UN TRIO INESPERADO

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Trabajo en mantenimiento informático de una empresa de transportes y es mi responsabilidad cada vez que se cae el sistema o hay que bloquear a un empleado el acceso a información sensible, para eso soy la jefa.

Hay un compañero de administración que me traía loca desde el día que tuve que ir a su ordenador a desbloqueárselo. No es un tío que este bueno, para nada, sin embargo la simpatía y sus ojos me dejaron noqueada. Tanto es así que esa noche me hice una paja pensando en él.

El destino quiso que necesitara un favor personal y acudió a mí. Tenía un virus en su ordenador de casa y por más que lo intentaba no lograba quitarlo. La verdad es que podía haberme conectado con él desde el trabajo, o desde mi casa, y haberle solucionado el problema. No iba a desaprovechar la ocasión de estar a solas con él fuera del trabajo y además en su casa.   

Quedamos para ese mismo día al salir del trabajo y como él no tiene coche, quedamos en ir los dos en el mío. Me había ido a casa a comer para cambiarme de ropa y ponerme algo sexi con la esperanza de tirármelo esa tarde.

Me afeité el conejo para que no le pinchara la cara cuando me lo comiera y le fuera más apetecible, al menos era lo que esperaba. Me vestí con una falda corta y estrecha, una camisa que me tuve que cambiar por otra porque el sujetador que pensaba llevar dejaba los pezones al aire y se me transparentaban. Me puse un tanga azulito muy fino y transparente que dejaba ver el coño y me calcé unos zapatos de tacón alto. Metí lo necesario para pintarme un poco justo antes de salir del trabajo.

Le mandé un correo a Javi indicándole que a las seis nos veíamos en mi plaza de aparcamiento de la empresa y puse el número. Me aseguré que llevaba el pincho de memoria con los programas que iba a necesitar. Me pinté la raya de los ojos, les di sombra, me pinté los labios y salí del despacho camino del aparcamiento.

Me estaba esperando junto al coche. Abrí con el mando a distancia y esperé a que entrara para que me viera subirme un poco la falda y las piernas abiertas para entrar en el coche, quería que fuera tomando nota de lo que se podía comer si las cosas se ponían propicias. No falló, según entró en el coche lo primero que miró fueron mis piernas y posiblemente las bragas. Por si no era así, eché un poco el culo hacia delante para que la falda se subiera un poco más y asegurarme de que tuviera una buena visión.

Durante el trayecto hablamos de trabajo y de las próximas vacaciones porque ya estábamos a finales de junio. Al salir del coche me tuve que bajar un poco la falda porque la tenía subida a la altura del culo, aunque esperé a que estuviera mi lado para que echara una miradita a mis muslos y testear su interés por ellos.

Entramos a su casa, vi el ordenador en el salón y me percaté de que lo tenía conectado al televisor. Le pregunté si era para ver porno en pantalla grande y con una sonrisa pícara me dijo que a veces. Me ofreció algo de beber y le dije que whisky con hielo, si tenía. Desapareció y volvió con dos vasos y hielos. Preparó las copas y brindamos como si celebráramos algo. Él dijo “chin-chin” y yo “por nosotros”.

Busqué con la mirada el sofá donde esperaba tirármelo, aunque de momento tenía que ocuparme de su ordenador. Se sentó a mi lado y repetí lo de echar el culo hacia adelante para subirme la falda.

Mientras tecleaba con la vista en la pantalla, de vez en cuando le observaba de reojo para ver sus reacciones a mi exhibición. Cuando descubrí que no dejaba de mirarme las piernas las separé un poco siendo consciente de que le ofrecía la visión del coño a través de las bragas. Retiró la vista inmediatamente y decidí dar un paso más.

Mientras el sistema pensaba le di un trago a la copa y me desabroché un botón más de la camisa, poniendo al calor como justificante. La abertura de la camisa quedaba de su lado y si me miraba a los pechos seguro que vería al menos un pezón por encima del borde del sujetador.

Por suerte, Javi no era nada cortado y consciente de que le estaba provocando pasó al ataque. Me dijo que me iba a poner la mano dentro del escote para acariciarme los tentadores pechos, estaba seguro de que yo lo estaba seseando porque los tenía contraídos y de punta. No contesté, tecleé en el ordenador para reiniciarlo y me recosté en la silla.

Me desabrochó un botón más y metió la mano palpándome un pecho. Me acabé de desabrochar la camisa y la dejé abierta. Como esperaba, no se hizo de rogar. Metió la cara para chuparme el pezón mientras le animaba acariciándole el pelo. El chaval sabía cómo chupar unas tetas y empecé a mojarme.

Metió la mano entre las piernas y me pellizcó el coño. Las abrí todo lo que pude subiéndome la falda a la cadera para facilitarle la labor. Metió la mano por dentro y fue directamente a introducir un dedo, me acomodé en la silla para que lo pudiera meter entero. Añadió un dedo más y empezó a pasar el pulgar por el clítoris sin dejar de morderme los pezones. Me hizo levantarme y me colocó con el culo en pompa apoyada con los codos en la mesa. Metió la cara entre mis nalgas y empezó a pasar la lengua por el ojete mientras seguía trabajándome por delante.

No quería correrme sin disfrutar un poco de su polla, así que me incorporé y entre los dos bajamos sus pantalones, me arrodillé y empecé a mamársela. De allí nos fuimos al sofá y ya tumbada me levantó las piernas abriéndomelas, se puso un condón y me la metió. No consiguió aguantar sin correrse antes que yo y se le quedó flácida aún dentro. No tuvo ninguna reacción de disculpa, como otros tíos que se sienten poco machos, simplemente puso la cara entre mis piernas y empezó a comerme hasta que me corrí dos veces.

Estábamos follando otra vez, yo sentada encima de él, cuando oímos abrirse la puerta de la casa y sin darle importancia dijo que siguiéramos. Apareció un tío en el salón y me dijo que era Israel, su compañero de piso, y que a lo mejor se unía a nosotros.

La reacción de Israel al vernos fue decir que no nos diéramos mucha prisa en acabar y que enseguida estaba con nosotros. Al volver nos dijo que me diera la vuelta y que Javi me la metiera por el culo para dejarle el coño a él. Se subió de pies en el sofá y me la metió en la boca, una vez dura se bajó y empezó a comerle el coño.

En un momento dado noté que Javi me la sacaba del culo e Israel no me chupaba, miré hacia abajo y me quedé de piedra. Israel le había quitado a Javi el condón y se la estaba chupando, me dije que allá ellos pero que yo quería correrme. Retire a Israel y le dije que le pusiera otro condón, volví a meterme la polla de Javi en el culo y al otro le dije que ya podía empezar a chupar de nuevo hasta que me corriera, o iba a correr sangre.

Sonriendo uno me comió y el otro me follo hasta que les dije que pararan. Israel volvió a chupar la polla de Javi, verlos me puso a cien y puse el coño a la cara de Javi que me hizo correrme una vez más. Se apañaron entre ellos y viendo a Israel darle por el culo a Javi mientras este se la meneaba no pude evitar masturbarme, me corrí cuando les vi hacerlo a ellos.

Recogí mis cosas, incluido el picho de memoria del ordenador, y me marché sin dar crédito a lo ocurrido. Lo peor de todo iba a ser cundo me encontrase de nuevo con Javi en el trabajo.                


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