1º Experiencia lésbica

Por Ontanaya
Enviado el 19/08/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Quería una experiencia diferente y la iba a conseguir.

Nadie me conocía allí. 

Ni quiera me conocía a mí misma aún. 

Por eso me hice un perfil en una página de contactos donde decía que buscaba chica para experimentar relación lésbica ya que una de mis fantasías era ver a una mujer entre mis piernas dándome placer.

De todas las chicas con las que hablé, con la que más conexión tuve fue con Coraline.

Ella lleva toda su  vida viviendo en Dallas mientras que yo apenas llevaba dos meses allí y apenas conocía a nadie a parte de mis compañeros de trabajo.

Coraline y yo hemos quedado en un bar del centro para tomar algo y conocernos. Estoy nerviosa. Llevo un vestido verde botella ceñido con un escote que resalta mis pechos y he rizado mi cabello oscuro para que tenga volumen y me haga parecer más atractiva y salvaje. No sé por qué pienso que el pelo rizado me hace más sexy. Apenas me maquillo. No me gusta mucho. Un poco de rimel para mis pestañas y algo de color en los labios. Mis mejillas ya tienen color por sí solas.

 

Cuando llego al bar, ella ya ha llegado y me espera sentada en la esquina de la barra donde no hay más sillas y estamos contra la pared. Me acerco a ella y nos saludamos con un par de besos.

Me sudan las manos.

¡Qué guapa es!

Es la típica americana rubia con dientes blancos y de Texas. Tiene unos labios carnosos y jugosos y yo sola me empiezo a poner cachonda de pensar en sus labios posados en mis partes más nobles.

Aprieto mis muslos sin ser totalmente consciente de ello.

 

Pasan un par de horas y creo que Coraline es ideal e increíble.

Ha tenido una vida bastante entretenida y animada sexualmente. El vino me envalentona y cuando me pide que le hable de que me llevó a meterme en la pa?ina de contactos la respondo sin tapujos que lo he hecho porque deseo ver a una mujer comiéndome el coño y ver su cara cuando me corro y lleno su boca de mis fluidos.

Según termino de hablar, siento que tal vez he sido algo brusca y me arrepiento.

Pero en cambio, su mano se apoya en mi muslo y sube por debajo de mi vestido llegando al centro de mi ser sin que ella deje de mirar mi rostro y se le forme una sonrisa pervertida.

Mi boca se seca. Todo lo contrario de lo que sucede más al sur de mi vientre.

Nadie nos ve. Estamos de espaldas al resto del mundo.

Pasa sus dedos por encima de mi tanga. Hace círculos. Presiona un poco encima de mi clítoris.

Me muerdo el labio inferior.

Coraline se acerca a mi oído y susurra:

- Ya estás húmeda. Me encanta.- Coge entre sus labios el lóbulo de mi oreja y después prosigue- Vivo aquí cerca y si tu quieres, que creo que sí, podemos ir. Porque yo la verdad es que me muero por jugar contigo un poco y hacer que tengas un orgasmo increíble. Y más sabiendo que sería la primera mujer en dártelo.

 

Llegamos a su casa.

Comparte piso. Pero su compañera no llega hasta más tarde así que, como ella misma me ha dicho, podemos gemir tan alto como deseemos.

 

Nos empezamos a besar.

Y es curioso. Nunca había besado antes a una mujer que deseara y es increíble. En verdad no hay mucha diferencia de besar a un hombre que a una mujer excepto la barba.

Lo que es increíble es como ella no pierde el tiempo y en un momento estoy sólo con el sujetador de pie y abierta de piernas y ella de rodillas pasando sus dedos por mi sexo y mirándome antes de acercar su boca a mi sexo. 

¡Madre mía! Mi fantasía haciéndose realidad! Una mujer me está dando placer y lo estoy gozando.

No me reprimo. Agarro su pelo. La insto a que vaya más rápido. Gimo y jadeo.

Veo que eso la pone cachonda a ella también.

Noto como mis fluidos resbalan por mi muslo.

Me introduce un par de dedos y las piernas me fallan de placer que estoy sintiéndo.

Paramos un segundo y vamos a su cama. Me tumba boca arriba. Yo me abro de piernas.

Que siga, joder.

Estoy tan cachonda...

Pero en cambio, ella se pone a horcajadas sobre mi cara dejando su vagina húmeda a escasos centímetros de mi boca.

- Lame.- Me dice de forma autoritaria.

Y eso hace que me ponga más cachonda.

Jamás he comido un coño antes. No tengo más referencias que el absurdo porno y las experincias de los tíos que me lo han comido a mí.

Así que, cojo lo mejor que cada uno me dio y lo intento aplicar con todo entusiasmo en ella.

Al principio se me hace algo raro tener su sexo en mi boca. No es a lo que estoy acostumbrada. Pero me dejo llevar. 

Lamo. Arriba y abajo. Meto mi lengua dura dentro de ella y la follo con ella. 

Gime como una perra.

Y eso me anima y yo sigo.

Agarro con mis manos sus nalgas y atraigo aún más su sexo a mi boca.

Bendito elixir. Sus fluidos saben de maravilla.

Noto como su tripa de contrae y su respiración es más agitada.

Y entonces, estalla.

Yo sigo tocándo su clítoris con mi lengua disfrutando de cada espasmo por las réplicas que la sacuden.

Cuando se respiración se vuelve de nuevo normal, ella me pone a cuatro patas y desde atrás toma mi sexo con sus dedos y me comienza a follar así mientras su lengua juguetea con mi ano.

Creo que no había estado tan caliente en toda mi vida. Tengo ganas de estallar pero ella parece que nota cada vez que voy a llegar y cambia el ritmo.

Me vuelve a tumbar boca arriba. Me abre bien de piernas y por un momento se queda observando mi sexo húmedo e hinchado que palpita y demanda llegar al orgasmo.

Da unas palmadas en mi sexo y me provoca placer haciendo que deseé más y más.

Y cuando me lo espero su boca está en mi sexo de nuevo.

Cada vez me cuesta más mantener los ojos abiertos y quedarme quieta.

Mis caderas se elevan a su boca y cuando llego al orgasmo, agarro su cabello y la insto a seguir lamiendo y saboreando mis fluidos.

Ella se levanta y se limpia con el dorso de su mano el resto de mis fluidos. Se acerca a mí y me besa y se tumba a mi lado.

Nos quedamos un rato tumbadas sin decir nada. Sólo escuhándonos respirar.

- ¿Te ha gustado?- me pregunta

- Ya lo creo que sí.- Ella sonríe.- No veo el momento de repetir la experiencia.- La respondo con otra sonrisa.

- No sabes cuantas cosas tengo que enseñarte aún.

Se levanta un poco y abre un cajón de su mesita de noche dejando al descubierto un montón de juguetitos eróticos con los que sin duda sé que vamos a disfrutar muchísimo.


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