Amigos II

Por
Enviado el , clasificado en Adultos / eróticos
2615 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
Lesbianvideos.co - Videos a diario de relaciones íntimas entre mujeres

Me abroché el pantalón, me recoloqué la ropa para abrir la puerta y encontrarme a Juan con un bulto entre las piernas esperándome apoyado en el quicio de la puerta.

¿Qué haces aquí Juan? - La sonrisa socarrona de su boca, sus brazos cruzados contra su pecho y el orgasmo que acababa de tener pensando en él volvieron a encender mis ganas.

Es lo mismo que te iba a preguntar yo a ti, Nomi. He salido del despacho para buscarte y pedirte perdón por gritarte. Cómo no te encontré en tu despacho, he seguido buscando y he oído ruidos en el baño. Pensaba que estabas llorando y me he preocupado... pero luego me he dado cuenta de que no eran llantos si no gemidos. Me he puesto muy burro escuchándote Nomi.

Mientras él seguía inmóvil contra la puerta, me acerqué a él.

Yo sigo estando muy cachonda Juan. Me has puesto muy cachonda.

Me acerqué lo suficiente como para que nuestros labios estuvieran muy cerca. Tanto que sentía su respiración agitada contra mi cara. Con mis manos rocé su bulto.

Vamos a olvidarnos de lo que ha pasado.- Comencé a agacharme. - Somo amigos desde hace muchos años. - Quedé a la altura de su bulto, de cuclillas frente a él. - No deberíamos discutir.

Me sujeté el pelo en una cola, desabroché su cinturón despacio, asegurándome de rozarle en todo momento suavemente mientras lo hacía. Solté el botón de sus pantalones y los bajé lo suficiente como para que su pene, duro bajo la ropa interior quedara a mi disposición. Pasé los dedos por encima, notando cómo aguantaba la respiración para después soltar un gemido.

Saqué su pene de los calzoncillos. No era excesivamente grande, pero estaba muy duro y me apetecía mucho metérmelo en la boca. Saqué la lengua, la puse algo dura y la pase desde la base hasta la punta, entreteniéndome con ella. Lamiéndola despacio mientras con una mano le masturbaba y con la otra le acariciaba los testículos. Poco a poco empecé a metérmela en la boca, mirándole a los ojos. Disfrutando de su cara de placer.

Quiero que me agarres de la coleta. Quiero que marques el ritmo. ¡Fóllame la boca Juan!

Esas palabras parecieron hacerle perder la cabeza. Enredo su puño en mi pelo y comenzó a metérmela despacio, tomándose su tiempo mientras yo jugaba con mis manos y mi lengua para hacerle disfrutar. Subía el ritmo cada vez más rápido. Yo estaba muy mojada y comencé a masturbarme. Sus gemidos, fuertes, no hacían más que aumentar mi excitación.

Oh joder... me voy a correr... para... no quiero terminar así.

Le mire a los ojos, de rodillas ya, con su pene muy cerca de mi boca.

Quiero que te corras en mi boca. Luego repetimos y te puedes correr en otro sitio.

Y mis deseos se cumplieron. Abrí la boca y saqué la lengua y entre convulsiones y gemido recibí toda su leche.

Dios Nomi... la noche que te espera...


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed