TÓPICOS Y ESTÉTICA DE LAS PELÍCULAS

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Hace algunos años cuando yo era un niño pequeño, al parecer era llorón y muy pesado. No me sentía a gusto en ninguna parte hasta que un día mi madre sin saber qué hacer conmigo decidió llevarme a un cine del barrio en el que vivíamos. Entonces para sorpresa de ella de súbito yo instintivamente me quedé totalmente subyugado por aquella "linterna mágica", lo cual significaba que tanto yo como muchas personas de mi época habíamos dado un salto cualitativo en el tiempo respecto a otras generaciones anteriores para adentrarnos en la modernidad que se enmarcaba en la cultura de la imágen y que años más tarde ésta se diversificaría en diferentes medios tecnológicos y audiovisuales.

A pesar de que los maestros de escuela que tenían una mente tan antigua como estrecha de miras que no cesaban de desdeñar al llamado Séptimo Arte y a la facinación que todos nosotros sentíamos por él, puesto que les parecía que dicho fenómeno nos distraía de los estudios, yo cada vez que entraba en una sala de proyección sentía la misma emoción que un sujeto religioso al introducirse en un templo dispuesto a orar, y todo lo demás carecía de interés.

Sin duda el cine ha sido para muchas personas de mi generación una ventana al mundo, un poderoso medio de comunicación que a través de sus historias se estimulaba una insacible curiosidad que todos podíamos sentir, la cual que venía a compensar la falta de diálogo familiar que se sufría en muchos hogares.

Sin embargo una persona como yo que lleva tantos años viendo películas de todos los géneros, tanto comerciales como de Arte y Ensayo de autores independientes, forzosamente llega un punto en que el espectador se vuelve más exigente y por tanto más crítico con lo que se le ofrece en la pantalla, y se fija más en aspectos del guión y de la puesta en escena en muchos films que no le acaban de convencer.

Se comprende que el cine con su lenguaje sintético, que tiene su propio espacio diferente al de la Literatura y al del teatro, aspire a ser algo realista dentro de la ficción para ser lo más verosímil posible. Y si es un nuevo arte como se dice, es también por encima de todo una industria que para subsistir tiene que saber interesar al espectador. Para ello las películas están sujetas por un lado a una estética que poco tiene con la vida real, y por el otro lado está el márketing para dar al espectador lo que éste quiere ver según el estado de ánmo en el que se encuentre; sean películas de aventuras, de un falso y ñoño romanticismo como en TITANIC, o de problemas sociales que afectan más o menos a la comunidad.

Mas yo pienso que los guionistas de una mayoría de las películas que vemos se han dormido en los laureles y escriben diálogos y situaciones muy esterotipadas que se tendrían que cambiar.

Por ejemplo es inverosimil que en una película de acción el protagonista que viaja en su coche por una carretera en compañía de una chica guapa y es perseguido por otro auto en el que va el malo de turno, el vehículo del héroe se despeñe dando vueltas de campana por un terraplén y éste aparentemente salga ileso del batacazo, a la vez que la acompañante que apenas se ha hecho un rasguño le pregunte de un modo anodino: "¿Estás bien cariño?" ¿Cómo va a estar bien si lo más probable sea que este héroe de la historia tenga algunas costillas rotas? Lo más lógico sería que  el protagonista fuese enseguida a un hospital para hacerse una revisión. También en una película en la que el héroe sufre una situación traumática; por ejemplo un fuerte desengaño amoroso, o la pérdida de un familiar amado se le haga la misma pregunta estúpida. "¿Estás bien?" Nadie está bien después de haber sufrido una recién mala experiencia  a no ser que el sujeto sea un tipo tan insensible que nada le afecte, o un estóico como el filosofo romano Séneca que procuraba tomar distancia de las malas situaciones para que éstas le afectaran lo menos posible. Con esta pregunta parece que quien acompaña al héroe o a la heroína del film quiera convencerse de que a pesar de que él o ella haya sufrido un revés existencial no le sucede nada malo para no tener que responsabilizarse de su problemática. Creo que se trata más bien de un recurso lingüista  fácil, para llenar un vacío en el guión en el que se piensa que los espectadores no se darán cuenta del absurdo de la pregunta pero que obviamente está fuera de lugar.

En otro orden el espectador ve que un personaje de la película entra en un bar y le dice a un amigo: "Me muero de sed, y voy a tomar una jarra de cerveza bien fría". Pero dicho espectador se queda atónito al ver que este personaje del film toma un pequeño sorbo de la tonificante bebida y se  va a toda prisa por donde había venido. Por lo visto no tenía tanta sed como decía. Este mismo contrasentido se puede ver en las películas cuya acción transcurre en el desierto. Los protagonistas caminan casi arrastrándose por las inmensas y desoladas llanuras de arena con los labios resecos, ansiosos por encontrar un pozo de agua potable; llegan a un poblado militar, se les ofrece un vaso de limonada fresca, toman el msmo pequeño sorbo del delicoso líquido y ya no quieren más cuando lo normal sería que no dejasen ni una gota de la bebida en el vaso.

Lo mismo podríamos decir de las comidas. El espectador ve que el protagonista se levanta de la cama donde ha pasado la noche, se acerca a la cocina y ve que su novia está haciendo huevos fritos con beicon. Y él dice: "Tengo tanta hambre que me comería un buey." Entonces al espectador también se le hace la boca agua, pero para su asombro ve que el galán sólo prueba una pizca del sabroso desayuno; como si estuviese desganado y se va corriendo. Yo creo que en estos casos lo que le interesa al director de la cinta es transmitir al espectador solamente la idea de unos actos cotidianos sinque lleguen a consumarse, para que no se pierda el ritmo de la acción.

En cuanto a las películas históricas, que suelen ser adaptaciones de novelas son de lo más falso que hay ya que están realizadas según la estética actual de acuerdo con lo políticamente correcto, cuando lo cierto es que las costumbres de otras épocas eran el reverso de la medalla de las actuales.

Pero pese a estos fallos absurdos de las películas, el mundo de la imágen no dejará nunca de fascinarnos porque el cine también es soñar.

 

 

 

 

 


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