No hay dos sin tres (II) parte 2

Por Pervertida Degenerada
Enviado el 19/09/2012, clasificado en Adultos / eróticos
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A partir de ahí, fui tomando las riendas de la situación, piano, piano.  Ellos no tenían ni idea de lo que iba a suceder, pero yo sí, muajajaja.  Le ofrecí cerveza al caribeño, comprobé que al colombianito le quedaba y agarré otra lata para mí.  Había comido poco y pronto, así que el alcohol me estaba haciendo efecto bastante rápido.  Justo lo que yo quería.  Empecé a desviar la conversación al terreno sexual, como quien no quiere la cosa.  Siempre uso esta estrategia para hacerme una idea de con quién estoy tratando: experiencias, gustos, preferencias, si son tímidos o desenvueltos, escrupulosos o auténticos guarros...  A la hora, ya les había dejado claro que me EN-CAN-TA follar, que sólo buscaba sexo, de onda y sin compromiso, que había hecho tríos muchas veces, y narraba las peripecias que consideraba "adecuadas para el momento".  Ellos me escuchaban callados mientras se fumaban un porro de chocolate y, de repente, afectada por las birras y por el humo del canuto, tuve la sensación de que los estaba aburriendo.  Me callé. -Me estoy poniendo cachondo- dijo seriamente el cubano, con todo el acento posible.  -Ahora quiero follarte. Eché una carcajada, los tres nos reímos; terminamos las latas, meamos entre las hamacas amontonadas y nos dirigimos a los bares.
Ya estaba ebria perdida, lo sabía, había perdido la noción del tiempo.  Serían las doce tal vez.  Todo eso lo tengo un poco borroso.  Fuimos entrando de un local a otro.  Yo no bailaba mucho, ni me enteraba de la música que estaban pasando.  Pedí un mojito en el primer bar y, mientras me lo servía una chica, otro camarero italiano, alto, fuerte, calvo -y probablemente gay- le dio a dos clientas una especie de cerecitas pinchadas en palillos.  Mediante señas le dije que yo también quería una, me la acercó y la cogí directamente con la boca, chupándole de paso todos los dedos.  Los pibes fliparon.  Yo me puse cachonda.  Fuimos, volvimos, incluso creo que nos separamos un par de veces.  Ellos salían a fumar y a charlar con otras chicas.  Yo ni sé lo que hacía.  Hablaba con cualquiera.  Pedí una cerveza en otro bar y se me calló al suelo casi entera, dejando la pista llena de cristales.  Salí.  Ya estaba armando jaleo, sin querer, pero armándolo.  Me los encontré en la puerta.
-Aquí al lado es donde ponen bachata- dijo "Colominternet".  Y para allá me fui.  No había mucha gente dentro.  Ví que tenían Fernet Branca, pregunté el precio de los combinados y, como sólo eran cuatro euros, pedí uno sin dudarlo.  Hacía muchísimo que no tomaba fernet, a pesar de que encanta.  Me lo clavé ansiosamente.  Mis compañeros ya no estaban, creo que no les gustaba mucho esa música.  A mi lado había un chico bailando solo, sudando y dando brincos cual comparsero concursando.  Le pregunté si bailaba bachata y me dijo que sí, que le podía pedir la música que quisiera "al negro de allí". ¡¡¿¿NEGRORRRRRR, DÓNDE??!!  Madre mía, eso no era un negro, era TODO lo negro, por lo negro y por lo grande.  Yo ya iba a saco, tenía demasiado sexo atrasado.  Me acerqué, me coloqué a su lado... -Perdona, ¿me puedes poner una bachata?-  Madre mía, era altísimo y ancho y negro a más no poder.  No recuerdo la cara, pero me fío de mi "alter ego borracho".   -Claro que sí-.  Cubano también.   -Mira, ¿y por qué estás tan "fuertito"?- pregunté casi ronroneando, rodeándole el bíceps con mis dos manos.  Se rió y me dijo algo que tampoco recuerdo. Me fui a bailar con el sudoroso, bailamos una, dos, tres bachatas.  Y no dejaba de mirar al negro.  Creo que él también me miraba.  Otra bachata.  Yo bailaba para él y mi pareja sudaba para toda la sala, ¡qué asco!  Entonces se fue.  Me quedé sola y el negro se me acercó. -Yo me quiero ir contigo esta noche.  Espérame a que salga y nos vamos a mi casa.  Tengo coche. -Es que estoy con unos amigos, no puedo dejarlos colgados-.  En realidad no tenía ni idea de dónde estaban, pero había puesto el piloto automático de seguridad: "nada de coches".  Creo que la conversación fue más o menos así.  Lo que tengo claro es que, de repente, yo estaba entrando en el baño y él iba detrás...  
Dios, era enorme, no sé cómo hacía para poder besarlo.  Me gustaba, sé que me gustaba aunque no recuerdo casi nada.  Se sacó la chorga, o se la saqué yo, y tampoco la recuerdo.  ¡¡¡Ay, cómo me jode, maldita borracha!!!  La chupé, la saboreé, ADORO los rabos negros, negros con la cabeza brillante.  Mmm...  Y ya quería que me la metiera.  Lo senté en el váter, saqué un condón, me bajé los pantalones, el tanga, ¡¡¡MIERRRRDA, EL TAMPÓN!!!  -No mires, tápate los ojos- le ordené, dándole el forro.  En realidad, creo que me daba igual todo.  Me saqué el tampón, lo tiré a la basura, saqué un sobrecito de lubricante, me puse un chorro en los dedos, me hidraté toda por dentro y me senté encima del negrazo.  Creo...  Practiqué una mezcla de sentadillas con perreo, gustosa, evitando que se saliera la polla, metiéndomela hasta el fondo y luego subiendo hasta presionar a penas la punta con mi tensa vagina (que para algo una hace los ejercicios de fortalecimiento diariamente).  Y arriba y abajo y arriba y abajo y moviendo las caderas en círculos, alante y atrás, a los lados, movimientos cortitos y rápidos, lentos y laaaaargos.  Levantó mis cincuenta y cinco -y pico- kilos como si nada, me puso contra la pared y me hizo un cacheo que ya les gustaría a muchos polis.  Se puso detrás mío y me alzó agrarrándome por los jamones y pim, pam, pim, pam.  Madre mía con el negro, qué rabo, qué duro.  La verdad, después de tanto tiempo sin follar, me estaba dando metros de carne embutida como para pasar otros cuatro meses en ayunas.

Evidentemente, tampoco recuerdo cómo acabó la cosa, ni si se corrió; laguna mental.  Sí sé que salí del baño sudando como una cerda (¿entienden ahora lo que decía del maquillaje?), me lavé la cara, el cuello, el pecho, atravesé triunfante el bar y busqué a mis amigos con la mirada.  No estaban.  Revisé el móvil, tenía un mensaje de texto de un número que no conocía.
"¿Dónde estás, mami?  Me quedé con ganas de follarte.  Estamos en las escaleras de antes."

Continuará...

(Sigue mis relatos en www.confesionesdeunapervertida.com.)


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