EN BUSCA DEL ESLABÓN PERDIDO

Por dapiso
Enviado el 24/05/2013, clasificado en Intriga / suspense
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                 EN BUSCA DEL ESLABÓN PERDIDO

 

                      En un viaje en busca de fragmentos de nuestras almas impregnadas en aquella atmósfera de compartidos momentos de estudios en las aulas de magisterio, de una de las épocas en las que había sentido la experiencia de algo digno de ser vivido. Se me iban acumulando recuerdos a una velocidad vertiginosa, a la vez que un sudor frío empapaba mi frente y que iba secando con un pañuelo una ansiedad impropia en mí y producida por la necesidad de llegar a dicho encuentro. Algunos de los viajeros del tren que estaban próximos a mi parecían bañados en perfumes para la ocasión y vestidos con sus mejores galas pues de algún modo todos iban al igual que yo a introducirse en lo que era una de las noches esperadas de San Mateo en Oviedo y que parecía cumplir con las ilusiones del final estival. La lluvia hacía presencia a lo largo del viaje. Haciéndome cábalas de cómo se encontrarían aquellos compañeros de antaño y cómo les iban sus vidas desde que nuestros caminos se habían alejado irremediablemente y suponiendo en qué consistiría aquella noche en que Torrelavega volvía a reunirse con la presencia de algún ovetense que ahora residía en Tarragona por motivos laborales con su mujer y con un viejo y nostálgico amigo que era yo.

Una vez llegado allí y habiéndome apeado del tren con un paso presuroso me dirigí al lugar donde habíamos quedado, la salida de la misma estación de tren. Al poco pude percibir que las personas con las que había quedado se aproximaban mostrando un rostro severo y ojos tristes, en seguida se adueñó de mi un pavoroso silencio y me vi obligado a indagar las razones de este inesperado comienzo llegando a sentir que les había invitado a mi propio funeral. Dirigiéndome a ellos les pregunté cuál era el motivo por el que se mostraban así.

Pronto y al unísono dijeron: hemos visto un mosquito que iba acompañándonos desde que empezamos a hablar de ti y al que habíamos llegado a comparar contigo, en el momento en que tú apareciste se desvaneció y feneció a nuestro lado.

-¿y? Pregunté yo.

-Tuvimos que pisarlo dijeron ellos.

-A lo que extrañado comenté: se tratará de una broma ¿no?

-Ellos dijeron de forma seria y tajante:¡no, es la realidad!.

Encendí un cigarrillo que a medida que lo fumaba me hacía sentir que yo me había consumido con aquel díptero. Deformándose mi imagen hasta extraviarse en aquel suelo barroso.

 

 


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