¿Te quedas? segunda parte

Por Renacida
Enviado el 20/03/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Siguió besándome, acariciando mi espalda y jugando con mi cabello, me tomo suavemente de la cadera y me puso de pie frente a el, tomándose su tiempo me quito la blusa y jugo con mis pechos dentro del sujetador, se puso detrás de mí y llenándome de besos los hombros y la espalda fue bajando los tirantes por mis brazos, con un dedo marco el contorno de mi espalda y con maestría lo desabrocho por completo, paso sus manos por mis costados y tomo mis pechos por fin desnudos, comenzó con una dulce tortura pellizcando mis pezones y besándome el cuello desde atrás, yo sentía su erección empujando en mi espalda y dulces escalofríos recorrían mi sexo a cada roce de sus manos, al fin me volteo y devoro mi boca de manera salvaje, tomándome del trasero volvió a subirme en la mesa y me recostó, se incorporó y miro mi medio cuerpo desnudo sonriendo de esa manera traviesa q me encendía mas, deslizo sus manos por mi pecho hasta llegar a mis pantalones , los desabrocho con prisas y los bajo con un solo movimiento, tomo mis piernas y comenzó a besarlas mientras subía jugaba con mis pechos, pellizcaba mis pezones sin piedad haciendo que la humedad de mi entrepierna aumentara, hasta que por fin llego a mi sexo y comenzó a jugar con él, primero soplo delicadamente y con su nariz rozó mi clítoris ya inflamado de deseo, yo gemí y arquee mi espalda para invitarlo a que me tomara con su boca, no me hizo esperar y comenzó a devorarme, movía la lengua en círculos y luego recorría de arriba hacia abajo y volvía a los círculos, yo gemía y lo tomaba del cabello para que no se despegara, a su lengua se unieron dos dedos que por mi humedad entraron fácilmente, era alucinante, mi cuerpo reaccionaba a cada caricia suya y el calor era tan insoportable que le suplique .

- Hazme tuya por favor.

- Estaba esperando que lo dijeras.

Sonrió y me arrastro hasta la orilla de la mesa y me ayudo a incorporarme, desabroche con prisa su camisa y por fin pude ver esos magníficos músculos que me tenían loca, pase mi lengua por cada parte y fui bajando de la mesa hasta quedar de rodillas frente a una erección que amenazaba con romper el pantalón, con dedos torpes por la excitación desabroche y baje su ropa, frente a mi quedo un miembro enorme y grueso, me lo metí entero a la boca y comencé a chupar como una posesa, iba del tronco a la cabeza mientras masajeaba sus bolas con las manos y sentía como empujaba mi cabeza metiéndola hasta el fondo, pase la lengua por todo lo largo y volví a comérmelo, me tomo de los brazos, me puso con el pecho pegado a la mesa y de un solo movimiento me penetro arrancándome un grito fuerte, casi animal, me tomo las muñecas y me las coloco atrás de la espalda y me cogió con embestidas fuertes y salvajes, sentía sus bolas golpeándome y su miembro entrando y saliendo de mí, no pude más y con la misma energía con la que era penetrada me deje llevar a un orgasmo salvaje y fuerte que me arranco hasta el último suspiro, con tres últimas embestidas salió de mí y me lleno la espalda de semen caliente muestra de su excitación, me soltó despacio y me beso con ternura la espalda permanecimos así durante unos minutos, cuando al fin tuve la fuerza para levantarme lo mire sonriendo y le di un beso largo y calmado, el me abrazo y así abrazados y desnudos en medio del comedor me miro y me dijo:

- ¿Te quedas a comer?-


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