La Senadora Cadáver: Enrique

Por
Enviado el , clasificado en Varios / otros
135 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
Libros de narrativa y ficción - Consulta las novelas y libros de narrativa (novelas) más populares de Amazon

Para entender esta parte de la historia en la que nos vamos a adentrar ahora, he de pararme aquí para hablarte de este personaje, que no es ficticio, ni el ni la historia son ficción por surrealista que parezca.

Enrique es un cubano que Virginia conoció en Madrid en su etapa de senadora. Como buen cubano, Enrique es un vividor y un buen embaucador, como muchos latinos, no todos pero si muchos, y con su verborrea encandiló a la manchega a la que más pronto le hizo el chichi chiribitas y se encoñó con él, como le pasa con todo aquel con el que se cruza al doblar la esquina, tanto así que más pronto que tarde se lo llevó a vivir con ella al piso que tenía alquilado cerca del Senado para poder ir a este, empezandó una relación que bien rapido se vería que no iba a ser un camino de rosas.

Como buen liante, Enrique hizo de Virginia su marioneta con la que haría lo que le diese la gana, haría de ella una muñeca rota entre sus manos, y lo hizo bien pronto, tanto que esta le sacó el pasaporte, ¿para qué?, ¿a donde pensaba ir?, quien sabe que ideas tuviera él. Y no solo le sacó el pasaporte, Enrique fue más allá, se hizo con la tarjeta de ella empezó a comprarse ropa cara, había visto a Dios con ella porque desde entonces viviría del cuento, entendiendase cuento como estado pues viviría del sueldo que ella tenía como senadora y posteriormente de la pensión vitalicia que le quedase por haber ocupado tal cargo, y  todo ello sin dar un palo al agua, pues él ni tenía ni tiene trabajo, vive 100% de ella. Sin embargo esa vida con él que le ocultó a todo el mundo, incluido los que ella calificaba como sus mejores amigos, no sería todo felicidad. Apenas unos meses después empezarón las broncas con él, celos y broncas fuertes en un tono tan alto que las escuchaban los vecinos, tanto y tantas veces las escucharon que llegaron a ponerles una nota en la puerta con un aviso de llamar a la policia si se volvían a repetir, además de todo esto, él alguna vez amenazó con irse del piso. Sus broncas eran un fuego cruzado entre ambos de las que su asistente Dora no pudo escapar y se vio en medio de ellas pagando los platos rotos en más de una ocasión. Diría que a Enrique le cayó mal casi desde el principio, por la razón que fuese se le atravesó y la tenía entre ceja y ceja, tanto que manipuló a Virginia y la puso en su contra de tal manera que llegó a tener celos de ella, Virginia de Dora, como siempre le pasaba con todo aquel con el que la senadora se liaba, así como le pasó estando conmigo, llegando estos celos y esa inseguridad suya hasta tal punto que le prohibió a Dora tender su ropa interior en el mismo lugar que el resto, haciendo que la tendiese en la habitación en la que ella dormía, y no solo eso, aquel verano de 2015 también la prohibió ir vestida muy corto o sugerente y enseñando carne, y todo ello porque a él no se le fueran los ojos, como si Dora quisiera tirarselo. Y es que Virginia es así, aunque pueda parece muy echada p'alante, es muy insegura y con todos les pasa igual, siempre piensa que les gusta Dora y que entre ellos puede haber algo, que siempre hay un tonteo entre ellos aunque no haya nada, sin embargo Dora en ese sentido sería el menor de sus problemas, pues no sería ella quien se le cruzase en el camino.

Enrique no solo es un vividor, también es un bebedor, muy bebedor, de los que se emborrachan un día si y otro también, bebedor y algún vicio más que se rumoreba por ahí, vamos que no le faltaba de nada, o al menos no se privaba de nada. Tanto bebía que Virginia en alguna ocasión tuvo que ir a buscarle a los bares bien entrada la madrugada, como a las 5 o 6 de la mañana, porque no llegaba a casa, y en los bares le pillaba bebiendo y borracho; era y es un paria sin oficio ni beneficio, sin mañana que chupaba bien de la teta de Virginia. Y como buen vividor y bebedor, Enrique era un golfo, un pica flor que pronto no tuvo suficiente con la manchega, y es que en ese sentido la historia se le repetía a ella en el aspecto sexual, pronto las limitaciones físicas en la cama serían un problema con él. En sus numerosas broncas le llegó a decir que no se podía mover y que ella, literalmente, no podía follar. Esto ya le pasó Hilario, el que fue su marido y ella llamaba el padre de sus hijos, le dijo exactamente lo mismo, y aunque es muy humillante, no por ello dejaba ni deja de ser cierto, Virginia fisicamente está muy muy limitada y tarde o temprano, sobre todo para quien tiene plena movilidad y puede hacer de todo lo imaginable en la cama y fuera de ella, llega a ser un problema.

El problema del sexo y la movilidad en la cama pronto llevaron a Enrique a buscarse a otra con la que satisfacer sus necesidades sexuales, y no lo hacía fuera del piso, no siempre, el cubano aprovechaba las horas, muchas horas en las que Virginia estaba en el Senado para llevarse al lecho conyugal a cuanta se le cruzaba y follársela como no se follaba a la toledana, a saber las fiestecitas que se haría en el piso mientras ella no estaba. Virginia sabía de sus canitas al aire, en alguna ocasión vio pelos de otra en la cama, por lo que sabía a ciencia cierta que había otra u otras. En alguna ocasión él llegó a tener una relación estable con una tercera, y la senadora lo supo por mensajes que le pilló a él en el móvil, creo que llegó a escribirla y consiguió acabar con esa relación, aunque no con los devaneos que él tenía aquí y allá en ausencia de la manchega.

Como ves, una bonita relación con nada que envidiar y que nadie en su sano juicio querría para sí, y es que Virginia nunca supo elegir bien en ningún sentido, hombre incluidos, y aquí pensarás que si yo también fui un error, no sé si lo fui, eso es algo que ella ha de decir, pero si tengo claro que de ellos, fui de lo menos malo, yo jamás la juzgué por nada y la acepté tal cual era, o más bien me mostraba, y ni mucho menos le llegué a poner problemas en la cama ni a decirla que no se podía mover ni follar, el sexo jamás fue un problema conmigo. Además de esto y como leerás más adelante, Virginia no sabe priorizar bien sus cosas, lo cual le acaba pasando alta factura.

Conociéndo ya a esta joyita llamada Enrique, las conclusiones son tuyas.

 

 


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Diseño web para pequeños negocios, rápido y barato Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed