Adrenalina con mi compañera de trabajo muy casada

Por Peter Kantropus
Enviado el 22/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Soy casado con 3 hijos y si bien tengo con mi pareja una vida sexual muy activa, mis ratones hacen que salga normalmente en busca de también otras experiencias.

El tema es que venía teniendo algunas conversaciones con una compañera de trabajo, ella también casada. Esas conversaciones se daban durante el trabajo o en las pausas en un café muy cercano. Fueron paulatinamente subiendo en confianza e intimidad, y en momentos tenía tonos eróticos, que siempre eran matizados con algunas risas, que suponían que nada iba a pasar de ahí. Solo conversar...

Un día al finalizar el trabajo y bajar juntos por el ascensor me comenta que su marido había necesitado su vehículo, y que iba a regresar en transporte público, por lo que amablemente me ofrezco a alcanzarla en mi auto. Simplemente acepta, nos dirigimos a mi vehículo, y mis fantasías empezaron a volar. Sabía que tenía unos 20 minutos hasta su casa y que en bus hubiera tardado más de una hora, le propongo ir despacio para seguir con nuestras habituales charlas, a lo que responde afirmativamente con la cabeza. Un ligero rubor me hace percibir que detrás de sus nervios hay más deseo que el que yo suponía hasta el momento. Nunca quise profundizar para no complicar la relación diaria de trabajo, pero la verdad que sus pelos rubios y lacios, su culito muy firme, y unas muy buenas piernas, habían despertado mis deseos de hacía tiempo.

Aprovecho un lugar algo descampado y con muy poca luz para estacionarme y continuar la charla. Ella se sorprende un poco, no se niega, y sus nervios, que son deseos encubiertos, se hacen cada vez más perceptibles, (los míos también), por ese momento nuestra charla estaba dando vueltas por cuales eran nuestras fantasías sexuales, ella me había comentado que estaba muy bien con su marido, pero que el tiempo los había llevado a una relación rutinaria, me había expresado que le gustaba mucho poder hablar de estos temas y que se sentía muy suelta conmigo, que nunca había engañado a su marido, pero que sí se lo permitía en sus fantasías. Que algunos de mis relatos le habían quedado dando vuelta en su cabeza, y que estar en ese momento en el auto la ponía especialmente nerviosa, no llegó a terminar la palabra que me lance a comerle la boca, no dudó en responder. Baje los asientos como pude sin separarme de su boca y pude sentir con mis manos que sus pechos eran más grandes y firmes de lo que normalmente dejaba ver. Desabroche su camisa para sentirlos más plenamente y bajar con mi boca, seguí por su estomago hasta su ombligo y cuando deslizo mi mano por debajo de su falda noto sus bragas empapadas. No hay nada que me excite más que una mujer muy caliente. Me lanzo a comerle esa conchita mojada y caliente y ella responde con una excitación desbordante. Le quito la falda y sus bragas, ella se desespera tratando de desabrocharme el pantalón, la tengo que ayudar y cuando queda mi pija justo frente a su cara, la mete en su boca de forma frenética, estoy demasiado caliente y a punto de estallar, pero no puedo permitirme que dure tan poco, la freno y sube arriba mío. Es evidente que ella está tan caliente como yo, y que su excitación también viene de unos cuantos minutos antes porque algunos segundos después que la penetro desata un orgasmo como pocas veces he visto, y con esa imagen y sensación fue imposible contenerme y en dos estocadas más estaba bañando su interior con una enorme cantidad de semen ...

( Continúa en la parte 2)


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