Mi primer tropezón

Por Alexander Anthony
Enviado el 16/03/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Todos los días en la escuela detrás de un par de miradas, alimentaban la curiosidad de ambos por conocerse. Era finales de septiembre cuando ella le escribió a él sin pensar que se convertiría en su frustrado amor. Después de algunas conversaciones en la cual ella se mostraba bastante tímida y él como el chico espontáneo, irreverente y en ocasiones imprudente; ella lo veía como alguien simpático, distinto. A medidas que pasaban los días era notable la química que había entre los dos. Ella le comentaba a sus amigas y a través de una de sus amigas él se enteró de él le gustaba a ella, para sorpresa de todos él nunca había tenido novia cosa que lo tomó por sorpresa obligándolo a pedir una segunda opinión al clan de amigos cercanos con los cuales siempre andaba. Un 3 de octubre decide proponerle que sea su novia durante el receso, pidiendo que si podían hablar a solas un momento. Ella colmada en los nervios le dijo que le diera tiempo para pensarlo, posterior a eso ella se va a salón y grita de la emoción para luego en la salida responderle con un SÍ. Él se sentía el peor novio del mundo por quedarse callado por un buen rato, por no saber adaptarse al hecho de quien era su amiga ahora es su novia.

Ambos eran personas ocupadas, por lo tanto se veían muy poco y él le preocupaba el hecho de que no tuvieran tiempo para los dos, ya que cuando ella andaba con sus amigas no le gustaba estar ahí estorbando y eso. Las cosas se fueron tornando color de hormiga cuando ella nunca no lo esperaba a él en la salida, tan si quiera para verse 5 minutos y rondaban los rumores de que le terminaría pronto.

Todas las angustias y los temores de él se terminaron el 9 de octubre, 6 días después de haber empezado cuando ella le dijo que prefería terminar porque había tomado la decisión errónea y que no era la persona indicada para que la acompañara de la mano. Luego él se tuvo que enterar por otras personas que prácticamente lo habían agarrado de bobo, que ya ella tenía otra persona que la trataba mejor, etc. A todos estos argumentos, sumado a otros problemas siempre mantuvo serenidad pero en su rostro se reflejaba tristeza y frustración. Fueron días en que por las mañanas se la pasaba comiendo helado para compensar un poquito del error que había cometido y tanta fue la rabia que tenía de sí mismo que comenzó a llorar. Tal vez fue algo estúpido pero solo eso demostraba que le puso preponderancia de más al asunto.

Pasaban los días y desgraciadamente tenía que verle la cara todos los días hasta que llego un punto donde encontró el balance entre aquello y lo otro, ahí fue donde pude encontrar paz en medio de la inestabilidad conmigo mismo. Siempre cuando se habla de una relación muchos piensan en besitos, cosas complementarias no importantes y en cambio personas maduras como yo y tú que lees este relato piensas: ‘‘Tu no buscas a una persona ideal porque sí, sino porque todos en el mundo tenemos un lugar especial donde debemos estar con el cual quieres compartir con esa persona y de la misma manera lo quiere hacer esa persona para contigo. Porque quieres impactar y marca la vida de muchos como la de muchos te han marcado la vida a ti’’

Después de todos estos sucesos, todo regreso a la normalidad y desde esa vez él no se ha vuelto a enamorar.


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