Despierto (última parte)

Por Daiguidans
Enviado el 09/01/2014, clasificado en Intriga / suspense
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He llegado a la conclusión de que todas las puertas laterales tienen el mismo contenido en su interior. Así que decido buscar en otra parte. Si mis deducciones son correctas, el pasillo tiene que tener algún final, ¿o es el principio? Es igual.

Comienzo a avanzar ante un cúmulo de gente dormida, con agujeros en el pecho, ausencia de dedos, alguna que otra parte del cuerpo explotada... También sale mucha sangre de varios de sus orificios.

Parece que finalmente hay una puerta al final del pasillo, me acerco. No me había dado cuenta de que la cantidad de durmientes ha aumentado a medida que avanzo, la sangre que encharca aquí el suelo, es más caliente.

Algo no me gusta en esa puerta, sé que no debo acercarme, pero el cuerpo me obliga a ir hacia allí. En fin. Agarro el pomo...

Me tiembla la mano, mi mano derecha no responde a mis deseos... ¿abre? Mi mano izquierda está agarrando a la derecha, tiembla desenfrenadamente, veamos cual gana. Mi mano derecha ha arrancado y roto algunos dedos de la otra. Creo que ha ganado...

Mi temblorosa vencedora consigue a duras penas girar el pomo, y por fin, veo luz.

Veo demasiada luz. He notado algo raro en los ojos, se han adaptado, y ahora puedo... ver lo... que...

Hay una cueva de piedra rectangular, aquí caben noventa cuerpos apretados de pié. Frente a mi hay un gran sillón, tallado en la roca viva, mirando hacia mi derecha. Lo corona una criatura humanoide viscosa, parece más un sapo que un humano, extrañamente mide el doble que yo, y es repugnante.

Mis ojos se han abierto como platos y me tiembla todo el cuerpo, además, me he mojado las piernas, estoy aterrorizado. Deja de sangrar.

El sapo humanoide se ha percatado de mi presencia, y me mira. El corazón me palpita a una velocidad inconmensurable. Creo que me va a estallar... tengo que sal...

Dos enmascarados pájaro entran en la habitación, uno de ellos me da un toque con la uña en la parte posterior del craneo, y avanzo. Mis rodillas no quieren llevarme ante el ser, ni mi mano izquierda, ni muchas otras; otras en cambio, desean ir. Siento pánico.

Estoy frente al sapo, tiene una tonalidad verde azulada, y la panza blancuzca. Una rugosidad propia de un anfibio anciano. Me mira y abre la boca, sufro un ataque de pánico y vomito un corazón anteriormente compartido. Quiero huir. No puedo moverme...

El sapo adelanta su mano con expresión cansada, y uno de los enmascarados me arranca el corazón, a punto de explotar por el miedo.

Ya ha pasado todo, estoy a salvo, el corazón debe ser malo. Duerme

Duerme.

En fin, ya llegará, el bicho recoge el corazón que le ofrece el encapuchado y se lo mete en la boca, lo relame y lo traga.

Al cabo de un rato lo regurgita con cuidado y se lo entrega a un enmascarado, el cual procede a introducirmelo.

Mi corazón comienza a latir con normalidad, realiza algunas contracciones y está absorviendo sangre, lo único que debo hacer es comer sangre... yo... debo...

Un encapuchado se acerca y me pone una túnica negra igual a la suya... tengo que... ¿comer?

No, no quiero comer... el corazón se me está acelerando a más no poder, ¿qué demonios estoy haciendo aquí? Mierda, me he comido el corazón de una persona... ¿por qué hay un puto bicho enorme aquí? ¿QUÉ ESTOY HACIENDO AQUÍ?

Mi cuerpo vuelve a reaccionar, aparto de un empujón al encapuchado, esa monstruosidad se ha sorprendido, tengo que escapar de aquí ya, ¡joder, no tengo salida! Debo...

Hay un gran ventanal hacia donde mira el sillón del bicho... no puedo escapar... quiero comer sangre... quiero... quiero...

No me queda otra... he comido gente.

...

Ni siquiera he tenido tiempo de meditarlo, he atravesado el ventanal y estoy cayendo al vacío, no quiero saber dónde estoy ni por qué estoy aquí, no sé cómo he recuperado conciencia de mí mismo, solo sé que por fin voy a morir... solo veo un horizonte teñido de sangre, fuego por todas partes y que queda poco para lleg.

...

Mis manos... están en perfecto estado, mi túnica negra impecable, y mi máscara de pájaro está en su sitio. Mi viscoso amo ha salvado mi cuerpo.

He de examinar los cuerpos del laboratorio, tengo hambre, y ellos, sangre.

 

FIN

Creado especialmente para Airyn.


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