"Más allá de las estrellas" Parte 06 de 09.

Por Leonardo Saldívar M.
Enviado el 24/04/2013, clasificado en Fantasía
829 visitas

Marcar como favorito

Siguió la conversación un tiempo más, nos levantamos de ahí caminamos por el parque, en círculos, en ochos, fuimos a comprar botellas de agua para la sed, nos sentamos un momento y llegó la hora de irme.

-              Bien, ya me tengo que ir. –Le dije-

 

-              Está bien, Zael, entonces… ¿Me quedo con el tejón?

 

-              Sí, ya me di cuenta que no eres una mala persona, está bien, ¿Te parece si puedo visitarlo en tu casa?

 

-              Claro.

 

-              No llevo mucho tiempo con él, pero me encariño rápido.

 

-              Jaja, suele pasar.

 

-              Entonces, quedamos en contacto.

 

-              Claro, Zael, mucho gusto en conocerte.

Me dio su dirección, su teléfono y demás.

Me di cuenta de que seríamos buenos amigos, teníamos gustos en común.  Me despedí de Aram y del tejón acariciándole la cabeza. Cuando me dirigí a la salida del parque, él me volvió a hablar.

-              ¡Zael!  -Me gritó-

 

-              ¿Sí?

 

-              Se nos olvidó ponerle nombre al tejón.

 

-              Cierto, ¿Cómo se llamará?

 

-              Tú ponle el nombre, tú no encontraste.

 

-              Se llamará… Jorge, sí.

 

-              Jaja, bueno, Jorge será… Nos vemos.

 

-              Sí, cuídate, que estés bien.

 

-              ¡Zael!

 

-              Mande.

 

-              ¡¡Zael!!

 

-              Dime.

 

-              ¡Despierta!

 

-              ¿Qué?

 

-              ¡Ya llegaste!

 

-              ¿Qué pasa Aram?

 

-              ¿Aram?

 

-              ¿De qué me hablas?

De la rapidez de una explosión abrí los ojos, desperté del sueño, era Cantil que me estaba hablando.

-              ¡Ya despierta!, me volvió a gritar Cantil.

 

-              Listo, ya… ¿Qué pas…?... Oh… ¡POR DIOS! ¡NO ES CIERTO!

Sí, me quedé anonadado… Estábamos los dos frente la Luna llena… ¡LA LUNA LLENA!

¡Se veía enorme! ¡Fantástica! ¡Más hermosa que en las fotos y que los dibujos! Me llené de felicidad, no podía creerlo, mi sueño se había cumplido… ¡Llegué a la Luna!

Estando frente a ella me sentí diminuto, puedo jurarte que era más alta que cien mil edificios, más grande que mi ciudad, y más hermosa que cualquier cosa existente.

No lo pude evitar y se me salieron las lágrimas.

-              Bien, es aquí. -Me dijo Cantil muy amable-

 

-              ¡¡Muchas gracias, Cantil!! ¡Qué detalle! –Con extrema felicidad le respondí-

 

-              No me lo agradezcas a mí, yo no fui quien te invitó, yo sólo te traje.

 

-              ¿Quién me llamó entonces?

 

-              Está allá arriba, te está esperando… Y desde hace mucho tiempo.

 

-              ¿Quién?

 

-              Sube, y te darás cuenta.

 

-              ¿Pero cómo subo?

 

-              Mira, esto es lo que debes hacer, pon mucha atención: Estamos en un lugar donde sí hay gravedad, es por ello que no flotamos como lo ves en las películas, estamos en un nivel medio, si lo ves, arriba de nosotros no hay nubes, las nubes están debajo de las estrellas, éste es un lugar muy especial, si lo ves, no estamos debajo de la Luna, sino en la mitad de ella, en el "Mare Tranquilitatis", Mar de la Tranquilidad, es por ello que éste mar es de estrellas, y no hay ruidos. El mejor mar de la Luna, sin duda.

 

Bueno, te decía. Ahora nos acercaremos y entraremos poco a poco a un cráter, ahí, me quedaré yo mientras te espero. No tienes que escalar, aunque así lo parezca, es como la tierra… Al estar ahí todo se verá horizontal, como siempre lo ves.

 

Bajarás de la lancha, no olvides llevarte la rosa y la botella de agua que está aquí.

 

Ya con los pies fuera de la lancha caminarás cinco pasos al frente, tres a la izquierda y noventa y cuatro al frente. Sé que suenan muchos, pero Zael, caminar en la Luna no es pesado, ya lo verás. Bien, ya luego de ello, enterrarás la rosa en el piso y le pondrás toda el agua que tiene la botella, hasta la última gota, y listo.

 

-              ¿Listo?

 

-              Sí.

 

-              Cantil… ¿Es una broma?

 

-              ¡¿UNA BROMA? ¡¿Crees que es una broma todo esto?! ¡¿Un sueño?! ¡NO! ¡Sólo haz lo que te digo, y punto!

 

-              ¡No te alteres, está bien!

 

-              Recuerda varias cosas, Zael, cuenta bien tus pasos, entierra bien la rosa y dale hasta la última gota de agua que tengas.

 

-              Está bien, Cantil, así lo haré.

Poco a poco nos acercamos al cráter más cercano, Cantil frenó la lancha y me bajé de ella. Ahora sí, a contar.

Di paso por paso con precisión, concentrándome para no perder la cuenta, vi como mis tenis “Naranja Garfield” se enterraban un poco en el piso blanco. En realidad había como arena, es difícil de explicar el material.

Noventa y uno… Noventa y dos… Noventa y tres… Noventa y cuatro. Listo, había llegado. Me di la vuelta y ya no veía a Cantil ni a su lancha, se habían perdido.

Me llené de nervios, y tomé la rosa roja por su tallo, hice un pequeño agujero con mis dedos dentro de la superficie de la luna, metí la rosa, lo volví a cubrir con aquella materia blanca y me aseguré de que no se moviera. Ya maciza, tomé la botella de agua y poco a poco empecé a vertirla alrededor del tallo. Quedaba poco menos de la mitad, y esperé a que el agua saliera por completo. Y eso que no era una botella muy grande, de un litro tal vez.

Hasta la última gota, así lo hice… Pero nada pasó.

Me senté a lado de la flor y pensé a imaginar lo que podría suceder. Imaginé que nacería un árbol gigante, como el cuento de las habichuelas mágicas, también pensé que la rosa cobraría vida, o que se convertiría en un humano, o que simplemente llegaría alguien conmigo. Lancé un suspiro al viento cuando supe que nada de eso pasaría. 

No sé explicar bien el cómo estaba sentado, estaba con las piernas cruzadas, no una sobre otra… Comúnmente le dicen sentarse de “Cazuelita”, bueno, estaba sentado así, puse mis codos sobre mis piernas y apoyé mi cabeza tapando mis ojos con mis manos. Me quedé un momento así hasta que llegó a mi mente una canción… Muy linda de verdad, es de mi banda favorita. Comencé cantando el primer verso y me sentí bien, además cuando estaba en la tierra, le cantaba a la Luna, así que… Era tiempo de que cantara en la Luna…

-              Dejemos que nos persigan, necesitan tiempo para aprender a vivir sin los dos… El Universo está construido con detalles para Tú y Yo… Ahora reinamos y hagámoslo como tenía que ser desde...  


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com