EL CRÀTER MÀGICO

Por MAD
Enviado el 02/09/2014, clasificado en Cuentos
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De aquel cràter ya no brotaba ni una brizna de abono màgico.
Para poder domar a las almas malignas, habia que bajar aquel cràter.
Y hacer que las flores echaran a volar aquel polen.
El hechizo de aquel polen tenia poder sobre la maldad y la muerte.
Aquella Sima se abriò por la magia de un Mago hace miles de años.
Y durante mucho tiempo no hubo nada que amenazara aquel mundo.
Con el tiempo aquel polen y aquellas flores se acostumbraròn
simplemente a dormir, el letargo milenario de la falta de maldad.
Pero todo volviò a comenzar de nuevo y pillò desprevenidos
a los habitantes de aquel lugar.
Y los seres de otros mundos comenzaròn a sembrar la maldad.
Y hacer sufrir a los inocentes.

 En aquel mundo todo estaba rodeado por un valle verde y frondoso.
 hermosas montañas rodeadas de un lago, y pequeñas casas.
Alli vivian los Zarpitos, eran gente amable y sencilla.
Eran una raza de seres de piel azulada cabellos largos y rojizos.
Su piel azulada variaba segùn la estaciòn del año.
En verano y cuando hacia calor era un azul claro, y en invierno
se volvia un azul màs oscuro.
Su pelo rojo al igual que su piel tambièn cambiaba.
Aunque su color rojizo era parecido a la zanahoria.

El hombre màs viejo de aquel lugar, era el Oraculo
el viejo màs temido y respetado de aquel lugar.
Anunciaba malos tiempos y avisaba a todos los habitantes
de que habia que despertar a las flores " de la Sima del Olvido".
Asi era como llamaban al crater, que desde la antiguedad.
Estuvo inactivo y donde se decia que estaban dormidas
las flores màgicas capaces de crear el polen, que anulaba toda maldad.

Desde hacia algùn tiempo el viejo Oraculo soñaba.
Que su mundo se derrumbaba y con èl aquel  crater y sus habitantes.
Tenia pesadillas en las que se despertaba y perdia la nociòn del tiempo.
Asi llevaba años con lo que los Zarpitos se habian acostumbrado
a sus deliros y a su ya anciana edad, y nadie lo tomaba en serio.

En otro mundo muy lejos de alli habia otra raza mezcla
de varias razas, eran seres sin cuerpo, sombras que
formaban siluetas, y se transformaban, en otros cuerpos.
Se alimentaban de los sentimientos que trasmitian otros seres.
En su mundo se posaban sobre las cosas que les rodeaban.
Tomando su forma, de està forma sufrian su metamofosis.
Ellos vivian de la armonia que brillaba en otros universos.
Hasta que està se agotaba y ocupaban otros mundos.

Asi fue como aquellos seres sentia en la legania del Universo
la armonia de aquel valle frondoso y la felicidad de aquellos
seres llamados Zarpitos.
A pesar de la distancia podian sentir su felicidad.
Y eso incrementaba su hambre de maldad.
Necesitaban alimentarse para poder sufrir la metamorfosis.
Que hacia posible transformarse en otros cuerpos, y absorver
su energia, para de està forma seguir existiendo.

Pasaron años y los habitantes de aquel lugar vivian
tranquilos sin ningùn problema, hasta que un buen dia.
Alguien  llegò aquel pueblo en un carruaje pidiendo posada.
Era un anciano y su bella hija, aquella muchacha despertò
el interes del joven que abriò la puerta de su carruaje.
Llevaban tiempo sin que nadie llegarà aquel lugar.

El viejo siempre escondia su cara sobre un gran sombrero.
Apenas si se le veia bien las fàcciones, habia que acercarse mucho.
Para divisar aquel rostro arrugado, de ojos hundidos y tez oscura.
Ella la nieta era alegre y bonita de pelo rizado y grandes ojos verdes.
Se afincaròn en aquel lugar, decian que iban de paso, solo se
quedarian unos meses como mucho.
Se habian adelantado en el viaje a sus familiares.
Querian ir a conocer mundos otros lugares, eran nòmadas
del camino asi se hacian llamar, nunca estaban mucho tiempo
en ningùn lado solo el suficiente, para conocer a su gente.
Luego reanudaban su camino.

Los Zarpitos acudian con curiosidad a conocer a sus vecinos.
Todos querian ser sus amigos, contarles aventuras.
Pero aquellos seres solo salian por la noche y durante
el dia solo al atardecer, debian de trabajar en la cosecha decian.
De ahi que  la amistad con aquellos extraños, fuera distante.

Poco a poco en aquel bello lugar las cosas comenzaròn a cambiar.
El sol se oscurecia màs amenudo, y las cosechas eran màs escasas.
La gente comenzò a enfermar sin saber muy bien el porque.
Aquello empezò a ser preocupante la gente envejecia antes de tiempo.
Y la alegria de aquel lugar empezo a dejar de ser alegria
para convertirse en melancolia y tristeza.

Algo pasaba en aquel mundo, los habitantes fueròn hablar
con el Oraculo, le pedian ayuda y protecciòn.
El Oraculo habia oido hablar de unos extraños
que habian llegado a su ciudad, y pidiò verlos.
Pero para entonces los extraños ya se habian marchado tal
como ellos habian anunciado, con los familiares que màs tarde
fueròn llegando de forma periòdica.

Aquel mundo agonizaba y nadie sabia muy bien el porquè.
No muy lejos de alli detràs de las montañas, la maldad
aguardaba la oportunidad de apoderarse de aquella raza
de su mundo  de su felicidad y armonia.
El Oraculo pidiò a sus vecinos rodear  aquel Cràter màgico.
Y pedir que el polen de aquellas flores volviera hacer  efecto.
Y los Zarpitos  unieròn sus manos y rodearòn aquella sima.
Y se quedaròn dia y noche pidiendo por la salud de aquel mundo.

Abajo del cràter las flores empezaròn a escuchar, los rezos
y cantos de aquellos seres.
Y empezaròn a despertarse de aquel largo sueño.
Y empezaròn a expandir aquel polen milagroso que se fue extendiendo
y llegando a todos los recovecos por donde  el aire era capaz de entrar.
Hasta llegar a donde las sombras aguardaban, estas respiraròn
aquel aire hechizado, y fueròn desapareciendo y olvidandose.
De aquella raza y de aquel mundo, ese era el efecto de aquellas flores.
Tenian el poder del olvido,  todo el que respiraba aquel polen
caia sumidos en el olvido  y solo tenian recuerdos agradables.
A la mañana siguente en el mundo de los Zarpitos.....

Todo comenzò de nuevo otra vez en aquel Valle como si
nada hubiera ocurrido.
El viejo Oraculo murio mientras dormia, y fueròn a entregarlo
a la Sima del Olvido donde las almas de sus antepasados.
moraban el final de su vida.
Dejaban el cadaver durante  varios dias hasta que el color azul
de su piel desaparecia, y era absorvido por las flores.
De està forma aquellas flores màgicas absorvia la esencia
de aquellos seres, y parte de la magia de su vida pasaba a su polen.
Luego el alma del difunto desaparecia junto a su cuerpo.
Mientras el pueblo velaba la muerte de su Oraculo.

Pasada està ceremonia el nuevo Oraculo ocupaba
el lugar del anterior  y era escogido entre los ancianos de màs edad.
Y asi aquel mundo volvia a la normalidad, y volvia a recuperrar la armonia
y felicidad que siempre  deslumbraba en su vida.


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