La Fuerza del Agua Capitulo 10 Irinna

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Llegaron a París a primera hora de la mañana, prácticamente no hablaron durante el viaje, Marina no lograba quitarse de la cabeza las palabras “Subasta de Caronte” y Mirko volvía a estar enfrascado en llamadas y más llamadas. Como en Oslo, al aterrizar los esperaba un SUV a pie de avión que los condujo a un lujoso hotel del centro, Sorprendió a Marina que al llegar reconocieran a Mirko como cliente habitual del hotel y le dieran la llave de “su” suite. Había que reconocer que le había ido bien, aunque no fuera por los caminos correctos.

 

Una vez se hubieron instalado Mirko se acercó con el semblante serio donde estaba Marina y se sentó frente a ella. Se le notaba incomodo, como si tuviera que decir algo pero no supiera cómo

 

-Aquí termina tu aventura nyanya. Te quedarás cómodamente alojada en esta suite y yo me encargaré de todo.- ante el inicio de protesta que empezaba a formular Marina el levantó una mano deteniéndola y continuó hablando serenamente.- No hay discusión, estarás continuamente informada de los avances que haga, pero te quedas aquí.

 

Ella guardó silencio unos segundos y finalmente asintió. Él le cogió las manos, las apretó con ternura y se levantó.

 

-Tengo una cita en dos horas con Irinna Serkinova, es la ex agente del SVR de la que te hablé, a la hora de organizar un operativo no existe nadie mejor.- lo dijo mientras se ponía su chaqueta de cuero y un gorro de lana- cuando vuelva te informaré de las novedades.

 

Ella no tuvo tiempo de decir nada y vio como se fue acompañado de Lothar.

 

Había una pequeña cafetería en la Rue Royale que le gustaba a Mirko por que permanecía ajena a las hordas de turistas que visitaban la capital a diario. Conservaba el encanto de las cafeterías parisinas de principios del siglo XX y contaba con varios reservados que ofrecían intimidad a las parejas que gustaban de pasar unos minutos a solas. Él se sentó en uno de ellos a esperar a su amiga mientras Lothar se sentaba fuera en la terraza observándolo todo.

 

-Te has afeitado la cabeza

 

El comentario sorprendió a Mirko ya que no la había visto venir.

 

-¿Y esa barba de leñador?- añadió. Antes de girarse ya sabía que era ella, ese acento ucraniano y esa voz tan grave eran inconfundibles, se giró y la vio de pie observándole con una media sonrisa. Rozando como rozaba la cincuentena Irinna Serkinova conservaba toda la belleza que poseen la mayoría de las mujeres eslavas, miraba alternando con descaro su cabeza rapada y su barba con sus ojos azules como el cielo, no trataba de ocultar que el nuevo aspecto de Mirko la divertía.

 

-Siéntate hazme el favor- dijo Mirko y se puso en pie para darle dos besos. Esta se quitó el abrigo mostrando su esplendida figura y se sentó frente a el, pidió un café con leche muy caliente y con mucha crema al camarero que había acudido a tomar nota y que había sido incapaz de disimular su admiración por la belleza de la mujer. Una vez solos, se quedaron mirándose unos segundos en silencio.

 

-Sentí mucho lo de Radko- dijo ella finalmente.

 

La única respuesta de Mirko fue asentir gravemente sin decir nada, tomó un pequeño sorbo de su café y cambió de tema.

 

-¿En qué andas ahora?- pregunto el por decir algo- ¿Sigues trabajando para el gobierno de Venezuela?

 

-Allí estaba- dijo ella. Notó que la pérdida de su primo era un tema delicado- Aunque ya no, si sigues las noticias sabrás que aquello se va a la mierda.

 

Volvió el camarero con el café con leche de Irinna, esta vez ella lo miró con el semblante serio y cuando se cruzaron la mirada ella levanto una ceja y el camarero bajó los ojos y se retiró lo más rápido que pudo. Mirko observó divertido la escena, pese a la premura de la situación, sabía que era de mal gusto abordar inmediatamente el tema que los había llevado allí, además, hacía mucho tiempo que no sabía nada de su amiga. Siguieron charlando.

 

-¿Tan mal está la situación allí?

 

-¿Bromeas?, yo no pienso volver. Llevaba dándole vueltas a la idea de irme de allí las últimas semanas y cuando recibí ayer tu llamada cogí el primer avión.

 

-¿Qué ha pasado realmente?

 

-¿Me pides un informe de situación? Pregunto divertida Irinna simulando sorpresa. Sorbió su café, su mirada ahora era seria, estuvo pensativa unos instantes- Básicamente es lo que pasa cuando uno de los países más ricos del mundo en recursos elige democráticamente en las urnas a un presidente (comunista) que les promete cero corrupción, que no venderá esas riquezas a corporaciones extranjeras y que la mayoría de dichas riquezas revertirán en servicios para el pueblo. Lo malo es que ese presidente no les avisó que no era él quien elegía que países forman parte del primer mundo y cuales no y el “capitalismo” les dejó bien claro desde el principio, con su ya típico e infame bloqueo económico, que no estaban dispuestos a permitir que un estado gobernado por el comunismo prosperara como muy probablemente hubiera pasado si se lo hubieran permitido.

 

-Lo de “cero corrupción habría que verlo…” de todas formas es el resumen de una comunista- dijo Mirko recostándose en su silla sabiendo que el comentario provocaría a su amiga ucraniana.

 

-Eso es lo que he visto el tiempo que he estado allí- contestó ella inmediatamente con severidad.-

 

-Puede que tengas razón, pero sería un poco más objetivo decir que querían lo mejor del capitalismo y lo mejor del comunismo y se han quedado sin nada.

 

-¿Me has hecho venir para discutir de política?- cortó clavando su mirada en los ojos del serbio.

 

-Sabes que no- y se quedó en silencio ya que no sabía muy bien cómo empezar.

 

Ella lo intentó ayudar tratando de adivinar.

 

-Imagino que gastaste lo que conseguimos con los diamantes que robamos en Amberes en la preparación del golpe a La Casa de la Moneda.- ante el silencio de Mirko Inna continuó- Pero en ese trabajo, aun después del reparto, te llevarías una autentica fortuna, así que no creo que estemos aquí por que me necesites para prepararte otro golpe.- Mirko continuaba en silencio, mirándola. Ella abrió entonces mucho los ojos y preguntó.

 

-¡¿Te has gastado ya todo tu dinero!?

 

Él finalmente reaccionó pero únicamente para negar con la cabeza y se quedó unos segundos más en silencio.

 

-Te he hecho venir para que me ayudes con un operativo, pero esta vez no vamos a robar ni diamantes ni dinero.

 

Y Mirko empezó a contarle a Irinna todo lo que sabía hasta el momento.


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