Zeilo y sus inicios (3) Primera Noche

Por 23 mj
Enviado el 02/04/2016, clasificado en Fantasía
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Llevaba media hora cabalgando  cuando paró para que su caballo bebiese de un riachuelo que había cerca del camino, también aprovechó para comer un poco y lavarse la cara. Se vio reflejado en el agua y pudo apreciar un pequeño rasguño en la frente. Zeilo era un chico de 20 años de altura media, castaño, ojos negros, piel tímidamente morena, brazos fuertes, pero no muy anchos, capaces de blandir una  espada y con un golpe sutil partir un animal en dos y unas piernas fuertes para soportar largas carreras por cualquier superficie. Hasta los soldados más experimentados le tendrían envidia. Pero si te fijas bien puedes ver que sus ojos negros parecen una tormenta, que sus manos pueden quitarte la vida sin necesidad de un arma y que sus piernas se mueven tan rápido que con una patada te podría romper cualquier parte del cuerpo. Pero lo más inquietante era sin duda sus ojos, si los miras era como si te perdieses en un bosque por la noche y jamás pudieses salir.

Miró a su caballo y contempló su majestuosa figura, tenía una cabeza larga provista de unas orejas pequeñas siempre erguidas, pelaje negro, talla impresionante y unas patas fuertes. El mejor compañero que podría encontrar para el largo camino que debía recorrer. Decidió llamarlo Primera noche.

Se pasaron el día galopando y Zeilo procuraba parar todas las veces necesarias para descansar y beber y así que su caballo no se cansase más de lo necesario. Cuando las primeras estrellas iluminaban el cielo y la Luna ya buscaba su sitio, dejaron atrás el camino y el bosque para encontrarse con una gran llanura y la Cordillera de Yllmatur. Al final de la llanura se encontraba la ciudad de Ylma. Una muralla de un kilómetro aproximadamente rodeaba la gran ciudad, los muros tenían una anchura de cinco metros y una altura de siete, cada quince metros se erguían grandes torres de vigilancia de diez metros. La entrada era un gran portón de acero construido décadas atrás. Zeilo dio sendos golpes y gritó para que le abriesen. Dos soldados armados con espadas y vestidos con los colores del rey abrieron el portón sin mucha dificultad gracias a un sistema de poleas.

-¿Quién eres y qué haces aquí? -Preguntó uno de ellos.

-Me llamo Zeilo y vengo a alistarme en el ejército.

Apareció otro soldado detrás de los otros dos y los apartó de su camino. Era más alto, más fuerte y vestía con más orgullo los colores de su rey. Desenvainó la espada y apuntó a Zeilo con ella.

-¿Estás seguro? ¿Qué te hace creer que voy a confiar en un muchacho forastero? No quiero tener más niños a mi cargo -los otros dos se rieron.

-Pues ponme a prueba -se acercó más al soldado hasta que la espada le rozaba la barbilla-. Seguro que valgo más que esos dos que tienes detrás.

Los soldados se agitaron y avanzaron levantando sus armas y lanzándole miradas asesinas.

-Parece que tienes huevos, mañana te pondré a prueba pero esta noche dormirás en la calle, si no pasas la prueba te marcharas antes de la hora de comer. Y no vuelvas a faltar al respeto a ninguno de mis hombres.

Entraron por la puerta y Zeilo pudo contemplar el gran palacio del rey. Estaba construido con la roca de la montaña y se camuflaba perfectamente con ella, tenía un gran balcón en lo alto donde el rey daba sus discursos. Los demás edificios de la ciudad eran más pequeños y no muy bien cuidados como si tuviesen miedo de arrebatar una mirada al palacio, el palacio tenía que destacar ante todo.

Zeilo ató su caballo a un poste y los soldados se fueron a la torre con su teniente dándoles toques en la espalda con un palo. Se dirigió a una taberna que había cerca y al entrar disfrutó el calor de la chimenea y el olor a cerveza. Cuatro hombres sonrientes se acercaron a él y le llevaron hasta una mesa. Pidieron una ronda a la camarera y le acribillaron a preguntas.

-¿Eres nuevo verdad?

-Pues claro que lo es, esa cara no es de aquí. ¿De dónde vienes?

-¿Qué haces aquí? ¿Te has perdido? Has elegido mal día para perderte, ¿a que sí Simmon?

-Eh tranquilos, dejadle hablar -parecía el líder de la cuadrilla-. Yo soy Simmon y estos son mis amigos Benson, Tald y Herdeg.


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