La Fuerza del Agua Capitulo 3 Aleshka

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Al salir del autobús el caos era generalizado, la gente corría huyendo del agua que cada vez ganaba más altura y la corriente más fuerza, Aleshka seguía cogiendo con fuerza la mano de su hija, el dolor en su costado era insoportable, no sabía bien donde dirigirse, se paró, trató de serenarse e intentó pensar con tranquilidad, de repente lo tuvo claro, busco a su alrededor un edifico fuerte que pudiera aguantar la fuerza del agua y los escombros que arrastraba, vio uno de tres plantas unos 300 metros a su derecha, estiró de Zoya y se encaminó hacia el como pudo, respirar le producía un dolor insoportable, el agua le llegaba por encima de las rodillas y arrastraba objetos que las golpeaban. Más gente había pensado como ella y ya desde lejos vio que en la entrada del edificio se agolpaba un grupo de personas empujando a los que tenían delante para entrar y ponerse a salvo, eso preocupo a Aleshka ya que la grave lesión que tenia no le permitiría forcejear para poder entrar. Pero Alex y Zoya nunca llegaron a ese edificio. Una segunda ola negra de agua sucia y escombros mucho más grande que la primera las alcanzó sin darles ninguna opción de ponerse a salvo. El agua las golpeó como si las hubiera alcanzado un tren de mercancías, la pared de agua tenía más de dos metros de altura y avanzaba a gran velocidad arrastrando todo lo que había a su paso. De repente todo era oscuridad, Alex intentó gritar y el agua inundó sus boca, concentró todas sus fuerzas en cerrar la mano con la que sujetaba a su hija mientras la corriente las arrastraba e innumerables objetos las golpeaban con fuerza, finalmente ambas pudieron sacar la cabeza a la superficie, Aleshka atrajo con fuerza a su hija hacia ella y buscó un sitio donde agarrarse e intentar ponerse a salvo. Vio a gente que había conseguido subir a los tejados de las casas que quedaban bajo la tromba de agua y ese se convirtió en su objetivo, se dio cuenta enseguida que el agua las llevaba en dirección a una nave industrial cuyo tejado había quedado prácticamente a ras de la corriente y Aleshka hizo un esfuerzo sobrehumano para dirigirse hacia el. El agua las arrastraba a gran velocidad y a ella le preocupaba el impacto contra el tejado, sabia que era necesario para poder ponerse a salvo así que dispuso su cuerpo de forma que amortiguara el golpe y su hija no sufriera ningún daño, pero a unos metros del tejado, una señal de tráfico que quedaba fuera de su vista por debajo del agua golpeó el interior del muslo de Aleshka haciéndole un profundo corte. Gritó de dolor como no había gritado en su vida y cuando el agua a su alrededor se tiñó de rojo se dio cuenta de la gravedad de la situación. Finalmente alcanzaron el tejado.

Aleshka estaba en un estado de semiinconsciencia y a duras penas conseguía mantenerse aferrada al canalón que rodeaba el tejado, Zoya si pudo subirse y ponerse a salvo en el. Lloraba desconsoladamente intentando ayudar a su madre pero no tenía fuerza para tirar de ella, Aleshka le sonrió como pudo y le pidió que se tranquilizara, ahí estarían bien de momento y sólo tenían que aguantar y esperar que vinieran a rescatarlas. Pasaron varios minutos, había dejado de intentar subir por si misma al tejado ya que se le iban las pocas fuerzas que le quedaban, notaba que poco a poco le costaba más mantenerse consciente y se daba cuenta que estaba perdiendo mucha sangre, se quitó el cinturón e intentó hacerse un torniquete, como no llegaba y con una sola mano le resultó imposible uso el cinturón para atarse del brazo con ayuda de Zoya al canalón por si perdía finalmente la consciencia, así pasaron unos minutos más cuando por fin, de la nada apareció un pequeño helicóptero que claramente las había visto y venia a rescatarlas, el aparato no llevaba ningún distintivo oficial, era totalmente negro y en un costado llevaba una matricula en letras blancas, por su reducido tamaño Aleshka pensó que pertenecería a uno de tantos yates de lujo que había por la zona y que se habían puesto a las labores de rescate. Nunca se había sentido más agradecida.

 

La superficie del tejado de la nave industrial no tenía fuerza para soportar que se posara el aparato con seguridad  así que se descolgó una persona en un cable con un arnés por uno de sus costados hasta llegar al tejado. Una vez sobre el, preguntó en italiano a la pequeña gritando para hacerse oír por encima del estruendo del helicóptero

 

-¿Estás sola pequeña?- preguntó el hombre.

 

Zoya, por el miedo al ruido y el aire que provocaban el helicóptero se había acurrucado en el suelo haciéndose un ovillo, se quedó extrañada mirando a su rescatador pero gracias a sus nociones de español entendió más o menos la pregunta y señaló sin decir nada en la dirección donde estaba su madre. El italiano avanzó por el tajado hasta el borde sin soltarse del arnés y entonces vio a Aleshka.

 

-¿No se preocupe señora, ya no están solas, hemos venido a rescatarlas?

 

Aleshka mirando hacia arriba asintió con la cabeza dando a entender que entendía lo que le decían a la vez que reía y lloraba simultáneamente sin darse cuenta.

 

El hombre, mientras ayudaba a Aleshka a subir al tejado se dio cuenta de la gravedad de sus heridas, se apresuró a hacerle un torniquete y le preguntó:

 

-¿Cómo se encuentra?

 

Aleshka que perdía la consciencia por momentos fue incapaz de contestar.

 

-¿Puede oírme?- dijo el italiano gritando. –El helicóptero no soportará el peso de los cuatro, debido a su estado la llevaremos primero y regresaremos en seguida a por la niña.

 

Esas palabras sacaron de su inconsciencia a Aleshka que con la mirada horrorizada cogió de la pechera a su rescatador y con lo que ella creyó que era un grito pero en realidad sólo fue un susurro casi inaudible dijo

 

-¡Nooo! Mi hija primero yo aguanto… mi hija primero…-

 

El italiano no tenía ni tiempo ni ganas de discutir, se dio la vuelta y miró a la niña, ésta se había puesto en pie y algo cambió en la mirada del hombre cuando la vio, cogió a Zoya y le empezó a poner el arnés pese a la oposición de la chica que lloraba por que había entendido que las iban a separar.

 

El italiano intentó calmarla bruscamente diciéndole que no tardarían nada en ponerla a salvo y regresar a por su madre, terminó de fijar las correas, dio dos firmes tirones del cable y empezaron a izarlos al aparto. Mientras subían gritó en dirección a Aleshka.

 

-¡Aguante! ¡En seguida volveremos a por usted!

 

Aleshka se quedó tendida en el tejado viendo como se recogía el cable y su hija era puesta a salvo, vio como entraban en el aparato y después de unos segundos el helicóptero ganó velocidad y se alejó hacia el este. El charco de sangre que había debajo de ella era cada vez más grande.

 

Pasó una hora.

 

Dos.

 

Ya no sentía ni el dolor en las costillas, ni el dolor que le atenazaba la pierna.

 

Perdía el conocimiento y lo recuperaba constantemente, pero los periodos de inconsciencia eran cada vez más largos, finalmente llegó la oscuridad, sintió paz sabiendo que su hijita estaba a salvo, sin saber por que, pensó en su madre, eso la reconfortó. De un modo que no alcanzaba a entender, la vio en una habitación, era su habitación en la casa donde se crió en Moscú. Vio a su madre dándole el pecho a un bebé y supo inmediatamente con toda certeza que ese bebé era ella misma, eso le recordó sensaciones, olores, sentimientos que la parte racional de su cerebro le decía que no debería recordar pero que de alguna manera habían regresado a su memoria y estaban ahí, le produjeron una inmensa paz, tranquilidad, serenidad, se relajó. Muy poco a poco, vio como se abría la puerta de la habitación y esta se llenaba de una inmensa luz cegadora y en el marco de la misma  aparecía su padre, su sola presencia le dio mucha tranquilidad y paz, se acercó a su madre y ésta le entregó el bebé al hombre, él la cogió en brazos, le dio un prolongado y tierno beso a su pequeña en la frente, la apretó suavemente contra su pecho, lo que reconfortó enormemente a Aleshka, sonrió a la mujer, se dio media vuelta y se dirigió de nuevo hacia la luz. Aleshka, ya inconsciente, tumbada en ese tejado, repitió varias veces de forma inaudible la palabra MAMA mientras se iba apagando poco a poco. La imagen de la habitación se fue difuminando lentamente en la imaginación de Aleshka hasta que se volvió poco a poco totalmente negra.

 

Oscuridad.


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