El amanecer (relato real) Cap 5

Por Roberto Ramirez
Enviado el 13/10/2013, clasificado en Adultos / eróticos
3428 visitas

Marcar como favorito
Relato patrocinado por:
MiPlacer.es - tienda erótica orientada a la sexualidad femenina
Envíos rápidos y discreto a España Peninsular. Asesoramiento, buenos precios. Compra con seguridad y confianza.

Se arrodilló y besuqueó su conchita, su flor de ceibo, sus labios afeitados, mordisqueó sus muslos. Puso una pierna de ella sobre su hombro y hundió la cabeza en la fuente de jugos. Sus manos se clavaban en sus nalgas y la levantaban en vilo, "Aghhhh, que ricooooo!!!!" ...... ella gemía a gritos .

Un orgasmo bajó desde la cuarta estrella, entró por su nuca, bajó hasta su ano y se convirtió en una exquisita multivibración que le dio vuelta los ojos hacia atrás. Ella tiraba de los pelos y apretaba a la vez la cabeza de GUIDO sobre su sexo.

Se paró y buscó sus labios. Ella pidió " penetrame…!!!, penetrame!!!!!...por favor... meteme esa pija rica ...!clavame…!!!"

Él la hizo girar y dobló su cuerpo sobre el respaldo del sofá. ….Levantó su vestido y lo puso sobre su espalda. Acarició sus caderas, corrió la tanga para el costado y hundió su dedo nuevamente, comprobando la humedad y arrancando otro gemido.

Bajó la tanga rápidamente, rozando sus piernas suaves con la yema de sus dedos- Se sacó el pantalón.

Ella se sorprendió cuando él la golpeó en la nalga con su miembro. Otro hondo suspiro.

Era una maza caliente, pesada, dura, que no dolía pero le ponía el instinto dispuesto a alcanzar el umbral del éxtasis. Era el aviso de llegada del caballero enojado.

Seguía sobando sus caderas y sus nalgas. Fuertemente las amasaba. Las entibiaba, las preparaba para el encuentro con la historia del instinto, del bienvenido rasgo animal.

Se aletargó en esas caricias. Se dispuso. Se ofreció......

Dejo de sentir la mano en su cadera derecha. La mano izquierda separó sus nalgas. La otra mano dirigió la cabeza hacia su hueco adorable. Hizo movimientos giratorios . Rozando suavemente, pero empujando con autoridad. Sus jugos hervían en el interior de su concha. El puso saliva en la inmensa ciruela.

El tiempo se detuvo…. solo se escuchaba las respiraciones..... Ella lo miró por encima de su hombro....El dominaba la situación. No había vuelta atrás, .....ni ella la deseaba.

Acercó nuevamente el extremo brilloso a la entrada hambrienta. Apoyó, rozó en circulos, empujó y entró un par de centímetros. Ella gimió y se quejó." Ayyy, despacio por favor despacio,.....aunque sabía que ella iba a empujar hacia atrás....ni bien estuviera enfilada la cabeza de la anaconda.

Él se detuvo medio segundo. Y nuevamente empujó lentamente. Esperó un poco y empujó y sacó un centimetro. "Hmmmm...."

Empujo y entró 3 centimetros más. Ella se sentía rara. Sus labios vaginales se enredaban y se metían hacia la vulva.....Aun no estaba recibiendo lo que ansiaba. El sacó un centimetro y echó saliva sobre la zona de contacto. La saliva abrazó al monstruo y lo hizo brillar. Empujo más y entró la cabeza. Enseñoreada en el canal hirviente " Ahhhggg, dios , dios, .....que placeeerrrr...!"

Ella sintió la presencia en toda su vagina. El clítoris se adaptaba a la llegada del invasor. Él seguia empujando suavemente, dando tiempo al estiramiento del interior de esa concha exquisita. Hizo un movimiento de entrar y salir.

La sacó casi completa y la empujó nuevamente. Ella estaba en puntas de pié. Comenzó a temblar sin control. Tuvo otro orgasmo naciendo en sus pliegues internos, los pezones duros se lastimaban contra el sillón. No tenía noción de cuando iba a parar de temblar.

Comenzó a entrar y salir, cada vez más adentro, cada vez más grueso, cada vez más largo, cada vez más adentro.

La cabeza le comenzó a golpear lugares nunca tocados por carne humana. Iba entrando cada vez más, .... sus ojos estaban abiertos asombrados. Su boca era una mueca...., emitía solamente ruidos guturales " AAAggggghhhhhh,.......uuuuhhhhhmmmmmm, ssssiiiiiiiiii!!!"

La ensartó completamente y comenzó a bombearla . Los jugos acompañaron la danza animal. Corrieron por sus muslos.

Él la tomó de los hombros y la levantaba del piso en cada embestida.

Ella gritaba como si la hubieran asaltado. Temblaba, transpiraba, orgasmaba.

La pija recorría cada pliegue de su concha. Perdió la cuenta de sus orgasmos.

El se enseñoreó en su cuerpo. Cada movimiento era un aplauso al chocar su vientre contra su nalga.

Bombeó. lento, rápido.. lento, rápido, sacaba hasta la cabeza y la metía de un solo golpe y ella gemía en cada repetición.

Aun habiendose acostumbrado al tamaño y dureza del miembro, ellá no podía creer lo que sintió cuando comenzó a ponerse más duro y más grande. Se preparó lo mejor que pudo, y gritaba de placer "Sí, Síiiiii, que rico que ricooooo!!!"

y llego el clímax de Guido.

le clavó los dedos en los hombros. cacheteó sus nalgas, bramó como un toro, el sofá se corrió. Nunca se salió de su concha.

Comenzó a sentir el bramido y ella entró en un éxtasis hipnótico.

Sintió las vibraciones de su orgasmo y el golpeteo de sus bolas contras sus nalgas. La leche le golpeó el fondo de su concha dos, tres , cuatro veces. Y el seguía bombeando y gimiendo,

.....ella tuvo otro orgasmo intenso, diferente, Su concha se contraía involuntariamente.

Comenzaron a frenar el ritmo, sin aire, resoplando, los fluidos corrían por sus piernas hacia el piso.

Se quedaron juntos. Doblado el sobre ella, sobre el sofá.

El se separó y al salir de ella se escuchó un sonoro POP!!

Dio la vuelta y ofreció su pija a su boca. Ella pasó ansiosa y agradecida la lengua por el elemento de placer.

los fluidos lo hacian parecer un trabajador transpirado. lo tomo entre sus manos y lo sintió vivo, latente, hirviendo como herramienta de trabajo al sol.

Con una limpieza rápida salieron de regreso. En el auto el apoyó su mano sobre un muslo. la piel le hervía. Su vagina rezumaba semen y empapaba su tanga.

Ya había olvidado sus fantasías : una era social, formal, desde el raciocinio de la tentación: la de darse el gusto cuando la oportunidad apareciera,….. y esta noche había aparecido.

La otra era más visceral, más animal, mas hormonal: la de sentir una pija terrible horadando su concha.

Al entrar a la casa sintió correr por sus piernas humedades sexuales que caían de su vivo órgano.

Sin desearlo le volvieron ramalazos del polvo. De sus manos aferrando el bastón. De las manos de él amasando sus caderas. De su boca abierta al máximo sin poder engullir la fruta. De sus multiples orgasmos continuos. De la leche caliente y espesa explotando muy adentro de su canal.

Luego de secarse, se fue a la cama. Se puso crema en pubis y clítoris .Estaban hinchados como nunca los había tenido.

 Sus dedos buscaron debajo de su concha. Acariciaron su periano. Puso más crema en su dedo y esparció sobre la rosa seca. La crema tibia se metió un poquito. Tenía mas crema en el dedo y presionó un poquito. Levantó las caderas un poco. El dedo entró. ....soltó un gemido.

Puso más crema y esparció nuevamente. .....el dedo entro completo. Bombeo algunas veces y su otra mano tocó el clítoris.

Apretó el monte como si fuera un papel para la basura, sacó el dedo y se dijo a sí misma que ya por hoy era suficiente. Sus mecanismos de defensa estaban recargados.......aunque ya sabía que con balas de fogueo.

Se durmió placenteramente.


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com