Recuerdos de una leyenda

Por Roberto LL.
Enviado el 02/07/2015, clasificado en Fantasía
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Sentado aquí en la esquina del ring, mil recuerdos me llovían a la cabeza mientras hacía como que el mundo exterior no existía. Estoy en mi gimnasio, es lo poco que me queda junto con mi restaurante que lleva el nombre de la mujer de mi vida. Ella ha sido mi acompañante en los momentos más importantes, ella me dio lo más importante que tengo, ella me levantaba cuando yo caía, ella era mi mejor consejera, ella… ella… ya no está, no pudo ganar la batalla del cáncer, estuve con ella hasta que Dios se la llevó a su templo de los ángeles, todavía recuerdo su sonrisa después de cada pelea pasara lo que pasara en el ring, con su abrazo todas las heridas se me curaban y hacía que no me doliera nada, como te echo de menos Adrian.

Recordaba aquellas peleas que tuve con los más grandes de mi época, a veces pienso que mi vida ha sido escrita por algún guionista, en realidad, llegar a lo que llegué, me costó mucho. Me enfrenté a Apollo, Clubber Lang, Drago… Enfrentarme a Drago fue realmente duro, se llevó por delante la vida de mi gran amigo Apollo, nunca olvidaré aquella pelea y como cayó al suelo, sé que él estuvo cuando me enfrenté a Drago y me dio fuerzas para ganar.

Tengo a mi nieto Robert Jr. que está preparándose para una de las peleas del año, siempre ha dicho que quería ser como su abuelo y ser el campeón. Soy su entrenador porque él me eligió, es duro ver como a tu nieto le pegan golpes en el ring, pero la verdad es que tiene maneras aunque esté empezando en esto. Todavía le queda mucho por aprender, tengo que enseñarle que el boxeo es algo que se siente, es algo que se vive, mucho más que dar golpes. Mi hijo Robert vivió con la sombra de que su padre fue uno de los mejores boxeadores de la historia, a él le influía mucho y le costaba adaptarse, sufrió mucho con la muerte de su madre pero es más fuerte que yo y me ayudó mucho y entre los dos nos contamos historias para no olvidarla nunca.

Me encuentro aquí en el vestuario con mi nieto y mi hijo, llegó su hora de demostrar al mundo que el sueño que tenía de pequeño lo hará realidad esta noche, estoy confiado en que ganará y dejará huella en la historia del boxeo. Todavía me acuerdo cuando era yo el que estaba en su situación, me acuerdo de todos los que han estado a mi lado en mi sueño del boxeo.

Estoy caminando por el largo pasillo antes de llegar a la puerta, aquella puerta lo cambiaria todo. Cuando se abre la puerta, allí estaban todos, los que Dios tenía en su templo, nos estaban esperando. Caminamos hacía el ring…

Aquí estoy mirando la estatua de mi abuelo, me vio como gané aquella pelea, vi sus lágrimas de emoción, de cómo estaba orgulloso de su nieto. Rocky Balboa siempre será el mejor boxeador de la historia, ganaré por ti abuelo, ahora estarás en el templo de los ángeles dándome fuerzas.


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