El desaparecedor de gente

Por
Enviado el , clasificado en Intriga / suspense
62 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
Libros de narrativa y ficción - Consulta las novelas y libros de narrativa (novelas) más populares de Amazon

Tavares esperaba el colectivo para volver a su casa cuando un corte general de energía dejó la ciudad a oscuras. Por suerte no tuvo que esperar por mucho tiempo, su colectivo ya llegaba. Se sentó en el último de los asientos individuales, paralelo a la puerta trasera. Desde allí contemplaba las breves sombras de árboles y postes de luz, alargándose por las luces del propio colectivo y por la de los vehículos que venían de frente, y se entremezclaban con la imagen de los otros pasajeros reflejados en el vidrio de la ventanilla. De pronto Tavares notó en la cabeza de una pasajera, en el otro lado del pasillo, una colita de cabello algo curiosa, como una araña le pareció; entonces giró la cabeza para ver mejor y de repente, después de un segundo, la mujer desapareció. Una efervescencia interior le recorrió todo el cuerpo desde los pies a la cabeza. Miró a los otros pasajeros, los que no dormían estaban distraídos con sus teléfonos, así que nadie al parecer se había dado cuenta de la súbita desaparición de la mujer. Atribuyó aquéllo a una ilusión óptica provocada sin dudas por el cansancio y el estrés del trabajo. Volvió la cabeza hacia el vidrio y, claro, la señora ya no estaba donde él creyó verla hacia un instante. Ésto corroboró su primera impresión, con lo que concluyó que se había tratado, efectivamente, del cansancio y del estrés y que la mujer nunca había estado sentada allí. 

Siguió con la vista puesta en el vidrio, entonces reparó en un muchacho que leía una revista deportiva y recordó que su equipo había jugado por la tarde, entonces desvió su mirada (con la intención de ver algo relacionado al partido) y, al igual que la mujer, un segundo después el muchacho desapareció. Esta vez algunos pasajeros notaron el nuevo desaparecimiento y se inquietaron y despertaron a los que dormían, despertándoles a ellos la curiosidad sobre el inexplicable fenómeno. Entonces era verdad, la gente desaparecía sin explicación, como por arte de magia. Tavares se asustó, tampoco quería desaparecer. Miró al vidrio con desconfianza y se fue a sentar más al medio, en el asiento que tiene una palanca al costado de la ventanilla para, en caso de accidente, poder desprender el vidrio con facilidad. Los pasajeros empezaron a mirarse entre todos, ora buscando una explicación, ora al culpable macumbero que ya había hecho desaparecer a dos pasajeros. Tavares vio el alboroto que provocaba un matrimonio reflejado en el vidrio y al darse vuelta hacia ellos, éstos desaparecieron en el aire como los otros dos. Nuevo alboroto y esta vez generalizado. En ese momento alguien empezó a pedirle a gritos al conductor que parara el colectivo inmediatamente, porque estaban desapareciendo pasajeros y quería bajarse allí mismo, pero tuvo tanta mala suerte que fue visto reflejado en la ventanilla por Tavares, que, al volverse en su dirección, lo hizo esfumarse en el aire, dejando caer el diario que tenía en una mano donde hasta un segundo atrás estaba parado. Tavares, incapaz de atinar a moverse siquiera, se quedó mirando la bataola reflejada en el vidrio. De pronto el reflejo de un hombre acercándose hacia él hizo que se diera vuelta, en ese instante, el hombre y todos los que había visto reflejados desaparecieron. También en ese instante algo dentro de sí despertó, una mezcla de miedo y ansiedad que no supo cómo denominar. Pensó que solo había dos explicaciones para aquel fenómeno, o eran las ventanillas o era él, quizás hasta tres, si fusionaba su persona con la ventanilla. O ventanillas, porque había cambiado de lugar y el fenómeno continuaba. Recordó entonces que por la mañana, en el trabajo, una caja con latas cayó de una de las estanterías y le había dado en la cabeza. Eso le hizo pensar en la película Fenómeno, con John Travolta, en que algo caído de cielo, no recordaba qué, había impactado en su cabeza y se había vuelto superinteligente. Para sacarse las dudas de encima Tavares fijó la mirada en cinco pasajeros y al volverse los vio desaparecer. Esta constatación despertó en él una idea entre beneficiente para el mundo y macabra a la vez, porque empezó a imaginarse a sí propio como un superhéroe al estilo norteamericano o, por qué no, como un dios que puede hacer los que se le antoja con los indefensos mortales. Ya llegaba a su parada; se puso de pie, arrancó la palanca y desprendió a los tirones la ventanilla. El chofer, al ver a aquel vándalo arrancando salvajemente la ventanilla, frenó el colectivo y fue hacia él con el garrote de inspeccionar las llantas en una mano. Rápidamente Tavares se dio vuelta, levantó el vidrio y en el reflejo lo vio venir, cuando ya estaba casi encima suyo se dio vuelta y ¡puff!, el chofer desapareció. Por las dudas y para no ser delatado por los cuatro o cinco pasajeros que aún se encontraban en el colectivo y lo miraban como se mira a un monstruo los hizo desaparecer también. 

   Cuando bajó se sentía omnipotente como un dios y dispuesto a hacer desaparecer a todos los seres humanos indeseables que hacían del mundo un mal lugar para vivir. ¡Y empezaría esa misma noche y en su propio barrio! Pero ¿con quién empezaría?, se preguntó. Entonces se acordó del vecino de al lado, aquel que los domingos lo despertaba con la cumbia a todo trapo a las siete de la mañana y seguía el día entero hasta tarde de la noche con el bochinche infernal. Ni se detuvo a meditarlo, apretó el paso y fue derecho a su casa. Llamó a su puerta y al minuto lo vio aparecer a la luz de una vela que sostenía sobre un platito. Entonces Tavares se dio vuelta, levantó el vidrio y lo vio reflejado. En ese instante, antes de darse vuelta y desaparecerlo para siempre, una sonrisa diabólica se dibujó en su cara. 

                                                               Fin.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Diseño web para pequeños negocios, rápido y barato Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed