Efecto Mariposa.

Por J.L Villanueva Carrasco
Enviado el 11/03/2016, clasificado en Varios / otros
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Aquel lunes, como acostumbraba cada semana, Javier González fue a casa de su clienta Dakota, una chica de pelo rubio e increíbles atributos físicos.

Y como cada lunes ella salía a recibirlo y recogía el paquete. Pero aquel aciago lunes algo cambió, Dakota le invitó a pasar a su casa ya que estaba inusualmente aburrida y nunca había tenido la oportunidad de hablar con su singular proveedor , pero como es característico de los días inusuales, por allí pasaba María Dolores, la chica más cotilla del pueblo, que vió como Javier entraba en casa de la señorita Dakota, en ese instante su semblante reflejó la felicidad propia de una rapaz del cotilleo al cazar a su presa.

Esta se apresuró por llegar a su casa y contar a todo su grupo de fieles novicias del cotilleo lo que había visto, no sin antes deformar los hechos a su antojo.Y es que contó que Javier había entrado a escondidas a casa de Dakota añadiendo un frío e irónico “sabrá Dios que hará con la fresca esa”.

A una de sus novicias se le iluminó el rostro, y es que estaba enamorada locamente del novio de Dakota, Miguel, el cual es un chico apuesto y simpático, su único defecto es la desconfianza que siente ante cualquier ser querido, ya que tiene la sensación de ser fácilmente reemplazable y esto le hace recelar y medir fríamente cada una de sus acciones para que ninguna suponga un estorbo para las personas que le importan. La novicia como aspirante a cotilla del pueblo, conocía esta debilidad y tejería así su plan genial, le contaría a Miguel la historia de María Dolores pero con algunos retoques personales, así seguro que Miguel dejaría a Dakota y caería rendido en sus brazos pensaba la inocente chiquilla.

Era Martes, la novicia se encontró con Miguel por la calle y se le acercó con la timidez e imprudencia propia del que ama locamente:

-¡Hola Miguelito!

Buenas chiquilla, ¿Qué te cuentas?

-Yo nada, pero creo que tu Dakota si se cuenta algo y no contigo precisamente.

-¡¿Cómo?! , ¿a qué te refieres chiquilla? Habla.

-Pues verás…el otro día vieron como Javier,cuando fue a dejar el paquete a casa de Dakota como cada semana, no dejó en sus manos un solo paquete…

-Déjate de sarcasmos y habla claro.

-Si está claro Miguel, Dakota invitó a Javier a pasar la tarde con ella en su casa, ella estaba sola, él está soltero…

-Pero bueno…serán solo amigos

-Pero Miguel, ¿tú los has visto hablar algún día?, Javier siempre le da el paquete y se va, y que curiosidad que ayer cuando precisamente estaba sola en casa, va y se queda con ella.

-Pe..pero eso no puede ser, gracias por avisarme chiquilla, se van a enterar esos dos.

-Nada Miguelito, lo hago porque de verdad me importas.

Miguel confundido entre mil pensamientos, entre los que rondaba incesantemente la palabra infidelidad fue montando en su mente diferentes situaciones que se podrían haber dado en casa de Dakota, y cada situación le enfadaba más que la anterior, ¿pero? ¿Y si todo era un malentendido? No,él no hablaría con esa zorra, él iba a ir a casa de Javier, irá a por el artífice del colapso de su vida. Salió de casa, se fue al garaje, cogió el bate de beisbol de su época de jugador y se montó en el coche rumbo a casa de Javier.

Llegó a la puerta y llamó al timbre intentando no alterarse, no quería ahuyentar a su presa. Javier salió a la puerta:

-Hombre, Miguel, ¿Qué tal? ¿Le gustó a tu chica el paquete?

-¡Encima te ríes de mí, ven aquí malnacido!

Como una fiera corrió hacia Javier y le golpeó con el bate de beisbol sin pensar en las consecuencias, el bate impactó en la cabeza de un Javier que se encontraba tan confuso como herido. Javier cayó al suelo con  una brecha en su sien, causa de su desmayo.

Acto seguido Miguel cogió el coche y abandonó la escena de aquella brutalidad y se dirigió a casa de Dakota, por el camino los sentimientos de ira seguían obnubilando su mente, imaginando como le arrebataban a lo más preciado de su vida y como ella habría disfrutado mientras le traicionaba.

Llegando a casa de Dakota, bajó del coche y se dirigió a la puerta, esta vez no llamó pues tenía copia de la llave. Entró en la casa gritando:

-¿Dónde estás maldita zorra?

Dakota que estaba en el baño se arrebujó en una toalla y salió al pasillo asustada:

-¿Qué te pasa cariño…?

-Te equivocas no soy Javier.

-¿A qué te refieres?¿No te entiendo cari…?

-No te hagas la tonta lo sé todo, me has puesto los cuernos con ese sucio vendedor.

-¿Pero qué dices?

-No intentes disimular, vieron como Javier entraba en tu casa el día que estabas sola.

-Claro, le invité yo por que estaba aburrida y necesitaba algo de compañía, idiota.

-A mí no me engañas, te lo has tirado , guarra.

-Pe..pero ¿Qué dices? Estás loco, si Javier es gay, imbécil, estuvimos toda la tarde hablando del chico que le gusta, lo que pasa que él no quiere que la gente se entere de que lo es.

-¿En serio…? He cometido un gran error…

Efectivamente Miguel se dejó llevar por la soberbia y le costó la relación, pues cuando Dakota se enteró de lo que le había hecho a Javier decidió dejarlo. A lo sumo, cuando Javier recuperó la conciencia denunció a Miguel, al que le cayeron 5 años de cárcel.

Y todo esto empezó con el simple ronroneo de la cotilla del pueblo, y es que amigos no os dejéis llevar por la soberbia y el impulso pues el simple aleteo de una mariposa puede convertirse en un huracán si nosotros se lo permitimos….

Fin


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