Cuerdas Húmedas

Por
Enviado el , clasificado en Amor / Románticos
172 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
Ficción romántica (top ventas) - Los libros más vendidos del momento de ficción romántica.

As I'm sitting here

Doing nothing but aging

Still my guitar gently weeps.

 

George Harrison.

 

 

Has estado siempre ahí. Días insufribles desde bien pronto, con la ventana primaveral bien abierta. Y el mantenido incidente Fender tuvo sus repercusiones. Yo he gritado, he levantado los puños y me encontré siempre contigo, callada, como ausente, sin querer molestar...Y me refugiaba en ti, siempre en ti. Los primeros amores, las primeras ilusiones, los primeros sabores amargos de la vida. Con sol, con luna, con lluvia, con calor, con frío...En tu rincón, esperando que te  cogiera un capullo solitario. Gracias, gracias por todo, aunque en ese amor exista la tendencia a destruirnos los dos, con pasión irrefrenable e impulsos ardientes. He caminado por tus orígenes, he volteado tus virtudes y he escupido sobre mi indolencia. Y la multitud permanecía ahí, en ese atardecer y con ese sonido metálico, tambaleándose, meciéndose, furiosa. Ahora, desde la cuarta década, y con mucha incertidumbre, considero justo un homenaje particular y sincero. Las cosas más sencillas son las más bellas, ahora me doy cuenta. ¿Cómo saborearlas desde el presente?

 

 

Ha entrado la primera primavera tantas veces por esa ventana...Han entrado tantas veces los rayos lunares, de esas primeras primaveras vitales... Ha entrado tanta confusión a mi interior...¿Con qué me he quedado? ¿Qué he retenido? Errores y caminos torcidos. Voy silbando por la calle, tengo 14 años, llevo las manos en los bolsillos y me gusta mirarte, a distancia, no me atrevo a decirte nada, prefiero mirar hacia abajo y seguir silbando, alejándome para siempre para siempre de ti. Me siento en estos escalones, a esperar tu regreso, que por supuesto, no se produce. Ya es de noche, y estoy solo. Arriba, estrellas, guiándome hacia no sé dónde. Incluso dejo de silbar, calle abajo, recordando tu rostro y la forma de sonreírme, imágenes que creía estaban olvidadas, lanzadas al olvido más cruel, rememoradas ahora, en este maldito instante, sin saber explicar muy bien por qué.

 

Cuando la tarde sombrea Tu Existencia, sé que Tú no me fallarás.

Desde la Ingenua Adolescencia, hasta la Cuarta Década.

Te agarro fuerte y con firmeza, mis pulpejos enseguida te rozarán.

Amo tu Tacto y tu Respuesta, el Silencio debe callar.

Los minutos ya no existen,no hay caminos ni distancias.

Solos tú y yo flotando; misticismo musical.

¡Oh tormentas invernales!¡Oh fragancias de azahar!

Nada podrá con nosotros; nuestra Unión es tan Real.

 

Te traigo hacia mi, contra mi torso. Sentiràs mi corazón rugir.

He deseado tanto, precipitarnos. Yo te destruyo a ti, y tú a mi.

Tú has notado mi tristeza: Cuerdas Húmedas por lágrimas.

¿Qué clase de amor te interesa? Somos corazones nómadas.

Desenfundo tu Figura, trato de afinar tu Encanto.

Compañera fiel en mi intermitente hastío vital.

Acaricio ya tu cuerpo. Acaricio ya tus curvas.

De lado a lado con la izquierda. Asciendo y bajo con la diestra.

 


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Diseño web para pequeños negocios, rápido y barato Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed