La Senadora Cadáver: Virginia y Enrique, el divorcio

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Mal acaba lo que mal empieza y la relación entre la ex-senadora y el cubano no tuvo buenos comienzos con aquellas broncas que tenían un día si y el otro también. Hoy, por una nueva llamada de Dora, la asistente personal de Virginia Felipe, y buena amiga mía, me he enterado de que esa relación, como todas las de la toledana, llegó a su fin hace más de un año, allá por el mes de Octubre del año pasado, y lo hizo de una manera dramática. Resultase, que diría aquel, que a Enrique, le terminó sacando la policia, de la casa de la ex-senadora. Recuerda que ella se lo llevó a vivir a su casa del pueblo para tenerle atado en corto y que no anduviera con una y con otra de aquí para allá como hacía en Madrid, vamos como si ella no lo hubiera hecho con cuanto se le ha puesto por delante.

No sé, aún, el motivo o los motivos para que la policia tuviera que ir hasta la casa de Virginia, para sacar a "su pareja" de ahí; (en realidad era su amante y para de contar). En cualquier caso esto se veía venir de lejos, se veía venir por dos razones, primero porque como digo al principio del capítulo, este par de joyas tenían broncas un día sí y al otro también, de hecho estuvieron a punto de dejarlo en más de una ocasión, más pronto que tarde. La otra cosa que se veía venir de lejos es que tuviera que ir la policia a su casa, en este caso la del pueblo. Ya tuvieron amenaza de llamarla cuando ambos vivían en Madrid, en Leganitos nº4, cerca del Senado. Ahí las broncas eran tan sonóras que los vecinos terminaron por ponerles un cartel en la puerta del piso, con la amenaza de llamar a la policia si continuaban con el bochornoso espectáculo. Imagino, o al menos puedo pensar que el motivo de que a Enrique le tuviera que sacar la policia de casa de Virginia Felipe, fueran las borracheras de él, y en una de esas la bronca se saliera de madre; también pudo haber sido cuestión de mal trato por parte de él, con el carácter que tienen los cubanos y la borrachera añadida, todo pudo ser posible, y nada me sorprendería. Pero tuvo que ser algo muy fuerte para llegar al extremo de que las fuerzas del orden lo tuvieran que sacar de allí. El espectáculo en el pueblo debió de ser tremendo y bochornoso, como para no salir de casa en una larga, muy larga temporada. Imagino también, porque no tengo todos los datos de semejante novelón, que Sofía, la hija de la toledana, tras la ruptura de "la pareja", volvería a vivir con su madre y con Gregorio, su hermano. Recuerda también que Sofía se fue a vivir a casa de su abuela materna, cuando Enrique se instaló en el hogar familiar, pues no aceptaba a Enrique, ni a la relación que este tenía con su madre, tanto así que en la comunión de Gregorio madre e hija apenas cruzaron palabra y casi no compartieron espacio de manera cercana. De ningún modo quería compartir techo con él, y es que tiene que ser muy difícil para una niña, entonces casi adolescente, aceptar el hecho de que sus padres ya no estuvieran juntos, y un extraño sustituyera a su propio padre; eso por no mencionar que Enrique durmiera, e hiciera otras cosas, en la cama que durante toda su vida durmieron sus progenitores.

Honestamente, no siento lo ocurrido, e incluso te diría que me sacó una sonrisa cuando lo oí, y te parecerá malicioso por mi parte alegrarme del mal ajeno, pero es que esto se veía venir por las malas decisiones de Virginia, siempre llevadas por la alta necesidad de sexo constante que tiene, y es que además creo total y absolutamente, a pies juntillas, en el karma, esa cosa que dicen que es de ida y vuelta, eso que te devuelve lo que das, y lo que ella ha dado durante muchos años no ha sido nada bueno en su inmensa mayoría. Tiene muchas facturas que pagarle a la vida, y esta parece que ya le cobró la primera, y de que manera. Tal vez pienses que con mi manera de pensar y por contarlo aquí, a mi algún día me pase lo mismo y me cruce con ese tal karma, y puede ser que sí, pero francamente no me importa, no me arrepiento de hacerlo. Es de justicia que le ocurra, y poco es para todo lo que debe, pero gota a gota se llena el océano, y el de ella ya se empieza a llenar.

Enrique, el cubano que conocío en las céntricas calles de Madrid hace cinco años, ya no está, le echaron, y él se ha quitado un peso muerto sin la toledana. Es libre y podrá zascandilear todo lo que quiera, igual que lo hará ella tarde o temprano, si no lo ha hecho ya. Y ahora que él no está, que pase el siguiente...

 


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