La Fuerza del Agua Capitulo 4 Mirko (Helsinki)

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Marina estaba sentada sola en la terraza de un bar del Mercado de Colón, se la veía intranquila mirando continuamente la hora y en todas direcciones, esperando ver aparecer a la persona con la que se había citado. Hacía dos días que había dejado el mensaje en su contestador. Esos dos días eran los que había necesitado la persona en cuestión para desplazarse desde la parte del mundo donde quisiera que se escondiera y llegar a Valencia para reunirse con ella.

 

 

Se la veía cansada, sorbía distraídamente su infusión cuando levantó la mirada y lo vio, era inconfundible y no pasaba desapercibido, con su más de 1,90m, con su corpulencia, su cabeza afeitada, su espesa y larga barba junto con unos ojos azules fríos como el acero era imposible pasar desapercibido. Él también la había visto y se dirigió resuelto hacia ella, conforme se acercaba se le iba dibujando una sonrisa en el rostro que trataba de ser conciliadora, ella no le correspondió.

 

 

Finalmente llego hasta ella y se quedo de pie junto a la mesa sin saber muy bien que hacer ni que decir, de repente se sintió como cuando tenía 10 años. Ella lo miraba severamente y con un pequeño gesto señalo la silla vacía que había frente a ella, él se sentó rápidamente y ambos se quedaron callados unos segundos. Con la voz nerviosa rompió por fin el silencio

 

-Hola nyanya. Creía que no volvería a saber de ti

 

No obtuvo ninguna respuesta, Marina lo miraba fijamente y el continuó hablando.

 

-Traté de ponerme en contacto contigo en el 2004, después de… ya sabes…

 

Miró hacia abajo y susurró con la voz entrecortada

 

-Fue una autentica tragedia…

 

Marina vio que al gigante se le habían llenado los ojos de lágrimas y eso le dio la fuerza para hablar.

 

-Cuando te fuiste a Serbia a luchar en esa guerra que, aunque fuera en tu tierra natal, no te iba ni te venia te prometí que no volverías a saber de mi, no te crié ni te eduqué para que fueras un mercenario y te dejaras matar por una causa totalmente ajena a ti…

 

-Es la tierra en la que nací- protestó sin mucha convicción atreviéndose a interrumpirla.

 

Marina lo miraba fijamente con un gran enfado y rabia en su rostro lo que de una forma cómica hizo que el gigante bajase la cabeza y se quedase callado, estuvo así unos segundos y por fin preguntó.

 

-¿Me has hecho venir para seguir con eso?, no aclarabas nada en el mensaje y daba la sensación de que era urgente.

 

A Marina le costó hablar ahora, luchaba con su orgullo por que el motivo por el que necesitaba a la persona que tenía delante y a al que crió era el mismo motivo por el cual lo había repudiado. Finalmente consiguió hablar y le dijo.

 

-Necesito al perfecto soldado en que te has convertido- guardó silencio un instante y añadió.

 

-Y necesitaremos mucho del dinero que conseguiste…

 

La cara del soldado era de puro asombro, boqueaba como un pez fuera del el agua y no sabía que decir, Marina se dio cuenta de ello y ya más relajada añadió divertida.

 

-¿”Helsinki”? ¡Vamos, Mirko!, te he cambiado pañales, te he limpiado los mocos, te he curado innumerables cortes y heridas… te aseguro que te reconocería entre miles de personas aunque todos llevarais un mono naranja y una ridícula máscara de Dalí. Saliste día y noche durante semanas por la tele, ¿cómo no iba a reconocerte?

 

La explicación no borró la expresión de asombro de la cara de Mirko que continuó en silencio. Marina calló unos segundos, se puso seria y finalmente dijo.

 

-Me preguntabas por que te he hecho venir y guarda relación con la tragedia que mencionabas del 2004.

 

Y Marina empezó a contarle a Mirko, a contarle todo lo que sabía hasta el momento.


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