Metamorfosis cósmica (Parte 1)

Por Rober
Enviado el 26/05/2013, clasificado en Ciencia ficción
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Parte 1

 

 

Quizá ustedes recuerden el horrible insecto en el que se convirtió Gregor Samsa en el relato titulado “La metamorfosis” de Franz Kafka.

 

Bueno, pues para que se hagan a la idea, yo soy algo parecido (aunque, por otra parte, muy diferente). Gregor tenía un caparazón duro que cubría su cuerpo, tenía un abdomen protuberante de color pardo y con hendiduras que formaban como arcos. Tenía numerosas patas de una delgadez extrema en comparación con el cuerpo. Para ustedes, los humanos, sería una especie de extraña cucaracha gigante, del tamaño de un hombre.

 

Yo soy bastante más pequeño; si bien es imposible establecer, entre ustedes y yo, referencias dimensionales (como verán pronto). Pero a efectos del relato, imagínense ustedes una cucaracha alargada o un ciempiés de unos10 cm. Así sería yo.

 

Tengo una piel coriácea, que en la parte de abajo es más delgada. Mi piel es de un color verdoso plateado y es traslúcida. ¿Recuerdan ustedes a los extraterrestres de “Inteligencia artificial”?

 

Tengo veinte patitas, diez a cada lado del cuerpo, no tengo ojos; me muevo mediante un sistema parecido a lo que ustedes llaman radar. En realidad no tengo ninguno de sus cinco sentidos. Tengo “otros” sentidos, podríamos llamarlo así, pero es muy difícil…..no lo iban a entender.

 

En fin, que es muy complicado describirme. Si tuvieran una fotografía; aunque me temo que se asustarían mucho.

 

Yo y otros 20.000 millones de seres como yo (más o menos) vivimos en algo parecido a los que ustedes llamarían un planeta; pero no es redondo, en realidad no tiene forma.

 

¿Cómo vivimos?. Voy a intentar explicárselo con sus propias palabras; aunque me temo que todo parecido a la realidad será pura coincidencia.

 

Somos individuos libres y unitarios, eso vaya por delante. Y nos movemos libremente por nuestros mares y montañas blancas. No hacemos nada; vivimos y disfrutamos extraordinariamente de ese “vivir”.

 

No nos alimentamos a su manera. Una forma de red energética cubre nuestro planeta y permea por él, llegando a todos y cada uno de nosotros, a todos y cada uno de los puntos del planeta. Y esa energía nos hace vivir. Sin más. ¿Han visto la película “Avatar”; bueno pues algo así pero mucho más complejo.

 

No tenemos hermanos, ni padres, ni amigos y sin embargo, con cada uno de los 20.000 millones de individuos tenemos una relación muy intensa, todos con todos. No tenemos sus sentimientos de odio, envidia, alegría, euforia, tristeza..etc  y creo que tampoco de amor

 

Ya se imaginarán que no tenemos nunca hambre ni sed, ni hacemos lo que ustedes llaman “hacer el amor”. No existe el sexo, tomos somos iguales en ese sentido. Tampoco tenemos enfermedades ni dormimos nunca; no lo necesitamos. Nuestra energía nos lo da todo

 

No somos eternos, ni mucho menos. Para ustedes los humanos nuestra vida sería muy corta, unos 3 años de los suyos. Cuando nos vamos acercando a esa edad, nuestro cuerpo empieza a sufrir transformaciones, nos hacemos más débiles, nuestra “estructura” se deteriora (mira en eso sí nos parecemos a Vds.). Es entonces cuando poco a poco, nos dirigimos a lo que ustedes podrían llamar cementerios. Hay unos 200 distribuidos por todo nuestro planeta. En ellos no hay lápidas, ni fosas. Cuando uno de nosotros llega al “cementerio”, simplemente se queda quieto junto con todos los que allí están. Formamos una gran masa, que poco a poco se va haciendo un todo compacto.

 

A esa masa se van agregando individuos moribundos y de ella van saliendo, se podrá decir, naciendo; nuevos individuos pletóricos de fuerza.

 

Con esto tienen una idea, vaga realmente, de cómo soy y como vivo en mi planeta. Ah! Se me olvidaba, no tenemos nombres.

 

Sin duda pensarán ustedes que nuestra vida tiene que ser muy triste, sin emociones, sin amor, sin padres, sin amigos, sin sexo. Pues la verdad que no lo sabría contestar; me resulta imposible comparar mi felicidad con la de individuos de otras especies, de otra formas de vida. Es todo tan relativo…. ¿dónde están las referencias? ¿hay referencias? ¿puede haber referencias?.

 

Y ahora vamos a lo importante del relato. ¿Dónde vivimos? ¿dónde está nuestro mundo?.

 

Para empezar una pequeñísima lección de lo que ustedes llaman física atómica.

 

Actualmente para ustedes la partícula más pequeña, indivisible, es el quark. Nunca ha sido observado pero ustedes saben que existe. Según ustedes, no hay nada más pequeño que un quark. Hasta hace no mucho tiempo, pensaban que los protones, los neutrones y los electrones eran partículas indivisibles. Ahora saben que por ejemplo, un electrón está formado por dos quark y un protón está compuesto por tres quark. Pero ¿qué es lo que no saben? ¿creen que no hay nada mas pequeño que un quark?

 

Seguro que se imaginan que si; que tiene que haber partículas mas pequeñas que el quark pero no las pueden ver. Es solo una cuestión de proporción dimensional.

 

Bueno, pues nosotros, los de mi especie, vivimos en esa especie de planeta que antes les he descrito, el cual está en un universo que es millones de veces más pequeño que un quark. Es decir hay millones de universos con sus estrellas y planetas (o algo equivalente) dentro un quark.

 

Y ahora, permítanme que les haga una demostración. Tengo ahora mismo, sujeta por mis dos patitas más activas, una jeringa con un líquido que una vez inyectado en un ser vivo, hace que el tamaño de este se duplique, se triplique, crezca y crezca….…se haga millones de veces mayor.

 

Me voy a inyectar en el abdomen 5 mililitros (el equivalente en su sistema de medición).

 

Me los estoy inyectando ya.

 

 

Fin de la parte 1




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