Instinto Sexual - Parte II

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...Empezó a descender con besos mojados por su abdomen hasta llegar a su vagina mojada y palpitante, separó sus muslos y los agarró firmemente mientras los lamia hasta llegar a su clítoris, empezó a lamerlo y chuparlo e introducía por completo la lengua en su vagina y seguía lamiendo y lamiendo, le succionaba el clítoris y se lo chupaba, ella gemía una y otra vez mientras le decía con su voz fatigada y sexual "no pares aaah... dame más... sigue ahí...aaah" y empezó a sentirse fuera de sí, palpitante y desinhibida, él continuó hasta que ella con respiración entrecortada terminó, entonces, él subió impregnado de su olor, ella fatigada y extasiada se acercó, lo beso salvajemente mientras lo obligaba a ponerse en pie, entonces, ella lo miró al instante que se mordía el labio inferior, le agarró el pene y comenzó a chuparlo, él jadeando le sujeto el cabello con una de sus manos, ella seguía chupándoselo de forma exquisita, lo introducía por completo en su boca y lo sacaba, repetía esto una y otra vez al momento que le acariciaba las bolas y en ese instante empezó a chupárselas mientas le estimulaba el pene, él no paraba de jadear y continuaba con su mano sobre el cabello de ella como controlando los movimientos que ella hacía al chuparle el pene, entonces, ella se detuvo, se tumbó en la cama y abrió sus piernas, él estaba embelesado en ella, la tomo de los muslos, la jalo hacia él y puso sus piernas  en sus hombros, la penetró, tenía todo el control, la tenía justo como él quería,  introdujo su erecta verga en el coño de ella, lo hizo con sevicia, salvaje, duro, tan duro que la hacía vibrar, la humedad de su coño producía un chapoteo exquisito cada vez que él entraba, cual melodía para sus oídos y esto los excito aún más, él estaba tan encendido, la deseaba demasiado, le enterraba su verga de forma severa y ambos jadeaban, ella le suplicaba con voz orgásmica y agitada “si, así, aahh, no pares, dame duro, cógeme duro, entiérramela hasta el fondo, si así aahh, dame más aahh, quiero más, aahh”, esto a él lo prendía más y con más sevicia la penetraba, su coño hervía y él seguía embelesado en ella , la tumbó de lado y ella se apropió de la posición, se tumbó al lado de ella y le abrió sus muslos para que él entrará, él la agarró de uno sus muslo y la penetró al instante que le chupaba el cuello y parte de su oreja, ella jadeaba con respiración entrecortada al tiempo que sentía la respiración entrecortada de él, sus cuerpos empapados en sudor se hacían uno solo, el rose de su espalda con el torso de él era extraordinario, sus cuerpos se balanceaban al mismo compás, cada espacio de la habitación olía a sexo, nada más importaba en ese momento, estaban  perdidos el uno en el otro, al penetrarla en esa posición sentía como si su verga estallara, se aferraba a ella, a sus tetas, a su cadera, se la metía hasta el fondo, duro, encarnizado chapoteaba en ella, en su coño caliente y exquisito, ella se arqueo para besarlo y ahí lo monto como a un potro, ahora ella tenía el control, le lamió y besó la barba y el cuello, fue descendiendo por el pecho y abdomen hasta llegar a su verga, la introdujo una vez más en su boca, él volvió a jadear y ella se la chupo por unos segundos, volvió a montarlo, introdujo se erecta verga en su coño, hacía movimientos ascendentes y descendentes no tan rápido no tan suave al momento que la verga de él chapoteaba dentro del coño de ella, mientras él la manoseaba de forma pervertida, le agarraba las tetas, le apretaba el culo y la nalgueaba,  ella lo estaba disfrutando, ambos jadeaban, ella le tomó el dedo pulgar y se lo comenzó a chupar, entonces, hizo sus movimientos más rápidos, sentía que iba a estallar, su clítoris explotaba, estaba fuera de sí, arqueó su cabeza y empezó a gemir desinhibida, su orgasmo era exquisito, delicioso, majestuoso, al mismo tiempo él la tomó de las caderas y gimió con ella, su orgasmo también era exquisito, llegaban juntos, era realmente majestuoso, estuvieron así por un par de minutos, entonces, ella fue disminuyendo el ritmo de su vaivén al tiempo que su gemido se hacía más suave y por unos segundos se dejó caer sobre el pecho de él completamente exhausta,  se tumbó de lado y con voz fatigada dijo “que gran cogida”, él asintió al instante que la miraba, y entonces, los ojos de ambos fueron dominados por el cansancio de tremenda faena… ya un poco más tarde los brillos del sol lo sorprendieron por su ventana como trayéndolo nuevamente a la realidad y al reaccionar solo encontró un trozo de papel al lado de su cama que decía “fue un gusto conocerte… Aleja”…


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