Me cambió la vida (Décima parte)

Por juan krause
Enviado el 02/10/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Estaba con el pelo revuelto y hacía gestos como si la hubiera despertado de un largo sueño. Pero, con una mirada fugaz bajó los ojos hasta mi entrepierna y rápidamente los volvió hacia mi cara. Se quedó quieta como queriendo seguir exhibiendo su desnudez por un instante. Luego, fingiendo un
gesto de asombro, cubrió sus pechos cruzando un brazo sobre ellos. - Perdón, Juan, es que estaba dormida.

- Perdoname vos a mí por haberte despertado, pero quería asegurarme que ya estabas en casa. Hace mucho que llegaste? le dije.
Ella respondió: - Hará un par de horas. Creí que no estabas y vine directamente a dormir.
Fingía bien la caradura.
- Y cómo te fue con tus amigas?. - Bien. La pasé bárbaro. Fuimos a tomar algo y luego al cine. - Te gustó lo
que viste? le pregunté. - Sí, fue bastante entretenido. me contestó con una sonrisa con un dejo de picardía.

- Y, ustedes, qué hicieron? - me preguntó.

- Vimos una película aquí y luego salimos a tomar una copa. Después, la llevé a su casa y ya estoy aquí.
- No hicieron nada más?, porque ella parecía estar muy a gusto contigo. Además, es una mujer muy hermosa y tiene un cuerpo al que no creo que un hombre pueda resistirse.
Recordé lo dicho por Olga sobre ella. Sentí que mi falo hacía un movimiento ascendente, sin poder yo impedirlo. Ella debió percibirlo porque bajó sus ojos hacia el bulto y, con celeridad, volvió a subir los ojos hacia los míos. Sentí deseos de arrojarme sobre ella y hacerla mía en ese mismo
instante, pero, por temor a arruinarlo todo, me contuve y le dije: - Bueno, volvé a la cama que es tarde, mañana seguimos charlando. Como es domingo, supongo que no tendrás nada que hacer. Ella me contestó:
- No. Me voy a quedar en casa. Quiero disfrutar un poco de la pileta. Hace mucho que no tomo sol. Hasta mañana. Mejor dicho, hasta luego y, dándome un casto beso, se dio media vuelta y, apoyando su mano en la puerta como para cerrarla, se detuvo un instante, dio vuelta la cara y me dijo - Que descanses. Seguro que lo necesitas. Hizo una pausa y agregó: - Seguro que todavía no te repusiste del viaje.

Al mirarme, debe haber notado la forma en que le estaba contemplando el culo. No era para menos, La tanga era muy finita y pude ver sus nalgas blancas con total claridad. Además, pensé, si no hubiera querido que la observara, no hubiera girado tanto el cuerpo como lo hizo. Estaba seguro que fue a propósito.

Le respondí: - Gracias.- y me dirigí a mi cuarto, mientras ella cerraba su puerta.
Me saqué la bata y me tiré desnudo en la cama. Cerré los ojos e hice en mi mente un rápido racconto de todo lo sucedido ese día.
Si bien, ella había estado espiado mientras cogíamos con Olga, también había estado viendo la película porno que había dejado puesta. A esa edad, es lógico que una jovencita se excitara con esas cosas y qué mejor que ver una película en vivo y en directo. Eso no quería decir que estuviera caliente
conmigo. Yo había sido solamente un cuerpo y nada más. Aunque, la actitud que había tenido en la puerta de su habitación conmigo daba lugar a alimentar ciertas esperanzas. Pareció como un juego. Ambos nos habíamos
mentido y ambos lo sabíamos. Y eso de recibirme casi desnuda?. O me estaba provocando o, verdaderamente, se había quedado dormida mientras me despedía de Olga y no se dio cuenta de su desnudez. Bueno, ya habría tiempo para
descubrir sus verdaderas intenciones. Las mías yo ya las conocía. Y, con esos pensamientos, me quedé dormido. Había sido un día muy ajetreado y mi cuerpo necesitaba demasiado descanso.
Por la mañana, un ruido a entrechoque de vajilla me despertó. Allí, parada en medio de la habitación, estaba Mercedes con una bandeja en las manos. El ruido continuaba a causa del temblor de sus brazos. Tenía la cara enrojecida.

- Perdón, Juan, quería servirte el desayuno en la cama ya
que durante la semana no pudimos desayunar juntos. Llamé a la puerta y, como no contestabas, supuse que estarías durmiendo, así que entré. - me dijo mirando para otro lado. Recién entonces recordé que me había acostado totalmente desnudo.

Rápidamente, me cubrí con una sábana. Me senté en la cama y recibí la bandeja. Mientras la acomodaba en mi regazo, le dije:
- Bueno, ahora estamos a mano. Anoche yo te vi casi desnuda y ahora tuviste tu revancha, Aunque no creo que lo que viste te haya agradado demasiado.

Ella, poniendo cara de circunstancia, contestó: - No puedo decir que me gustó o no me gustó. Sólo sé que me sorprendió. Nunca antes había visto un hombre desnudo, salvo en películas, claro.
- Nunca?. No puedo creerlo.
Y, saliendo de la habitación, me dijo: - No. Nunca. Aunque no lo creas.
Esa actitud nuevamente me llenó de inquietud. Estaba yo seguro de haberla visto espiándonos desde el vestidor?. Mi subconsciente no me habrá traicionado y vi lo que yo quería ver? No habrá llegado y se habrá ido directamente a dormir, como dijo? No me estaré haciendo demasiado los ratones y estoy alucinando?
Con esas dudas rondándome la cabeza, salí de mi pieza y busqué a Mercedes.


CONTINUARÁ........

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