Anécdota

Por Jesús Pallares
Enviado el 17/08/2013, clasificado en Poesía
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¿Por qué escucho esa melancolía infinita?

¿Cuál es mi verdadera realidad?

No existe nada, ni siquiera...

Sin poder regresar esa realidad se convierte en un sueño; un sueño lleno de felicidad que parece una pesadilla, pero siempre al fondo en lo más recóndito de toda esa "alegría" suena una triste y simple canción de cuna.

Delirando sin camino alguno un mundo tétrico, se convierte en un mundo lleno de maravillas; mis gigantes y deformes manos tratan de aferrarse a un mundo que sucumbe ante el amor que emana el ambiente.

 Gritos desgarrantes, voces silenciadas suenan en todo el mundo, sólo pequeños sollozos quedan; una voz muda trata de describir tan aberrantes actos transforman el sentido de la vida en otro más atroz; toso sucumbe ante un inexistente dolor.

Al reaccionar, me encontré dentro de un mundo nunca imaginado, un mundo compuesto por más risas, felicidad y caricias; hincado traté de huir, pero fue en vano...

No puedo volver, pero ahora no lo quiero hacer, traté de maldecir, pero sólo logro escupir pedazos oscuros y asquerosos, pedazos de mi ser, de mi yo; lágrimas de sangre ahora convertidas en calor y pasión, ¿Qué es esto?

Tirado, moribundo, suplicando por apenas unos soplos de vida veo convertirse mi cuerpo en algo deseado, en algo que vibra y respira, ahora vivo...

Sin pensar todo lo que era "Yo" murió, pero  como el Fenix renací de unas cenizas ásperas convertido en un ser amante y amado...


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