Henrique Gramatical

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Henrique Gramatical llamaba a la puerta con fuertes golpes que despertaron a los vecinos más cercanos. Un hombre levantó las persianas.

   Oiga amigo, no hay nadie en la casa, le dijo. Henrique pensó: bien, si no hay nadie quiere decir que sí hay alguien, de lo contrario tendría que haberme dicho: "oiga amigo, hay nadie en casa", con lo que yo hubiera entendido que la casa está sin habitantes. Henrique entonces continuó golpeando. Otro vecino se asomó al balcón y le dijo: 

   Oiga amigo, ahí no vive nadie. Henrique ahora pensó: bien, si no vive nadie quiere decir que vive alguien aquí, de lo contrario me hubiera dicho: "oiga amigo, ahí vive nadie", con lo que yo hubiera entendido que la casa está vacía. Entonces Henrique recomenzó a golpear fuertemente la puerta. Otro vecino abrió la puerta de su casa y le dijo: 

   Oiga amigo, ¿usted es sordo o se hace, no escuchó a mis vecinos decirle que no hay nadie en casa y que tampoco vive nadie allí? Henrique entonces le respondió: 

   Por eso mismo sigo llamando, porque ambos me han confirmado que hay alguien dentro, y hasta usted me lo acaba de confirmar. 

   ¿Yo?, pero si le acabo de decir que ahí no vive nadie, le respondió el hombre. 

   Se equivoca, señor. Usted dijo que sus vecinos dijeron que no había nadie en casa y que tampoco vivía nadie aquí, dijo Henrique. El vecino se rascó la cabeza. 

   Espere un poco y dígame, ¿qué parte no entiende cuando se le dice que no hay nadie y que ahí no vive nadie?, le preguntó el hombre. 

   Simple: la doble negación de "no" y "nadie" en la misma frase y ahora viene usted con lo mismo con "tampoco" y "nadie". Así me confunden ustedes, ¿no podrían hablar más claro, por favor?, le dijo Henrique. 

   ¿Y cómo quiere que le digamos para que usted entienda?, le preguntó el hombre. 

   Simple: "hay nadie", así yo puedo entender que no hay alguien dentro, o "ahí vive nadie" para que yo entienda que aquí no vive alguien, le explicó Henrique.  

   Muy bien, entonces hagamos de cuenta que usted recién llega y me pregunta si hay o vive alguien en la casa. Vamos, pregunte, le propuso el hombre, dispuesto a hacerle entender en sus propios términos que nadie vivía en la casa. 

   Está bien, ahí va, ¿aquí vive alguien?, preguntó Henrique. 

   Sí, aquí vive nadie, ¿conforme ahora?, dijo el hombre. 

   Claro que no, ¿cómo podría vivir nadie aquí, si para poder hacerlo tendría que ser alguien?, dijo Henrique, terminando de confundir de vez al hombre, que volvió a rascarse la cabeza. 

    Espere aquí un momento que ya vuelvo, le dijo y entró a la casa, dejando la puerta abierta, y antes de desaparecer por un costado se dio vuelta y le insistió que no se moviera del lugar. Henrique se quedó esperando, pero cuando lo vio volver con una escopeta en las manos pensó que el impasse gramatical podría quedar para otro día y salió corriendo como si hubiera visto al diablo. 

Dos días después, Henrique pasaba por la estación del subte cuando un tumulto en la entrada interrumpió su paso. 

   ¿Qué pasa?, le preguntó a uno de los curiosos. 

   No pasa nada, amigo, le respondió el otro, ya que el asunto no era con él sino con ellos que reclamaban la devolución del pasaje por cuenta de un paro repentino por parte de los trabajadores de la línea. Henrique entonces pensó: 

   ¡Epa!, acá hay un error gramatical, una doble negación, entonces volvió a insistir:

   ¿Entonces, qué pasa? 

   No le dije que no pasa nada, amigo, respondió el otro, fastidiado. 

   Por eso mismo le vuelvo a preguntar, si no pasa nada es porque pasa algo, ¿no?, insistió Henrique. El otro lo miró de arriba abajo, como si lo conociera ya.

   Espere ahí, ¿usted no será el golpeador de puertas que dijo mi padre que despertó a los vecinos el domingo pasado preguntando si había o vivía alguien en la casa de al lado, a tres cuadras de acá?, le preguntó. 

   Sí, efectivamente soy yo, respondió Henrique, risueñamente. 

   Bueno, espere un poco que le voy a pedir una cosa prestada a mi papá y ya vuelvo, dijo. Henrique pensó que no valía la pena esperar y siguió su camino, no vaya a ser que fuera hijo del vecino de la escopeta.

                                                             Fin. 


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