Mi hermosa y sexy Marilyn.

Por daltup
Enviado el 17/12/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Dedicado a Emma ‘’ My Marilyn’’, la mujer más bella que en la vida conocí.

Aunque siempre me gustaron las mujeres con cuerpos esculturales, Emma rompió con mis esquemas; era la mujer más sexy y bella que había conocido en mi vida. Con unos kilos demás, unas curvas en las que te querías perder porque si,  una piel blanca fácil de enrojecer, ojos caramelos, cautivadores, cabello castaño obscuro, una sonrisa capaz de iluminar la vida de aquel que la veía, un rostro angelical y una personalidad que te hacia querer estar con ella. Para ese tiempo yo tenía una ‘’relación estable’’ pero no me importaba salir con ella y que todo el mundo nos viera e incluso besarle en público.

La primera vez que estuve con ella fue una experiencia totalmente diferente y maravillosa. Llego a mi casa, llevaba un vestido verde agua que se le veía fenomenal, y el cabello recogido en un moño muy elegante que dejaba caer algunos mechones, le recibí con un apasionado beso y le invite a sentarse entregándole una copa de vino, comenzamos a platicar y no parábamos de reír, entre el vino y las risas nos comenzamos a besar, era tan apasionada, acariciaba sus piernas tan suaves, besaba su cuello, sus hombros, su pecho… Con mis manos baje el zipper del vestido descubriendo sus enormes y lindos pechos, comencé a besarlos por el borde del brasier de encaje blanco que llevaba y ella suspiraba, baje los tirantes liberándolos, sus pezones eran color rosa, muy bonitos… Empecé a besarlos, los mordía y halaba, ella gemía. Pare de degustar sus exquisitos pechos y la tome de la mano colocándola de pie, me puse detrás de ella y termine de sacar su vestido mientras besaba su espalda, desabroche su brasier y ver la libertad de sus senos me excitaba, vaya que aquella mujer me tenía caliente y fascinado. Continúe besando su espalda, hasta llegar a su culo, que realmente era hermoso, le quite el tanga que llevaba a juego con el brasier y lo acaricie, le di la vuelta y nuevamente comencé a besarla, mientras mis dedos buscaban su rosada y lampiña vagina… El rose de mi erección contra ella me enloquecía, la tome de la mano y la lleve a mi habitación…

Ella se sentó al borde de la cama y me ayudo a quitarme la camisa; acariciaba mi pecho y mi abdomen, desabrocho mi cinturón y mi pantalón dejando ver mi erección bajo el bóxer, comenzó a besar el borde del bóxer hasta bajarlo, ahora era yo quien suspiraba y gemía mientras ella me practicaba una inolvidable felación, cuando ya sentía que no podía más ella paro y se subió a la cama invitándome a subir con ella,  me deshice de la ropa que me quedaba puesta…. Me subí encima de ella apoyando mis manos al colchón y besándola comencé a penetrarla, primeros eran embestidas lentas, pero sus gemidos me incitaban a aumentar mi ritmo volviendo esas tiernas y lentas embestidas en un frenético bombeo que la hacían retorcerse y suplicarme que no… Su primer orgasmo apareció y algunos segundos después yo también llegue al éxtasis… Salí de ella y no me contuve, posicione mi boca en su vagina húmeda por nuestros fluidos, mi lengua separo sus rosados labios y comenzó a lamer ese palpitante he hinchado clítoris, me encantaba su respiración entrecortada, sus gemidos y dando un par de lametazos más le hice correr otra vez saboreando sus deliciosos jugos… Mi pene nuevamente estaba erecto y ella se sentó al borde de la cama y me pidió que me parara para retribuir el buen oral que le había practicado, esta vez corriéndome en su boca, trago mi semen y yo le di un apasionado beso… Nuevamente tomo mi pene en sus manos y comenzó a masturbarlo hasta hacerlo endurecer. Otra vez me subí sobre ella y esta vez le hice el amor de una manera formidable, tuvo tres orgasmos y me hizo correr dos veces más. Bese sus labios tiernamente y nos abrazamos hasta dormirnos.

Luego de esa noche nos seguimos encontrando innumerables veces, hasta que ella se mudó a otra  ciudad, pero sinceramente si el destino la vuelve a cruzar en mi camino; no dudaría ni un instante en volver a hacerla mía.


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