Cuando La Inercia Traiciona (Parte Final)

Por EM Rosa
Enviado el 04/03/2012, clasificado en Ciencia ficción
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-          ¡Santo Dios!. – Exclamó Madi y salió a la carrera hacia el exterior. Muchos lo miraron curiosos.

Volvió una hora después con un aparato elevador, de esos que permiten a los hombres trabajar en la altura y un operario que la manejaba. Buscó con prisa a Trend y le preguntó.

-          ¿Puede recuperar el trozo de hierro que tiene el robot?. –

-          Supongo que si. Aún bloqueado debe obedecer ciertas órdenes. –

-          ¿Puede intentarlo?. – Trend se encaminó al robot. Una vez frente a él le dijo secamente.

-          ¡Robot!. ¡Abre tu mano derecha!. –

Al instante el trozo de hierro se precipitó al piso. Madi lo tomó presuroso, provistas sus manos de guantes de látex. Se subió al cubículo de la grúa y le indicó al operario que lo elevase. Lo fue guiando hasta que estuvo exactamente arriba del cuerpo de la víctima pero a ras del techo. Su mirada se enfocó en un hueco donde faltaba un trozo de la viga. El trozo que el tenía entre manos encajaba perfectamente, luego de darle un par de vueltas. Indicó al operario que lo bajara. Una vez en el suelo buscó a Ardi pero como no estaba en la sala lo fueron a buscar. El anciano apareció unos pocos minutos después. Madi lo encaró inmediatamente.

-          Dígame. – Le dijo. - ¿Qué pasaría si un robot matara por accidente a un ser Humano?. –

-          Pues… Se bloquearía. –

-          ¿Y como lo pone en funciones de nuevo?. –

-          En ese caso sería muy sencillo. Le enunciaría que es inocente, si reacciona es que es conciente de la situación y, si no, es que es culpable. Si es inocente solo necesita el perdón para estar operativo nuevamente. Claro, esto todo en teoría… –

-          Bueno. Hágalo. –

-          No crea que no lo había pensado pero si algo falla es el fin. –

-          Nada fallará, es inocente, hágalo. –

-          Bueno… - farfulló Ardi.

-          ¿No dijo que confiaba en mí?. No dude. –

Caminando lentamente Ardi se fue acercando al robot. Una vez a menos de treinta centímetros le dijo:

-          ¡Robot!. ¡Eres inocente!. ¡Estás perdonado!. -

Inmediatamente una tenue luz azulina brotó de las antes oscuras grietas que oficiaban de ojos y una voz absolutamente humana brotó de su cabeza sin boca:

-          Gracias, señor, a sus órdenes. –

-          Ahora puede saber por boca de uno de los testigos presenciales que sucedió. – Le dijo Madi a Ardi.

-          ¡Oh, no, no, no!. Va a ser usted el que me lo diga. – Le contestó Ardi. - ¿Cómo lo supo?. – Madi hizo una pausa con una pícara sonrisa en su boca. Luego comenzó.

-          No se que oscuras razones lo llevó a Checken a acudir a esta sala en companía del robot ni cuales serán las más oscuras razones de la existencia de este lugar pero lo cierto es que el hombre estaba muy tenso y muy nervioso. La verdad es que el robot, en lugar de quitarle la vida, en realidad, lo que intentó fue salvársela. El pedazo de hierro que tenía el robot en la mano corresponde exactamente con un faltante de la viga del área del techo que estaba justo encima de la víctima. En realidad es cierto que Checken murió a causa de un golpe de ese pedazo de hierro pero caben analizar tres hipótesis:

1)     El hierro cayó y golpeó la cabeza del hombre. Justo estaba mirando hacia arriba y le dio en la frente.

Falso: El golpe es mucho más furioso que el que le hubiera ocasionado desde una caída libre desde lo más alto del techo. Esa masa no tiene más de seis o siete Kilos.

2)     El robot tomó el trozo de viga y se lo asestó en la cabeza, de frente y ante la absoluta inmovilidad de Checken.

Falso: El robot es un ser lógico, ¿para qué molestarse en agacharse a tomar un trozo de hierro si puede matarlo con su propia mano sin hacer movimientos que delaten sus intenciones?

De todo lo dicho solo es cierto una cosa: El hierro cayó del techo, se desprendió de la viga por su propia decadencia, la gravedad actuó e iba a impactar en la cabeza del muerto sin duda. Claro, si Checken hubiera estado mirando al techo mientras el trozo caía seguramente se hubiera corrido a un lado y lo hubiera evitado, era un hombre joven y en buen estado, lo que también descarta la posibilidad del golpe por mera caída libre  y no justifica que la herida haya sido en la frente.

-          ¿Entonces?... – Murmuró Ardi.

-          Para dilucidar esto vamos a hacer una experiencia. –

Madi se dirigió a Trend e intercambió unas palabras. Este asintió y salió presuroso de la habitación, al cabo de un rato volvió con un casco y un trozo de algo negro, liviano y del tamaño aproximado del trozo de viga. Madi estableció a Trend agachado, con el casco puesto y a sus espaldas al robot. Luego se subió al elevador con el objeto que trajo Trend y se hizo situar exactamente encima de la pareja. Una vez allí soltó el objeto exactamente sobre la cabeza de Trend. Madi esperó un par de fracciones de segundos y le soltó un “¡Ahora!” a Trend que bruscamente se puso de pie y, girando sobre sus talones, quedó de frente al robot. Este último había tomado el objeto que caía sobre la cabeza del hombre pero su poderoso brazo aún en viaje no pudo evitar chocar contra la super protegida frente de Trend. Este último voló por el aire al igual que el casco hecho pedazos pero entre tres o cuatro de sus colegas lo abarajaron evitando que sufra daño alguno. En sí, salvo la enorme conmoción, había resultado ileso de la experiencia. Madi descendía del elevador cuando Ardi lo abordaba lleno de admiración.

-          ¿Cómo pudo…?. –

-          Fue muy fácil, resultado de la observación directa, nada más. Lo que si me resulta mucho más difícil de entender es que hacía este hombre y su robot en este lugar y la razón del mismo. – Trend se acercaba rápidamente.

-          Inspector, debemos irnos. – Le dijo a Madi.

-          Piénselo. – Le decía Madi a Ardi mientras era empujado suavemente hacia el exterior. - Aquí hay algo más oscuro que un simple asesinato. –

Ardi quedó rápidamente solo en la enorme estancia. El y todas las dudas planteadas por Madi.


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