La Fuerza del Agua Capitulo 18 Mirko e Irinna

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Eran ya las 17:40 y como Mirko sabía que no iba a poder salir hasta que acabara la subasta de Zoya se levanto y le dijo Irinna que iba al servicio, se podía ir sin salir de la zona azul aun así le sorprendió encontrar dentro a otra persona, era un hombre de unos 50 o 55 años, se acababa de lavar las manos y se disponía a salir, vestía de manera elegante pero informal con ropa marinera, náuticas sin calcetines, pantalones de pinza azul marino y una camisa blanca de lino abierta de una forma ridícula dejando el pecho al descubierto. Aun así lo que más llamaba la atención de este sujeto era el parche que le cubría el ojo derecho. Pero no para Mirko… lo que llamó poderosamente la atención del serbio fue el colgante de oro que lucía en el pecho ese personaje. Reconocería ese colgante de oro entre un millón.

 

Era el colgante de oro que su nyanya había llevado toda su vida y le había regalado a Zoya al cumplir los 8 años.

 

El hombre confundió que Mirko se quedara mirando su colgante con las veces que su parche en el ojo llamaba la atención de la gente.

 

-Metralla- dijo sin que le preguntara Mirko –una explosión alcanzó mi convoy humanitario en Yemen- hablaba en ingles con un marcado acento italiano.

 

Mirko luchaba con todas sus fuerzas por contenerse y no estrellar la cabeza de ese sujeto contra el mármol del lavabo para preguntarle de donde había sacado ese colgante.

 

–Se podría decir que aun tuvo suerte, pudo ser mucho peor- alcanzó a decir con la boca seca y una voz ronca.

 

-Sí, se podría decir que salí bien parado después de todo- dijo con una extraña sonrisa y se retiró sin añadir nada más.

 

Mirko se quedo de pie respirando de forma acelerada mirando su reflejo en el espejo del baño sin saber qué hacer. Estuvo así hasta que una alarma lo devolvió a la realidad, debía volver a su palco.

 

-Ha pasado algo importante- lo dijo conforme entraba por la puerta sobresaltando a Irinna.

 

-¿Qué ocurre? Preguntó la ucraniana con preocupación.

 

-He visto a una persona que con toda probabilidad ha tenido contacto con Zoya. Debemos averiguar quién es inmediatamente-. Mirko estaba muy alterado y prácticamente gritaba. No debían llamar la atención.

 

-Sabes que eso es imposible Mirko- dijo Irinna tratando de calmarlo- hasta que no nos devuelvan los móviles y estemos fuera del alcance del los potentísimos inhibidores de frecuencia que hay en el castillo y su perímetro es imposible averiguar nada-

 

-¿Y qué podemos hacer entonces?- Pregunto desesperado el serbio a su amiga con una súplica en su mirada.

 

-Esperar- dijo sin más Irinna a la vez que se apagaba la luz del palco y se encendían unos pequeños focos dentro del ruedo alumbrando la plataforma central.

 

Se sentaron y contemplaron en silencio como a las gemelas tailandesas se las llevaban por una puja de 120.00€ y a la Madame rumana, una bellísima mujer de unos 40 años que no dejo de llorar en ningún momento por 900.000€.

 

Entonces entro Zoya.

 

Mirko en cuanto la vio se quedo sin aliento, Irinna le cogió la mano y la apretó con delicadeza. Su nyanya tenía razón, era como ver a Aleshka pero la muchacha tenía una belleza y un porte que su madre no tenia. Además caminaba con serenidad y orgullo, se situó en el centro de la tarima y esperó.

 

La voz del interfono del palco los sacó del momento y los devolvió a la realidad.

 

-LOTE número 7. Comienza la puja en 1,5 millones de euros.

 

Delante de las butacas, pegado al cristal tintado había un teclado con el cual los postores escribían su cifra y la lanzaban al maestro de la subasta.

 

Pasaron unos segundos y se activo otra vez el interfono.

 

-Se ha pujado por 1,8 millones de euros

 

-Se ha pujado por 2,2 millones de euros.

 

Mirko miraba a Irinna y esta evitaba devolverle la mirada.

 

-Se ha pujado por 3 millones de euros.

 

-Se ha pujado por 4 millones de euros.

 

-Se ha pujado por 4,8 millones de euros.

 

Mirko se puso en pie y comenzó a caminar por el palco detrás de los butacones. Irinna permanecía inmóvil.

 

-Se ha pujado por 5,1 millones de euros.

 

Aquí la puja se detuvo, parecía que los postores habían llegado a su límite y solo quedaba ya uno. Según la estrategia de Irinna ahora era cuando entraban ellos, pero solo podían llegar a los 6,9 millones de euros y el margen que les quedaba era menos de lo que esperaban.

 

Irinna escribió la cifra 5,5 millones de euros en el teclado, puso su dedo sobre la tecla “SEND” y esperó.

 

Entonces volvieron a escuchar por el interfono la voz femenina.

 

-La última oferta ha sido de 5,1 millones de euros, 5,1 millones de euros primer aviso y cerramos subasta… 5,1 millones de euros segund… E Irinna lanzó su oferta.

 

-Se ha pujado por 5,5 millones de euros.

 

Unos segundos.

 

-Se ha pujado por 6 millones de euros.

 

Irinna miró a Mirko pero esta vez era él el que evitaba devolverle la mirada, permanecía de pie con las manos cruzadas en la espalda frente al ventanal observando a la muchacha en el centro del ruedo girando lentamente. Sabía que él confiaba en ella y pujó.

 

-Se ha pujado por 6,5 millones de euros.

 

Pasaron unos segundos en los que ambos contuvieron el aliento.

 

Silencio.

 

El interfono se activo de nuevo

 

-La última oferta ha sido de 6,5 millones de euros, 6,5 millones de euros primer aviso y cerramos subasta… 6,5 millones de euros segundo aviso y cerramos subasta… 6,

 

-Se ha pujado por 7 millones de euros.

 

Mirko cerró los ojos y bajó la cabeza, no podía mirar a Zoya. Oyó que Irinna cogía fuertemente aire y llenaba sus pulmones como si se fuera a sumergir en el océano, de pronto oyó a la ucraniana teclear y se giró justo en el momento que lanzaba su oferta. La miró con una expresión de incredulidad a la vez que oía su oferta por el interfono.

 

-Se ha pujado por 8 millones de euros.

 

-¿Qué has hecho? Preguntó atónito el serbio.

 

-Me debes un millón de euros- contestó Irinna sin mirarle con la voz más grave de lo habitual.

 

Mirko la miró con una sonrisa, contuvo la respiración cruzó los dedos inconscientemente y volvió a mirar Zoya. Estaba deseando que todo acabara y pedirle cuentas al italiano del parche en el ojo. Averiguaría quien era aunque le costara una fortuna.

 

Pasaron unos segundos que se hicieron eternos hasta que volvió a sonar el interfono.

 

-La última oferta ha sido de 8 millones de euros, 8 millones de euros primer aviso y cerram…

 

-Se ha pujado por 12 millones de euros.

 

Mirko e Irinna se miraron abatidos. Al final tendrían que recurrir al plan B.


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