Olga Olinda Plok (1946-2009)

Por Ezequiel Ocampo
Enviado el 29/09/2013, clasificado en Poesía
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  El recuerdo es lo que más destruye.

Fallé en dar buen ejemplo

De los días de agonía

Y mi cegada intención sólo huye.


  Quizá mi cruz se libere con el silencio,

Si es verdad que mi destino

Se encuentra en tu creación,

En tu razón de vivir que aprecio.


  Gracias,

Y como dijiste a través de mí:

Vivamos el presente

Y no pensemos en lo obscuro de nuestro porvenir,

Seremos ilusos soñadores, eternamente.


  Una noche más, una menos,

Una pena más, una menos.

Elegiste esta noche,

Las he sufrido tantas veces

Que no me sorprende

La carencia de reproche.

  Supimos que la inocencia,

Aunque sea inconscientemente,

No da lugar al deseo:

¿Cuándo la hemos perdido?

¿Nosotros? ¡Indigentes!


  Si sólo confiamos nuestra mano

A un páramo de silencio y soledad.

Miseria de tacto.

Riqueza de sobriedad


  Gracias,

Ya sabes que parte de mí

Es legada,

Aunque creo que gran parte,

Por mi espíritu abogada


  El poder nos calló,

La resistencia nos mudó.

La tormenta la creamos,

Pero solo para nosotros.

Y en recuerdo,

Escribimos con fervor.


  Te soltamos con el viento,

Cómplice casual;

Tu universo consumado:

Te vimos reír, te vimos en paz.


  En ese instante infinito

La idea se hizo ideal.

Fracaso de materia.

Agonía llevadera.


  Solo nosotros sabemos,

Pero solamente yo siento por ti.

Pero no hablemos de casualidades,

La tierra bastante seca está.

Y tú eres la luz que asoma en mí. 



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