban y festejaban cómo si hubieran hecho un gol en una final importantísima. Los cinco se abrazaron sonrientes hasta que Sabrina se quedó seria. -¡Doña Juliana no está en la ventana!¡Nos viene a buscar!- gritó. Los cinco se miraron y salieron corriendo, a las carcajadas, cada uno hacia su casa.

Toda despeinada y todavía en camisón doña Juliana salió a buscar a los chicos. No le preocupaba tanto la camelia, el perro o que una niña hasta entrado sin permiso. Lo que quería saber era cómo habían hecho eso. ¿Qué clase de magia habían realizado?¿Serán hechizos peligrosos? Cómo los chicos ya no estaban, la señora decidió ir hasta la casa de Sofía. Ella vivía en barrio desde hacía muchos años y conocía a la familia de la nena desde antes de que Sofía naciera. Cuando llegó a la puerta de Sofi, tocó el timbre un montón de veces. Finalmente salió la mamá de la nena y Doña Juliana, muy ansiosa y apurada, entro a decir:

-¡Tu hija puede caminar sobre hilo, puede volar en barrilete, hace piruetas sobre las camelias, Duque también la vio, lo traigo para que te diga, es magia, es una locura!¿Cómo puede ser?¡Es un peligro!

-Doña Juliana, por favor,¿No lo habrá soñado? Sofi, ningún chico en realidad, puede hacer eso que usted me dice.

-¡Si que puede!¡Yo no estoy loca!¡Yo la ví!

La mamá de Sofía la escuchó contarle cómo los chicos habían hecho con el barrilete por diez minutos. Para calmarla dijo:

-Hagamos una cosa-dijo la mamá de la nena- Usted vaya a su casa, que yo hablo con mi hija. A ver qué me explique que sucedió. Igualmente me parece un poco difícil de creer…

-¡Preguntale, vas a ver! ¡Yo la ví! ¡Me voy!- y dió una vuelta entera sobre sus talones. Cómo se dió cuenta de que había quedado en el mismo lugar dió media vuelta más y se fue.

La mamá de Sofía cerró la puerta moviendo la cabeza de un lado al otro como diciendo que no. Se quedó parada y llamó a su hija: -¡Sofia! ¿Vos estuviste volando con el barrilete del abuelo y asustaste a doña Juliana?

-¡No má! ¡Estuve jugando a la pelota con los chicos!- le respondió Sofía con una sonrisa de oreja a oreja porque sabía que su mamá desde la puerta no la podía ver.

 


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