SATISFACTION

Por Sibelius
Enviado el 21/04/2013, clasificado en Humor
851 visitas

Marcar como favorito

Te la meto hasta el fondo, al ritmo del Jumping Jazz Flash, mientras me ofreces tu culo redondo, insensible, curtido en el embate de mil batallas. Me molesta que no gimas, que no muestres sensibilidad alguna y te limites a escuchar el sonido monótono y cansino de los cuarenta principales mientras salto sobre tí entonando con mi polla los mejores ritmos latinos que mi cuerpo puede soportar. Estoy viejo. Soy un morador de una residencia de ancianos que algún genio ha ubicado junto al puticlub donde trabajas, pero los efectos de la pastilla azul son asombrosos. Ya lo dijo Morpheo: ¿Pastilla roja o azul? Lo que nunca dijo es que la pastilla azul provoca unos increibles efectos rejuvenecedores. De joven fuí bajista en un grupo de Rock. Ahora toco el Jumping Jazz Flash con la polla y con el alma. Aunque parece que no te he pagado lo suficiente para que acompañes con tus gemidos mi incansable ritmo. Pero da igual. Mientras te follo, estoy pensando en Sor María. Ella sí que es diferente, con sus piernas de futbolista pobladas de pelo en la espinilla y su bigote de Kaiser venido a menos. Su pose natural y salvaje me pone muchísimo, no como tú, que eres de plástico rotomoldeado cubierto con parafina industrial olor frambuesa ni esas viejas arpías, con todo lo bello que tiene la arruga, murmuradoras de patio, dueñas de una residencia de ancianos en donde no quedan hombres con vida.

 

No te canses, nena. No me voy a correr. Soy como los zombis de las películas, un muerto viviente, una momia sin vida. Un vampiro sediento de sangre. No hay semen que vaya a aflorar a mi verga como no hay sangre que a estas alturas corra por mis venas. ¡Oh-oh!. El reloj dá la hora. Un cu-cú y seis campanadas señalan mi sentencia. La media hora contratada ha transcurrido y es momento que la fuente mane. Recuerdo “La muerte tenía un precio”. Silbo la melodía de Morricone. No puedo correrme. Quizás el “Jumping Jazz Flash” es demasiado lento. Es hora de comenzar con el “Satisfaction”.

 

No finjas que te gusta, nena. Llevas demasiadas horas en éste tugurio, con demasiadas pollas de todos los tamaños habiendo friccionado en el callo de tu raja. No sientes en tu coño salvo el calor de la fricción y yo soy como un neanderthal intentando crear sobre una madera húmeda el milagro del fuego. Satisfaction is for others, not for you.Ya deberías saberlo. Aunque se agradece el detalle de que al menos gimas un poquito. La satisfacción del cliente es siempre importante.

 

¡Ahhhhh! Ya me viene.... Una luz cegadora me envuelve. Un túnel de luz y al fondo la salida... Creo que me ha dado un infarto. Después estoy muerto. Pero dos descargas eléctricas sobre mi pecho me devuelven a la vida. Es Sor María. Está llorando. Me recrimina duramente. ¿Acaso no tiene Vd. Vergüenza?. Sus lágrimas caen sobre mi cuerpo. Sonrío satisfecho. Estoy desnudo. Mi polla sigue erecta. Soy el gallo en éste jodido corral de muertos.


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com