una oruga en el zoo

Por bymarta
Enviado el 20/11/2013, clasificado en Infantiles / Juveniles
2514 visitas

Marcar como favorito

Érase una vez una pequeña oruga que se paseaba por el zoo. No entendía porque era tan pequeña. No podía entender porqué los animales que vivían alrededor eran tan grandes y tan hermosos… así que estaba un poco triste.

El elefante la vio casi llorando y se le acercó. Estiró su trompa y dejó que la oruga trepara por ella hasta tenerla bien cerca de sus ojos. Una vez ahí, hablaron.

El elefante le pregunto qué le pasaba. Y ella le explicó sus sentimientos. El elefante le dijo, te voy a llevar a dar un paseo y hablaremos con mis amigos.

Fueron a ver a la tortuga, quien les contó que a pesar de su larga esperanza de vida, siempre había deseado poder vivir más y más, hasta que comprendió que vivir tanto tiempo también le llevaría muchas pérdidas. Así que decidió aceptar su condición y disfrutar de su vida, mientras la tuviera.

Fueron a ver al león, quien les contó que a pesar de su fuerza, siempre había deseado poder tener más amigos y más gente que confiara en él. Al final comprendió que esa era su condición. Era fuerte y feroz, protegía a su familia y esa era la amistad que él debía conservar, así que iba a disfrutarla mientras la tuviera.

Y así, de animal en animal, todos le fueron contanto historias a la oruga. Ésta decidió, al final, aceptar su condición y aprender que no por ser pequeña, debía estar triste. Podía disfrutar de eso también.

Se fue a dormir contenta, se tapó y se dispuso a descansar y a reposar todo lo que había aprendido. Así que ese día, decidió hacer algo diferente, dejó que su condición se expresara por sí misma, y algo la envolvió. Un cálido mando la atrapó dentro. Ella dejó que eso la arropara y se dedicó a repasar todo lo que la vida le había enseñado. Y al despertar al día siguiente, cuando ya había aceptado su condición de oruga, resultó ser una bonita mariposa.

Sorpresa fue la suya al verse tan preciosa. Y junto con la sorpresa, la inundó el miedo de la fragilidad, de lo que ahora iba a llamar la atención con esas alas, y con ese cuerpo, y con esas patas ahora tan estiradas…

El elefante la miró y le dijo: ¿quieres dar otro paseo hoy?


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com