La conciencia

Por stl2004
Enviado el 12/12/2016, clasificado en Terror
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Esto que me ocurrió juro que es cierto, creía hasta ahora que eran todo imaginaciones de gente enferma, de mentirosos que con tal de contar su historia y salir en la televisión harían lo que fuera o de oportunistas que aprovechan la menor ocasión para vender libros...estaba equivocado.

 Eran las seis de la mañana, cuando Woody vino a despertarme a la cama, subió de un salto y comenzó a darme lametazos en la cara, un cocker spaniel negro como el azabache.

 No me quedo más remedio que levantarme,me dí una ducha y un afeitado apurado, Woody me miró fijamente con sus pequeños y vivaces ojos negros mientras me preparaba el desayuno, parecía que quisiera decirme algo, lo interprete con un hoy vas a tener un día genial, aunque lo que quería era que le rellenara su bol de comida.

 A las siete de la mañana tenía que hacerle el relevo en la recepción a Jorge mi compañero, de trabajo, en un edificio de oficinas en plena Gran Vía de Madrid, era una pesadilla el tener que aparcar cerca de allí, era un calvario, pero el trabajar en ese lugar me servía para pagar las clases de interpretación.

 ¡Buenos días, Jorge!

¡Buenas tardes diría yo!-espetó

-Perdona pero ya sabes que aparcar es complicado-.

-Bueno olvídalo, escucha por ahora en el edificio esta solo el personal de limpieza, acuérdate de que te devuelvan todas las llaves de las plantas-.

¡Ok tranquilo, eso está hecho anda vete ya y descansa nos vemos a la tarde!...le contesté sonriendo.

 A partir de las 8:30 de la mañana comenzó el trasiego de gente que iban a sus respectivas plantas. 

Hablaban y reían en voz alta hasta que entraban en el ascensor...

 Silencio de nuevo gracias a dios.

 Saqué un libro de la mochila, “Tuareg” uno de mis libros favoritos era la tercera vez que lo leía.

Narraba la historia de un guerrero del desierto con sus leyes y como estas las aplicaba en un pais que había cambiado.

 Ensimismado en la lectura mientras devoraba un sandwich ,no me di cuenta hasta que no lo tuve frente a mí en la recepción, a un individuo, alto, muy delgado, y con un espeso y largo bigote de unos 50 años y que vestía como una especie de uniforme,mientras me miraba fijamente con unos ojos negros y penetrantes señalaba a la calle.

Le pregunté si podía hacer algo por él.

¡Eres un idiota...!-espetó-

¿Como ha dicho?- le pregunté aturdido-

-Sal y quita el coche-.

-¿Que coche?-

-Tu coche-.

¡Mi coche esta bien aparcado!..,le dije mientras miraba a la calle.

Cuando quise girarme para preguntarle del porque me había insultado ya había desaparecido.

 Aturdido por la situación, salí al exterior del edificio para ver si llegaba a verlo, pero era como si se hubiera evaporado.

 La mañana trascurrió tranquila, a excepción del suceso anterior, el personal iba saliendo del edificio para ir a comer ya eran las dos de la tarde, y mi estomago pedía guerra, saque un bocadillo de tortilla, una botella de agua,una servilleta y continué leyendo.

 Eran las tres cuando el personal entraba en tropel al edificio, risas y olor a tabaco.

¡Buenas tardes...!

¡Buenas tardes, señores...!

 Saque el libro de nuevo y me sumergí de nuevo en su historia.

 Serian alrededor de las seis de la tarde cuando note una extraña sensación como un escalofrío que recorría toda mi piel, alcé la vista del libro y allí tenía frente a mí de nuevo al misterioso personaje.

Esta vez sus ojos estaban cambiados, ya no eran penetrantes, estaban tristes y llorosos.

 ¿Que quiere ahora?

¡Por favor retira el coche, te lo pido por lo que más quieras.!-gritó.

-Le repito que mi coche esta aparcado perfectamente... y como siga molestándome llamaré a la policía.-

 -Lo siento-....y desapareció

 Consternado, consulte el reloj de mi muñeca, y vi que eran casi las siete de la tarde y Jorge estaba a punto de llegar, solo deseaba marcharme a mi casa, y acostado en el sofá, repasar en mi mente todo lo que me había ocurrido.

 Jorge llegó puntual como siempre...

Me despedí de él lo más rápido que pude solo quería salir de allí.

 Fuí a recoger el coche, a medida que me aproximaba hacía el lugar, vi a un montón de gente que gritaba , una ambulancia y varias dotaciones de la policía... me acerque y vi en el suelo a un hombre al cual habían atropellado.El papel anaranjado que lo cubría no era una buena señal.

 ¿ Que ha ocurrido?-. Le pregunte a un policía.

 -Han atropellado a un ciclista, parece ser que el motivo ha sido por culpa de este coche que estaba entorpeciendo la salida del garaje, y el vehículo que iba a salir no tenía suficiente visibilidad y al sacar demasiado el paragolpes el ciclista ha tropezado con el y ha salido despedido fracturándose el cuello...esta muerto. ¿Por cierto sabe de quien es este coche?-.

 Trague saliva he intente recomponerme. -No, no lo sé lo siento.-le contesté

 Huí del lugar lo más rápido posible, pero sin correr no quería que nadie sospechara.

Pensé que si fuera actor y tuviera un papel que interpretar hoy seria el de cobarde.

 Me limité a dar vueltas por la Gran Vía pensando de que forma podría recuperar el vehículo sin que me viera nadie. De todas formas yo no hecho nada malo, yo no he atropellado a nadie.

Esperé hasta casi la madrugada, volví a por el coche, no había nadie a la vista, me subí a él y me dirigí a casa.

Después de haberme dado una ducha, y sentado en el sillón mientras acariciaba a Woddy me pregunte quien sería ese misterioso hombre....

quizá jamas sepan quien provoco realmente ese accidente, pero mi conciencia en estos momentos es como el perro que no muerde pero que nunca para de ladrar...

 P.D.

SERENOS:

Antiguamente encendía las farolas y vigilaba las calles de noche, pero también era el encargado de abrir los portales de las viviendas durante las horas nocturnas.

 

Era obligación de los serenos recorrer continuamente las calles de su demarcación, en los puntos que tienen designados guardandolas de malhechores, evitar las pendencias aun cuando fueran domésticas; observar los incendios avisando inmediatamente, hacer que se recojan cuantas personas encontraren abandonadas en la calle; prestar auxilio y dispensar su favor y servicios en las casas y personas que los necesitaren.

 

 


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