el típico vecino

Por benito
Enviado el 02/11/2016, clasificado en Varios / otros
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Descalzo en la orilla de la playa con los auriculares metidos en los orificios de las orejas, lo único que se mueve, es la mar y las gaviotas a mí alrededor.

Con instinto animal, me siento el mono más mono de todos los monos, devorando una granada (fruta) con los dedos de las manos, en la kilométrica playa virgen de arena suave como una pluma. Siento como se me abre las compuertas del cerebro, siento como aumenta el porcentaje de las neuronas y se abrazan entre ellas, es tan agradable el sentimiento de libertad, que sí, me separo la cabeza del cuerpo no pasaría nada, todo es, un evento magnifico.

Pero todo cambia cuando aparece, el cabrón de mi vecino, no es, que tenga nada contra él, es que no me acostumbro a tanto cabrón interrogador.

Lo cierto es, que tengo un vecino que, a la cara me habla con la falsa sonrisita y, a las espaldas hace comentarios malintencionado con el fin de, no sé qué. Lo que él ignora, es que la gente pueda formar una opinión sobre mi persona, que es totalmente equivoca. Supongo que hay vecinos así, con una alta capacidad de curiosidad.

65-70 años. 1,67, calvo excepto los laterales, ojos chicos, barriga larga dura, piernas delgadas, complexión no atlética.

Lo que ocurrió en la playa es, que mientras la música sonaba fuerte en mis oídos, solo podía ver los gestos faciales y corporales, que hacia mi vecino, mientras yo, saboreaba la fruta. Yo me decía “qué carajo estará diciendo “, a la vista de sus movimientos pareciera que estuviera hablando del apocalipsis. Pasaron veinte minutos cuando sus boqueras se pronunciaron de una espuma blancuzca, junto a un brillante sudor que brotaba de su frente. La música me acompañaba, cuando con esfuerzo levantó la cabeza de ojos chicos y gafas podría de mierda y, me preguntó gritando con rabia: - ¿me estas escuchando?

El caso es que la ruptura con mi vecino había terminado incomprensiblemente sin saber el motivo. Dos días más tarde estaba taladrándole la cabeza a otro vecino. Ahí pude lograr entender el motivo de nuestra no relación. Desde aquel día en la playa, mi libertad se siente más aliviada, menos contaminada. “con cariño a todos los vecinos “.

 


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