Algún día...

Por Brétema
Enviado el 18/11/2014, clasificado en Reflexiones
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Dijo que ya estaba harta, que no lo iba a soportar más. Odiaba su propia existencia, casi tanto como los odiaba a ellos. No podía aguantar ese sufrimiento as que se veía sometida día tras día, hora tras hora, segundo tras segundo… Ese dolor incesante que la iba consumiendo lentamente.

¿Que cómo había llegado a esa situación? Ni ella misma lo sabía. No había hecho nada para merecerlo. Todo lo contrario: los había cuidado, refugiado, alimentado… Mas eso no les bastaba. Querían más, mucho más. Su ansia era insaciable. Así como por una parte se aprovechaban todo lo que podían, por otra no daban nada a cambio. Y era esa pasividad la que asestaba el golpe de gracia, la que acrecentaba su odio y la que le quitaba las ganas de seguir soportando tanto dolor. No tenía sentido continuar con esta farsa, con este dar y no recibir, con este sacrificio en vano por alguien que no solo no lo merece, sino que también es el único causante.

Por eso tomó la determinación de acabar de una vez con esta situación. Han sido muchos años ya, quizás demasiados. A lo mejor tenía que ser así. A lo mejor ya habían rebasado el límite y no se había dado cuenta hasta ahora. Era el momento.

Y decidió apagarse para siempre. Abandonándolos a su suerte, dejando que la raza humana se pelease hasta la muerte por los recursos restantes hasta que el último de ellos quedase en pie, pues ella era consciente de que en ese momento él se daría cuenta del error que habían cometido y de que, desgraciadamente, ya era demasiado tarde para volver atrás. De esta forma, dio por extinguida la raza humana, la única que mediante sus actos se condujo a sí misma a su propia destrucción.


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