DR. CORNELIA PAUN HEINZEL - AMOR DE CERNAUTI PARTE IV

Por drcorneliapaun
Enviado el 15/05/2016, clasificado en Amor / Románticos
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Dr. Cornelia Paun Heinzel:Amor de Cern?u?i del libro  El cartero nunca más llama dos veces„ o Sueños...sueños...sueños... „ PARTE IV

Después de un año, Elisa dio a luz prematuramente a una niña, frágil y sensible, que se parecía mucho a Nicolae.

Elisa era muy buena en las tareas del hogar. Tenía una inteligencia práctica extraordinaria. Aprendía rápidamente cualquier habilidad que le enseñaban. Si veía a un hombre arreglando algo, inmediatamente ella podía hacer lo mismo. De esta manera, todo lo estropeado en la casa estaba subsanado sin problemas: instalaciones, electrodomésticos. Le gustaría cocinar, trabajar y cantar algo, especialmente la canción "Cern?u?i, schöne Stadt". Escuchaba los consejos y aprendía de todos.

- Si se cepilla los dientes todos los días, usted mantendrá sus dientes intactos. Mi abuela murió con todos los dientes en la boca, porque se cepillaba cada día con sal, – dijo ella a su hija.

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Un día, a finales de junio de 1940, Nicolae estaba con el pelotón en la orilla del Prut cuando empezaron a dispararles. La batalla les cogió por sorpresa. Cada uno corría a esconderse por donde podía. No se veía nada por el humo. Solamente balas, polvo y gritos desesperados…

Cuando esto terminó, Nicolae estaba en una cueva, una cueva excavada por la milagrosa naturaleza en la arcilla, en el río Prut, y cerca había un civil, era un pastor de la aldea.

- Dios, ¿pero cómo te escapaste? Has pasado este torrente de agua que normalmente nadie puede pasar. Les vi cuando empezaron a disparar y no me lo podía creer. Has corrido a mucha velocidad, como si estuvieras volando sobre el agua. Esto es lo que hace el temor en los hombres, – dijo el pastor.

Nicolae miró la pasarela muy estrecha y pensó que realmente no lo podía haber hecho en circunstancias normales. Sólo un acróbata de circo, después de varios años de ejercicios, podría conseguirlo.

Su pelotón sufrió una gran catástrofe. Sin embargo, todos se mostraron complacidos de que escapara con vida. Vieron la muerte con sus propios ojos. Sólo unos pocos resultaron heridos.

El comandante los anunció de inmediato:

- Hemos firmado el Pacto Molotov-Ribbentrop. Besarabia, Bucovina y la región Her?a todavía no forma parte de Rumania, se transfieren. Los rusos están viniendo sobre nosotros. Tenemos órdenes de retirarnos inmediatamente con el batallón. Avisad a las familias y salid lo antes posible. ¡Dejad Cern?u?i!

Nicolae se fugó rápidamente a su casa. Estaba preocupado por su hija y por Elisa. Pero ellas ya se habían enterado de las noticias y ya estaban recogiendo las cosas.

- ¡Los rusos están viniendo, están a pocos kilómetros! ¡Ya los vemos! – los gritos se escuchaban desde fuera.

- Pero, ¿adónde vamos? – preguntó Gertrude asustada.

- Vamos a mí casa en Timi?oara. Es una ciudad cosmopolita como Cern?u?i. Una mezcla armoniosa de diferentes nacionalidades y religiones. La gente es igual de buena, sociable y tolerante con los demás. Mi pueblo está a unos pocos kilómetros de distancia. Y mis padres están allí, nos darán la bienvenida.

Las maletas estaban casi listas. Pero había tantos objetos, por la herencia familiar que, a pesar de que representaban su pasado, tuvieron que abandonarlos, tuvieron que dejarlos atrás.

- Vamos rápido. Las cosas ahora no tienen ningún valor. ¡ La vida es lo más importante! – dijo Nicolae, después de haber visto lo que había ocurrido hace sólo unas horas.

Elisa poseía muchas cosas que la unían con su pasado. Fue difícil seleccionarlas. Pero ella estaba tan asustada que tomó lo que era absolutamente necesario.

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A Timi?oara llegaron por la mañana. La ciudad estaba muy limpia, con muchas zonas verdes. Fueron primero a ver a Teodor, el hermano de Nicolae, que vivía en Timisoara. Pero no podían quedarse allí. Con Nicolae venía su hija y Elisa, pero también Gertrude, su madre, y Helga con su marido. Así que tuvieron que marcharse al pueblo.

En el pueblo había mucho entusiasmo.

- ¡Viene Nicu con las alemanas!, – decían los vecinos.

Y salían a la calle para ver a las mujeres. Ellos nunca habían visto una ropa tan elegante, ni muebles de estilo occidental con incrustaciones tan hermosas. Los familiares estaban pensando, al verlos, que podían poseer en el futuro muebles así. Por la deportación a B?r?gan, incluso esa desgracia les facilitaba el deseo de poseer aquellos muebles.

Era difícil para un hombre que vivía en la ciudad, aprender a adaptarse al estilo de vida de los campesinos. Pero Elisa era una luchadora. Por su hija habría hecho cualquier sacrificio.

Pronto Nicolae encontró un puesto como profesor de filosofía en Timi?oara. Pero no puedo quedarse mucho tiempo. Dieron la orden de deportación a B?r?gan para los refugiados y para los propietarios de tierras y tuvo que abandonar Timi?oara.

 

Epilogo

 

Después de salir de Cern?u?i, Elisa, optimista como todos los antiguos residentes de Cern?u?i, trató toda su vida de volver a descubrir el encanto de la gente y los lugares perdidos. Pero fracasó. Elisa y Nicolae estuvieron juntos hasta el último momento. Nicolae se resistió a todos los interrogatorios que le hicieron. Y eso le endureció para resistir la era comunista, aunque nunca consiguió publicar porque el sistema no se lo permitía.

El año pasado, tuvo que trabajar como bibliotecario - "hombre de llibros como Lucian Blaga", como se consolaba él mismo, escribiendo cada día, y eso le mantuvo joven la mente y el corazón, hasta el final de la vida.

Elisa, aunque fue mucho más joven que él, lo siguió poco después. Después de tantos años con su marido, aunque vivió con su hija y sus nietas no resistió mucho más. Le dolió mucho la muerte de su hermano menor Anton, con quien congeniaba y a quien quería porque era bueno y tenía una buena alma. No como Alwin, que era muy egoísta.

Con los primos Pedro y Johannis no se volvió a ver. La Seguridad prohibió recibir cartas del extranjero. La última carta que llegó, le anunciaba que los dos habían cumplido su sueño - cada uno tenía una granja. Pero ellos habían trabajado mucho, tanto que no pudieron casarse ni tener descendencia.

El tío, que era abogado y vivía en Viena, fue el único superviviente de Austria, y Anne le visitó varias veces, era la hija de Alwin, que se convirtió en un profesor de alemán y trabajó como traductor facilitándole los viajes a Austria. Ni él no se casó, ni nunca tuvo hijos.

A los primos que se quedaron en Cern?u?i, que ahora pertenece a Moldavia, que no quisieron abandonar sus casas y jardines, pudo verlos una vez más, cuando fueron de visita, después de treinta y cinco años, a Rumanía con sus esposas.                


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