Desdichada: Fruto prohibido

Por Je Albearci
Enviado el 03/05/2015, clasificado en Amor / Románticos
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                    Desdichada

Fruto prohibido

La continuación de ?Le gusto al novio de mi nueva mejor amiga?

Escrita por: Je albearci

Parte 3

El prescindible Génesis llego, trayendo consigo el Fruto prohibido. Aquello que me dijo Santiago ha sido lo más sorpresivo que he llegado a escuchar en mi Desdichada vida, después de varios segundos logre recobrara mi desconcertado y atónito aliento, y entonces dije.

-¿Qué?????                                          

De su rostro Emano una divertida sonrisa la cual me desconcertó aún más.

-Que me gustas, Eso dije-, dijo seriamente, mientras su mirada se posaba firmemente en mí.

Quede totalmente Atónita, no sabía que decir, ni siquiera podía mover un solo musculo de mi débil y poco escultural cuerpo. Entonces hice un gran esfuerzo y me levanté de la mesa y aturdida camine Asia la cocina tratando de huir de los azules ojos de Santiago. Me sostuve fuerte de la barra de la cocina para no caerme, inhale profundo y me dije a mi misma ?Contrólate?. Entonces sentí una suave y cálida respiración en mi nuca, me gire de inmediato. Santiago estaba parado frente a mí, mirándome con aquellos Candentes ojos. Puso firmemente sus dos manos contra la barra dejándome atrapada en él. Mi Cuerpo comenzó a temblar, mí respiración rápidamente se cortó, y mi pulso cardiaco aumentó a más de mil por segundo. Su perfecto e irresistible rostro comenzó a acercarse al mío, yo solo me mantuve paralizada como una fría y dura piedra.

-¿Qué haces?-, mi voz sonaba frágil y desequilibrada.

Su rostro se acercó aún más al mío, entonces pude sentir como su respiración se acercaba a mi cara, sus labios rosaron con los míos, aquella sensación fue como un fuerte choque eléctrico, Santiago alejo su rostro del mío y me miró fijamente a los ojos.

-Esto?.-, sus delgados y finos labios húmedos se apoderaron de los míos, dejándome caer en un profundo y oscuro vacío, donde aquellos labios prohibidos tenían un dulce y delicioso sabor especial. Sus delicadas y suaves manos tomaron mis caderas sosteniéndome fuerte, mientras yo me rendía ante el irresistible deseo.

Mis hiperquinéticas manos Buscaron tocar su largo y muy suave cuello, mientras su deliciosa y provocadora lengua navega en lo profundo de mi boca, How?. Que delicioso. Sus fuertes manos comenzaron a recorrer mis caderas subiendo a mí espalda, con tanta delicadeza y dulzura. Entonces en medio del satisfactorio placer me di cuenta de que lo que estaba haciendo no estaba bien.

-¡Espera?.! Santiago ¡Espera!-, Con todas mis fuerzas logre zafarme de sus enredosas manos, mientras mi voz sonaba seria y entrecortada por falta de aire.

-¿Qué pasa?-, dijo ligeramente como si no estuviéramos haciendo nada malo.

Fruncí el ceño ante la despreocupada reacción de Santiago.

-¿Qué pasa?-, dije con ironía mientras mi voz sonaba severa e indignada-. Santiago, esto no está bien.

Santiago dio un paso Asia mí mientras decía.

-¿Por qué no?-, su voz sonaba cálida y suave, levantó su mano derecha y acarició mi mejilla con dulzura.

-Porque eres el novio de Camila?..-, Corrí mi cara de su suave mano y me encaminé Asia la sala-?..Solo por eso-. Intenté que mi voz sonara fuerte y severa.

-¿y qué pasa?

Es el descarado más sexy que conozco, sus fascinantes ojos azules parecían brillar con gran intensidad,  y aunque yo quisiera estar molesta con él no podía aquellos abrumantes ojos me desconcertaban de lo que realmente yo estaba sintiendo.

-¡Que Camila es mi amiga, eso pasa!-, mi voz sonaba frágil-. Y yo no le puedo hacer esto.

Su rostro parecía abrumado, no pude llegar a entender si era por la culpa que sentía por haber engañado a Camila, o era por no poder estar conmigo.

-Sí, pero esto que tú y yo sentimos es muy fuerte María José, y no lo podemos evitar.   

Santiago se acercó a mí, entonces la duda regresó, era como si me encontrara en el jardín de edén y tuviera que decidir entre tomar el fruto prohibido o no, entregarme a mis deseos o aferrarme a la razón.

-Pues prefiero evitarlo, que hacerle daño a Camila.

Preferí aferrarme a la razón, aquella razón en la cual Santiago y yo jamás podríamos estar juntos. Le pedí a Santiago que se fuera de mi casa, le dije que era lo mejor, ya que yo no quería hacerle daño a Camila, él solo inhaló profundo con resignación y salió del departamento, dejándome sola. Después de eso me sentí muy mal al haber besado a Santiago, me preguntaba porque mi vida era tan triste y Desdichada.


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