El hijo desalmado

Por
Enviado el , clasificado en Cuentos
55 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
Deviajeros.es - La página de referencia para planificar tus viajes y vacaciones

La madre iba y venía, repasador retorcido en las manos, por toda la cocina. 

   "Ves, hace más de media hora que salió y ni llamó todavía", protestó la madre. El hijo había ido a la casa de un amigo y como siempre no llamaba para avisar que llegó bien. 

   "No te preocupes, si está todo bien no te llamará nunca. Usa la lógica", le advirtió el marido.

   "A tres cuadras, apenas a tres cuadra queda la casa del amigote ese. No me va a decir que todavía está a camino", continuaba la madre preocupada, sin dar oídos al marido. 

   "Ah, pero cuando aparezca me va a tener que escuchar", sentenció la madre. El marido pensó: 

   "¿Y le queda otra?" 

   Era siempre así, el chico salía y se olvidaba de dar noticias, como viene sucediendo desde que el mundo es mundo. Pero a ella no le cuajaba la información, al final, madre es madre, también desde la misma época. 

   "Pero no te preocupes mujer, si no llama es porque está todo bien", le reiteró el marido. 

   "No pido mucho, apenas un "hola mamá, llegué bien". ¿Tanto cuesta?", volvió a protestar la madre. 

   "Ah, pero  me va a tener que oír cuando vuelva ese sotreta, ah, si me va", volvió a sentenciar la madre. 

   El marido intentó hacerle entender que el mundo seguiría siendo así hasta el fin de los tiempos y que solo las malas noticias viajan rápido, pero la mujer no quería entender. Al final el hombre se cansó y se fue a la cama, pero ella se quedó esperando al hijo en la cocina. Cuando el chico llegó tuvo que escuchar el sermón de mamá.

   "Desalmado, atorrante. Una con el corazón en la boca y vos lo más campante jugando videogame con aquel otro zorro", lo retaba como si le hablara a un fantasma porque él no contestaba, tenía la boca ocupada masticando y tragando sin parar algo que ella le había dejado en el horno de la cocina.  

   A la noche siguiente... 

   "Acordate de llamar, no te vayas a olvidar", le advirtió la madre, como todas las veces, al hijo que iba a dar una vuelta a la casa del amigo. 

   Y como siempre el hijo no  se acordó de hacerlo. 

   "Ves, ya hace más de media hora y nada, ya debería haber llegado", volvió a quejarse la madre. 

   "Ya te lo dije el otro día y el anterior y el anterior del anterior que si no llama es que está todo bien", le reiteró el marido. 

   "Si la casa del amigote quedara en el fin del mundo yo lo entendería, pero queda acá al lado nomás, pero me va a escuchar ese, ya vas a ver", protestaba la madre, mientras retorcía y retorcía un repasador que, reseco, ya no goteaba más. . 

   "Mira y piensa una cosa, las malas noticias llegan rápido, pero las buenas no llegan nunca o cuanto mucho cuando ya es tarde y son innecesarias porque el que fue ya ha vuelto. Así que no te preocupes al pedo, mujer", le dijo el marido a la pared, porque ella no escuchaba sus palabras sino las que ella misma decía. 

   De pronto sonó el teléfono.  

   "Ah, por fin se acordó que tiene casa", exclamó la madre, mientras que el marido pensó: 

   "Ojalá que no sea tan grave". 

                                                              Fin.  


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Diseño web para pequeños negocios, rápido y barato Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed