Yedidías casi gana, pero perdió por poco

Por Ravelo
Enviado el 16/05/2015, clasificado en Cuentos
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No pregunte más, por favor. ¿Pero es que no me escucha? ¿No comprende lo que le digo, o qué? Estoy harto de responder sus estúpidas preguntas. ¡No pregunte más! ¿Y para que quiere saber mi nombre? ¿Que no lo sabe? ¿Que no me ha hecho esa pregunta durante el interrogatorio? Usted es gilipollas. 

Se me acerca y me mira con ojos zafios, imprudentes y aviesos.

Vale, ¿quiere mi nombre? Pues venga, aquí tiene usted mi nombre. Me llamo Yedidías. Ya lo tiene. Mi nombre. ¿Contento? ¿Ahora me dejará respirar en paz?

Me preguntó por Tevye, Buz, Ishbak, Jaaziah y Aryeh. 

No sé por dónde andan. Hace años que no los veo. Ni me interesa saber nada de ellos. Vivo aquí y estoy a gusto. Trabajo, tengo nuevos amigos y mi vida es tan normal como la suya, bueno, a lo mejor la suya no es normal. ¿Es normal su vida?

Vuelve a ponerme las imágenes del loco que se tira del puente. Aizhai es acojonante, pero yo nunca he estado en Hunan.

...Pero sí es cierto que sus amigos visitaron el cañón Dehang antes de escribir lo que usted leyó ayer.

Y yo le repito que ni idea. Que si lo hicieron el año pasado, no me enteré de nada porque llevo por lo menos siete años sin tener noticias de ellos.

No me lo creo.

¡Joder!

................................

Me tiene pillado. El muy cabrón. Pero le costará toda la puta vida sacarme más de lo que debo decir. Ni los muchachos ni yo diremos nunca nada que pueda arruinar nuestro objetivo. 

......................

Mira, Yedidías, atiende. Lo sabemos todo. Tenemos imágenes. Ustedes viajaban buscando a Belial, pero perdieron la pista en Dehang. Antes le habían pisado los talones en Salar de Uyuni, Upernivik, recorristeis los 43.000 santuarios y ermitas dedicadas a la Virgen en España, y casi lo dejáis sin aliento en Plitvice. Lo sabemos todo, Yedidías. Así que únicamente queremos que respondas a la pregunta y nada más: ¿Se acabó la búsqueda?

........................................

Entran más agentes en la habitación. Uno le dice algo, pero no sé el qué. Todos salen. Oigo su voz con mucha claridad. "Hemos dado con sus amigos. Todos están muertos. La acción se ejecutó en Beit She'an. ¿Me escucha? ¿Algo que decir?

¿Van a matarme? ¿Aquí?

Elija usted el sitio.

Hijos de puta. 

No pierda el tiempo y elija un lugar.

Se me pasaron por la cabeza muchas ciudades, pero al final elegí un cine. Quería ver una película. Que me permitieran ver una película y que al final me pegaran un tiro. Aceptaron.

Fuimos a ver "Mad Max: furia en la carretera". 

Creo que eso bastó para que entendieran que nunca se dejaría de perseguir e intentar, por lo menos intentar poner fin a la existencia del mal. 

Claro está, no fallaron ni dudaron en pegarme un tiro certero en el corazón. Ni dolor sentí. Pero ellos se mamaron el bodrio durante ciento veinte minutos, jajajaja.


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