Testigo.

Por Soñadora
Enviado el 22/09/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Siempre supe que Carla era considerada la chica fácil de la oficina,  mas de una vez escuche historias de ella y su aventuras detrás de cada puerta , ya había estado Carla.. 

 Pero en fin esa era su vida,  conmigo era muy respetuosa y agradable. Por lo que teníamos largas charlas después de los almuerzos.. Casi sin darme cuenta le tomé afecto, y ahí fue donde comencé a saber de su historia. Hija de padres castradores corrió con toda clases de machismo. Apenas pudo dejo los estudios y se consiguió un trabajo con lo cual se fue apenas pudo de su casa. Fue independiente y liberal desde entonces y como dice ella mejor callar y follar,  que gritar y pelear.  Algo de razón tiene pero en fin,  Carla era una chica super libre. Ya yo sabía de todos sus amoríos y de sus historias de alto voltaje. 

Esa tarde tenia doble turno en sala,  así que esperé un poco más para salir, pase por la sala del Directorio y sentí ruido así que me acerque a la puerta,  podía sentir que alguien estaba ahí. Lentamente me acerqué y abrí despacio la puerta,  me quede sin dar crédito a lo que mis ojos veían,  Tirada sobre el escritorio con la falda levantada a la cadera y las bragas bajas, vi a Carla. Estaba follando con Pedro, el guapo cirujano.  Sin poder moverme, ni saber que hacer quedé ahí mirando esos cuerpos sudorosos y jadeante mordiéndose apretándose.  El la follaba con dureza abría sus piernas de par en par y la penetraba a fondo moviendo sus caderas mientras le mordía los pezones.  Ella ahogaba sus gemidos  en su pecho, mientras el la sacudía con violencia apretaba sus nalgas y jadeaba sobre sus pechos, De pronto todo se volvió resistencia el tapó su boca y la puso boca abajo mientras le sujetaba las manos, vi como el metía sus dedos en su boca y luego los introducía en ella, una y otra vez.  Su sexo duro la penetraba por atrás sin descanso golpeaba fuerte contra su cuerpo. No podía yo  saber si era un juego o un acto violento. El liberó su boca y pude sentir que ella decía muy bajo.... más... más... Mientras levantaba su cadera ofrecida. Sin darme cuenta la puerta. se cerró con fuerza y yo corrí a mi lugar de trabajo.  Un rato después salió Carla con unos papeles y al ratito,  Pedro con su cara roja aún por la follada. 

No dije nada de lo ocurrido, y la jornada transcurrió como siempre.  Eran las dos de la mañana cuando subí a las duchas, me quite la ropa abrí el grifo y el agua me refresco, aun tenía en mente lo vivido, mirarlos me había puesto a mil. Sin saber como mis manos comenzaron a acariciar mi cuerpo, pensé que no estaba bien, pero no podía detenerme, sentía el fuego en mi sangre y mi cuerpo ávido de deseo. Toque mis pechos duros y bajé por mi vientre encontrando mi pubis y mi sexo húmedos,  Mis dedos recorrieron mi canal,  acariciaron mis labios y en ese momento gemí. Busqué detenerme pero no pude, frote mi sexo y sentí el infierno en mi ser. Un golpe me sacó de mi juego, quién es?  pregunté... Nadie respondió. Apuré el baño y se apagaron algunas luces del vestidor, incluso la de mi ducha.  En ese momento sentí alguien detrás de mi sin luz no pude ver quien era y tomó mi cuello una boca se apoderó de la mía y mordió mis labios mientras se frotaba contra mí, sentí una mezcla de pánico y placer, me sujetaba las manos y bajaba a mis pezones y me los lamía, chupándolos, una mano bajo a mi sexo, me separó los labios y buscó mi perla aggggggg, ahogando un grito sentí como me lo frotaba y me excitaba cada vez mas sentía mis jugos bajando y sus dedos buscando mi entrada, el agua caía sobre los dos.  Ya entregada sentí  como bajaba su boca y bebía el agua de mi sexo como un perro sediento,  esa lengua me llevó del infierno al paraíso sin escala. Me tomó del cabello y me bajo hasta ponerme de rodillas,  pasó  su duro miembro por mis labios y abrió mi boca mi lengua se disparó lamiéndolo como un delicioso helado, saboreándolo con placer hasta que sentí temblar sus piernas, me levantó del piso y me puso contra la pared, mis pechos tocaron el frío de la cerámica y temblé cuando lo sentí entrar, era duro y su roce delicioso, sabía como hacerlo y eso me ponia a mil, ya a punto de correrme el mordía mis hombros y mi cuello mientras apretaba y empujaba hasta el fondo golpeando y jadeando, sintió mi clímax y se corrió  abundante dentro y  sobre mis nalgas...... quedó así por un momento, pegado a mi cuerpo. . Cuando se separó de mi me susurró al oído...  Esto es para que  no te quedes con las ganas después de lo que  viste con Carla. Gracias a tu portazo no pude terminar,  así que éste es tu castigo. Mi guapo cirujano me dio un pellizco en el cachete y se marcho.  Justo en ese momento regresó la luz. 

SOÑADORA

 


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