La Fuerza del Agua Capitulo 13 Nahla

Por
Enviado el , clasificado en Fanfiction
17 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
ManualidadesEn.casa - Haz manualidades en casa. Cientos de proyectos para desarrollar tu creatividad, con diversos tipos de materiasles y niveles de dificultad.

Zoya entró en el cubículo 43 y se puso el vestido en silencio. Recordó con gran amargura como cuando era pequeña y sus padres se iban de noche a alguna gala o a alguna de sus escapadas, ella se quedaba con su babushka Inna. Cuando ésta creía que se había dormido se encerraba en el cuarto de su madre y jugaba a probarse sus vestidos. Ese recuerdo la hizo llorar de nuevo, pertenecían a otra vida. Además, a diferencia de entonces en esta ocasión todo era exactamente de su talla, hasta las altísimas sandalias que le habían dejado y con las que andaba dando traspiés continuamente.

 

Calculó que en el cubículo estuvo algo más de dos horas hasta que fueron en su busca, apareció sin ningún aviso un hombre vestido totalmente de negro que la cogió por el antebrazo con firmeza y la guió por unos mal iluminados pasillos de piedra hasta llegar a una sala vacía con una puerta y una luz roja encendida en la parte superior. Allí estuvieron unos minutos en silencio, el hombre no movió ni un músculo. Cuando estaba a punto Zoya de preguntar si podía al menos quitarse las sandalias la luz roja se convirtió en verde y el hombre, otra vez sin mediar palabra, la cogió del brazo, abrió la puerta y casi la empujó al otro lado.

 

 Estaba muy oscuro, Zoya tardo un momento en hacerse una idea de donde estaba ahora, inmediatamente después de la puerta había una pasarela que conducía al centro de una sala circular, ella estaba paralizada, inconscientemente retrocedió hasta que su espalda tropezó con la puerta ya cerrada por donde había accedido, allí estuvo unos segundos que se le hicieron una eternidad hasta que una voz femenina a través de un interfono le pidió que se situara en el centro de la sala circular, ella obedeció, lentamente cruzó la pasarela y al llegar al centro de la sala se subió a una pequeña tarima que había allí situada. Una vez en ella la tarima comenzó a girar muy lentamente. Zoya estaba de pie, abrazándose a si misma, temblando de miedo y luchando por no llorar, un momento que se atrevió a levantar la mirada pudo ver que se encontraba en una sala circular totalmente rodeada por dos alturas de palcos ocultos tras cristales negros. No habrían pasado ni tres minutos cuando la plataforma se detuvo, la misma voz de antes del interfono le pidió que abandonara la sala por una puerta diferente a la que había entrado que se abría en ese momento, allí la estaba esperando el mismo guardia de antes para escoltarla, esta vez por pasillos mucho más  lujosos hasta una estancia que a Zoya le recordó las carísimas suites de hoteles que reservaban sus padres cuando salían de viaje.

 

La dejaron sola y pudo quitarse por fin las sandalias, paseó descalza por la moqueta de la habitación. Lo tocó todo y se comió un bol entero de fresas que había al lado de unas botellas de champagne sumergidas en hielo, hacía casi dos días que no comía nada, se tumbo en la cama con el mando de una gigantesca televisión en la mano con intención de averiguar algo de información ya que llevaba meses desconectada del mundo pero sin poder evitarlo se quedó dormida vencida por el agotamiento.

 

-Nahla.

 

Zoya entreabrió un poco los ojos ¿Nahla?

 

-Nahla.- repitió la misma voz femenina.

 

De repente recordó donde estaba y se incorporó como activada por un resorte. De pie, a los pies de la cama la observaba una mujer de unos 30 años y de una increíble belleza, tenía una poblada melena negra, los ojos castaños del color de la miel al trasluz, con unas pestañas largas y curvadas y los labios carnosos. Iba vestida con un traje chaqueta ceñido que resaltaba una perfecta figura. Tenía los brazos cruzados sobre su vientre y la miraba con una expresión muy seria.

 

-¿Quién es Nahla?- acertó a preguntar por fin Zoya.

 

-Tú eres Nahla- contestó la mujer- La gran estrella de la Subasta Stendalh. 11 millones de euros he tenido que pagar por ti, personalmente no creo que valgas ni lo que el vestido que llevas puesto.

 

-Cuando he enviado tu dossier esta mañana a tu nuevo dueño recibí instrucciones de cancelar la operación que me había traído aquí y no regresar sin ti.- la mujer hablaba más para sí misma que para Zoya- por lo visto eras un LOTE muy codiciado por tu físico y tus particulares circunstancias. He cumplido con lo que se me ha pedido y ahora no se cuando regresemos que será de mí, no sé si seré castigada o premiada.- Dicho esto se sentó a los pies de la cama de espaldas a Zoya y se quedó callada. Zoya se quedó mirándola sin saber bien que decir y reparó por primera vez que en un despacho contiguo dentro de la suite había varias personas trajeadas intercambiando documentos y firmas.

 

Salieron del castillo a la mañana siguiente en una limusina y llegaron a un pequeño aeropuerto privado en pocos minutos, allí subieron a un Jet negro con todos los lujos posibles en su interior.

 

Zoya se sentó en el asiento que le indico la mujer, se quedo mirándola, Había oído que se referían a ella con el nombre de Zaïda, ella nunca se había presentado.

 

-¿Por qué Nahla? Le pregunto Zoya sin más.

 

La mujer la miró unos segundos.

 

-Todavía me queda mucho por enseñarte- y Zoya volvió a tener la sensación de que hablaba más para sí misma que contestándole a ella a su pregunta.


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

ElevoPress - Servicio de mantenimiento WordPress Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed