SEDA.....

Por Colombiano
Enviado el 14/01/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Generalmente los encuentros entre ella y yo son llenos de magia, tal vez por el hecho de vivir en ciudades diferentes y por esa razón nuestros encuentros son esporádicos pero cargados de erotismo y sensualidad, todo eso sumado al amor que nos tenemos y fluye por nuestras venas.

Se trataba de un viaje relámpago, tan solo un fin de semana cuya finalidad fue precisamente encontrarme con ella, mi vuelo llegaba a las 7 de la noche, estaba muy ansioso por verla, había bajado del avión y comenzaba a recorrer los pasillos del aeropuerto con dos maletas de mano y al final del pasillo ….ahí estaba, tan hermosa y radiante como nunca, vestía una abrigo negro largo, zapatos de tacón alto, su cabello lacio, negro y largo que bajaba como velo hasta su cintura.

Fue un encuentro muy emotivo, con un abrazo fuerte y un beso en boca, sonrisas y mucha alegría mientras nos dirigíamos a nuestro nido de amor. Una vez en el apartamento, antes de realizar cualquier actividad, ella me sorprendió con una de sus interesantes sorpresas.

Se arrimó a mí, mientras me besaba y me embriagaba con sus deseos tan ávidos y exaltados; de repente dejo caer su abrigo, mi rostro asombrado contemplaba su cuerpo semidesnudo cubierto ligeramente con ropa interior pequeña, adornada de hermosos ligueros y la transparencia de sus medias negras. Me sentía como su Adán, contemplando su belleza y esgrimiendo un miembro que a decir verdad, siempre encaja a la perfección en la profundidad de su cuerpo de fantasía.

No puedo, ni quiero bajarle la vista a semejante obra de arte que es su cuerpo. Uff, las sensaciones son tantas, que cuánto más la miro, más me enloquece. Solo deseo tocar todo su cuerpo y recorrer cada centímetro con mi boca, sintiendo como se estremece cada vez más… mientras mi mano se hunde su entrepierna ya húmeda de suspiros.

Es claro que ella domina mis sentidos… la música y su aroma propician que en un ligero ambiente lleno de sensualidad, deseo, calor y erotismo y casi en forma automática comienzo a sentir sus manos acariciando mis cuerpo y las mías paseando despaciosas por su senos… “(…)Qué cosa más bonita su piel (…)”, las yemas de mis dedos podrían dibujar allí el paisaje más inmenso… Su lengua buceando en mi boca, es el sabor más exquisito que me llega hasta el alma…

Mis labios se dejan envolver en los suyos casi sin piedad, mientras mi piel se deleita mimando su cuello, sus senos, su espalda, sus piernas… Todo parece transcurrir despaciosa e intensamente, burbujeando la piel de sensualidad, de tal sensualidad que simula desprender fuego, el mismo fuego que quema mi piel con el más mínimo roce de su cuerpo desnudo junto al mío.

Hoy la necesito… la quiero sentir… ansiosa y ardiente como de costumbre, le insinuó sin perder el ritmo circundante de las caricias, que se suba sobre mi cuerpo. Ella, que tan bien descifra la preferencia justa del momento, jugaba con mi sexo en su vagina, mientras más crecía el llamado casi tribal de mi instinto… Comenzó a mecerse sobre mí, buscando esa posición exacta, en la que, como sin querer se desliza buscando en su sexo la profundidad con mi pene que penetra rauda y sigilosamente…

La presión de mi placer lo sostenía bien adentro, su desenfreno lo empujaba a la acción… conjugamos tiempos, cadencias y ritmos, el golpe, el roce, los gemidos…todo eso… creando la melodía más bella que yo jamás haya escuchado… dibujamos muchas formas mientras mi cuerpo no se cansa de recibirla, ella agitada sube sus piernas sobre mis hombros sintiendo que su profundidad podía devorarme aún más… Las miradas se cruzaban entre extasiadas y desesperadas juntándonos en un mismo gemido.

La danza ya estaba casi en la cima, cuando nuestras manos tomadas se apretaron fuertemente presagiando el grito primal de lo sublime… La intrepidez de la urgencia mostraba los colmillos de la lujuria… Y desenfrenados en un beso mágico llegamos hasta el paraíso…

Pero, por supuesto, nadie que está en el paraíso quiere bajar a la tierra, por eso tratamos de mantener ese clima cálido dominado por la lujuria y la necesidad de no sentir que tendremos que despedirnos nuevamente… seguimos explorando, Volvemos a rozarnos y la piel se vuelve a inquietar, la saliva nuevamente se acrecienta como cuando un animal sospecha alimento, mientras te pido que me dejes accionar a mí, porque deseo verte, deseo sentirte bajo mi cuerpo vibrando, deseo sentir tus latidos, mientras danzamos al mismo ritmo, como las olas del mar y nuestros cuerpo deslizándose bañados en sudor, apretándose y literalmente devorándose hasta sentir que llegas a mis venas, a la vez que mis manos, recorren tus senos, tu cintura, tu cola y todo tu cuerpo como buscando lo que siento perder cada vez que nos alejamos nuevamente.

Ese mismo cuerpo… que tímidamente se mostró ante mí, aquel día que por primera vez te entregaste y que cada día traspasa y trasciende ante el placer que sentimos casi en forma inmediata. Pero como hoy mandas tú, me pides que lleguemos al orgasmo de otra manera, y yo consintiendo tus caprichos más ingenuos me dejo llevar, llevas mi mano a tu sexo, lo recorro sutilmente aumentando poco a poco la intensidad... frotándolo con la palma de mi mano, mientras la tuya estas dirigiéndola por el halo de felicidad…colocas tu mano sobre la mía, induciendo cierta presión a la pasión del momento… Nos besamos suavemente al principio, la intensidad que bailaba al ritmo cada vez más movido de nuestras manos, y que por momentos bajaba los decibeles, se traducía en el idioma que esos besos iban tomando, pasaban de la sagrada ternura al fuego más pasional, atravesando entrecortados por palabras los labios hipnotizados de dulzor con los dientes atrevidos que marcan su propio territorio de magia…

Tenemos nuestro propio arco iris, por el que volamos y nos mezclamos los colores y las ganas, desde esas manos que son las investigadoras natas de nuestras más exquisitas sensaciones…

Similar a la rueda de la fortuna, el deseo no detiene su marcha, solo fluye, fluye como a borbotones del infinito amor que nos profesamos…

Las sabanas se humedecen de candor, me acomodo hacia un costado, abrazo a mi amada sobre mi pecho sintiendo la piel de ella cubriendo la mía…

Mis ojos viajan a otra galaxia, donde seguramente también la encontrare… Donde todo mi ser puede reconocerla por su felicidad…

Porque también sé que mañana abriré nuevamente mis ojos e instantáneamente me sorprenderá gratamente su piel sobre mi piel…pero hasta cuándo…? Cuanto me gustaría, poder ver esa carita hermosa mientras lee este texto, este relato con, de, por y para ella… (siempre te amare)

Sebastian.

arboleda.juansebastian@gmail.com


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