Buenos momentos...

Por Memorias Heladas
Enviado el 03/10/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Todo el mundo tiene un polvo que recuerda con una sonrisilla traviesa en la cara. 

El mío fue con una persona con la que solamente me acosté tres o cuatro veces. Dejó de interesarme porque me dí cuenta de que, como la primera vez con él, ninguna.

Nos conocimos por teléfono. Yo trabajaba en un sitio, él en otro, y teníamos que hablar de vez en cuando. Fuimos cogiendo confianza y quedamos para comprar juntos unas cosas en IKEA. Recuerdo que quedamos en el aparcamiento y cuando lo ví aparecer en su coche sabía que tendríamos lío. Me atrajo en cuanto lo ví. Hicimos la visita de rigor y luego me invitó a su casa para tomar un café y que le aconsejase sobre asuntos de decoración. 

Subí aquellos cuatro pisos sin ascensor sabiendo a lo que iba, no me voy a hacer ahora aquí la tonta... En cuanto cerró la puerta detrás de mí me dijo que le gustaba, amparado en la oscuridad de la entrada. 

-Dímelo más de cerca

-Me gustas, me pones nervioso- dijo, en voz baja.

-Más cerca todavía, que parece que queda aire entre nosotros..

Le besé mientras me agarraba de los brazos. Me solté suavemente y le cogí por el cuello tirando hacia mí para hacer del beso algo más profundo. Se quedo mirándome y se mordió el labio. Yo entonces tenía pareja y él lo sabía. Creo que tenía miendo preguntarme si quería algo más, así que directamente le pregunté donde estaba la habitación.

No tenía pelo en el pecho, ninguno. Tenía una polla gruesa con una capacidad de recuperación envidiable (cosa que comprobaría en un segundo polvo a los dos minutos de haberse corrido).

Fue un polvo memorable. Siempre lo recuerdo como uno de los mejores. De menos a más. No nos dijimos ni una palabra, sólo gemidos y sonidos propios del momento. Fue un polvo a pelo, se corrió fuera, sobre mis tetas y luego se tumbó sobre su propio semen, frotándose contra mí. Tardó dos minutos en volver a estar activo y me la metió otra vez, con fuerza. Me corrí en cuanto me dió cuatro o cinco embestidas de las buenas, de las completas, ya sabéis cómo me gustan.. sacarla casi al completo y meterla muy dura llegando hasta la base... me humedezco recordándolo.


Fue uno de mis mejores polvos, pero sé que el mejor seguro que está por llegar...

Más en: memoriasheladas.blogspot.com


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