Jovenes y Bonitas

Por Piranna Lector
Enviado el 17/08/2012, clasificado en Adultos / eróticos
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Ella tiene 20 años. La misma chava de hacía 2.

 

 

        Al pasar por aquella calle del centro de Matamoros, que oscurezco a esas horas de la tarde miré una jovenzuela sentada con el grupo de guapas sexo-servidoras. Estas chavas se pudieran clasificar dentro de lo mejor que la vida nocturna puede ofrecerle a los jóvenes y no tan jóvenes de este lugar. Aunque eran las siete de la tarde aquí se encuentra placer fácilmente al despertar también, hay un conjunto de lindas mozas atendiendo a la clientela que desde temprano hace por su agasajo mañanero.

        Una cosa que me intrinca es que la jovencita de pelo dorado se me hizo conocida.

        Hacia algunos cuatro años antes también en una tarde aunque unas cuanta horas más noche, como a la una de la madrugada en una antro muy conocido de esta ciudad.

         Para el año 2008 el antro “Hobbies Vip” era muy concurrido por gente muy joven. En aquel entonces yo tenía veinticuatro años de edad y mi trabajo me daba la oportunidad de consumir de los diversos vicios que la vida nocturna me ofrecía.

        Aquella noche un grupo de cuatrochiquillas bailoteaban en la pista que con luces proyectadas con una corona de espejos hacia centellar el lugar como pantomima en danza; y los movimientos de sus brazos como si lentamente se sacudieran; sus cabellos revoloteados hacían escándalo y las hembras tan divertidas dirigieron su vista hacia mi en lo que una de ellas se dejo venir. Con su mirada tan lucida y destellada sin quitarme su vista me dijo:

           “¿me regalas un cigarro?”

           Saque mi cajetilla de cigarros Malboro de filtro rojo y se lo di y también utilice el encendedor para prendérselo.

           Ella permaneció sin moverse y dando unas jaladas al cigarro me dijo que estaría con sus amigas si se me ofrecía algo. Yo permanecí allí esperando a que ellas dejaran de bailar y por un instante quise retirarme; pero de pronto al ver que las cuatro muchachas se dejaban venir a mi eché mi mente a andar. Me dijeron que una de ellas necesitaba llegar a su casa de inmediato, que si yo era tan amable de dar un aventón.

           “Claro, yo la llevo.” Le dije a la más grande de ellas.

           “Nosotras iremos contigo.”

           “Claro, está bien.”

           Durante el transcurso una de ellas daba vueltas a la rondana del volumen y Daddy Yankee cantaba “Movimiento Sexy”. Esa canción era un hit del momento y las chiquillas lograban el buen sonido de mi estéreo para disfrutarse a si mismo. La chava que venía en el asiento de copiloto me indicaba donde tenía que dar vuelta. Llegamos y Claudia me agradeció la cortesía y se despidió dándome un beso en la mejilla.

           De re regreso al antro venía jugueteando con las nenas. Una de ellas que con su cuerpo tan frágil permanecía un poco más silenciosa que las dos restantes.

           “Tu pareces una muñequita amiga” La chiquilla sonrió tanapacible que al verla directo a los ojos percibí una simpatía hacia mi que me hizo seguir el hilo de plática.

        “Tengo 18 años. No soy una niña.” Me devolvió la mirada con un pestañeo.

           Sin decir más les pregunté que si deseaban estar a solas conmigo.

           “Está bien. Eres guapo y nosotras estábamos buscando un cachondeo esta noche. ¿A dónde iremos?

                       Las chavas tan juguetonas empezaron a echar ojo a mis aposentos. Admiradas por la serie de plantas alineadas en la orilla de la pared externa.

           “Esas son miscapullos. Los cuido y riego para que siempre estén lindas como ustedes.” Alegres se miraron entre si. Mientras yo abría la puerta de entrada y al abrir el aroma a fresco soplo un aroma tan frutal que venia del Glades plugg in que tan solemne yacíaencendido e iluminaba la oscuridad de mi sala hasta que encendí el foco.

        Tomaron asiento mientras yo preparaba una jarra de agua para darles. Yuri estaba sudando y se miraba un poco cansada pues la noche había llegado pesadamente a nuestras vidas. El olor a cigarro que permanecía en nuestras garras nos indicaba que la fiesta no había terminado. Rápidamente encendí el estéreo, pero solo subí un poco el volumen permitiendo que las damas se fueran relajando y entraran en la fase de relax.

        Mientras yo entré al baño por un momento dejándolas solitas. Me quite la camisa y empecé a lavarme los dientes pues había estado fumando y no quería que las chavalas les fuera disgustar el sabor a tabaco. Me eché un empapo de agua en la cara para refrescarme. Estaba listo para salir a enfrentar a mi grupito de amiguitas que tan ansiosas se les dibujo una gran sonrisa al verme sin camisa en la sala de mi casa.

        Yuri se me echo encima y yo la puse en el sofá y encaramado en ella la empecé a besar. Al instante la llevé al sillón y poniendo presión en su cuerpo logré posicionarla a mi gusto. Ella solita se desabrochó los jeans.

        Las otras dos chicas tan expectantes y asombradas por el calor tan húmedo y el momento que con jadeos y respiraciones desencadenaron unos pulsos tan apasionantes y sus pequeños cuerpos ya sudaban esa transpiración femenina que al olerla sobreabundaba todos mis sentidos.

        Al metérsela sentí como se movía hacia mi con celeridad y agitando su cintura a prisa yo sentía todo su ardiente entusiasmo sobre mi, con tal gozo que mis parpados me pesaban tanto y mi cabeza que ligeramente se suspendía sobre la suya como si con un toque de ternura, y Yuri tan excitada me abrazaba y arañaba la espalda con tal fuerza que nuestros cuerpos se gancharon por un momento y sentí como si un abandono de mi peso le ocurría a mi cuerpo en el instante

      Fue entonces que sentí las manos de una de ellas agarrándome la espalda y jalándose junto a mí que pegado yacía con Yuri. Me dijo “sigo yo” y fue que la tomé del cuello y la besé con pasión y me despegué de Yuri con tal sutileza que mi dureza permanecía erecta. Le besé el cuello y con mis manos en sus hombros la sostuve con la suavidad de mis brazos y ella parpadeante me miraba con tanta entrega que no dude en decirle que la quería en la orilla de la cama; empinadita. Cuando al ver su fenomenal culo suspiré con alegría y al momento la penetré y la apretaba hacia mi; aplanándole la espalda baja para que se arqueara; y le daba y daba mientras ella pujaba suave y esperaba mis impulsos con tanta ansia; fue cuando aceleré y de pronto ella entro en un trance de placer y sus sollozos me asombraron. Sentí que ya era demasiado para esta pequeña delgada y le baje el ritmo. Y con una mis labios en sus mejillas, abrazándole la espada le di los últimos estrujones y me vacié dentro de ella y sentí un placer tan emocionante correr por mis venas y mis pupilas se dilataron con cansancio de repente y sudando me retire hacia el baño dejándolas ahí volteando; admiradas de lo que hice con ellas. Aunque recuperé mis fuerzas y regresé por la que me faltaba. Ya sabrán..


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